12/12/2019
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No quisieron declarar las acusadas del crimen de Tichellio

En el inicio del juicio, la defensa pidió anular un procedimiento que fue rechazado por el Tribunal. La audiencia seguirá el 4 de diciembre, a las 8.


Con la lectura del requerimiento de elevación a juicio de la causa, se inició ayer el juicio oral y público por el asesinato del suboficial del Servicio Penitenciario Provincial (SPP), Gabriel Tichellio (32). Las acusadas, Lorena María del Mar Encina, que era la esposa, y Miriam Beatriz Jara, amiga de ella, hicieron uso del derecho de abstenerse y no declararon. Podrán  hacerlo en el transcurso del debate. Se estimó que el juicio finalizaría el 18 de diciembre. Desde la querella se anticipó que solicitará prisión perpetua para las imputadas.
Después de la lectura de la pieza acusatoria, la defensa de Encina pidió la nulidad de un allanamiento. Se hizo un cuarto intermedio y, al reanudarse la sesión, el Tribunal no accedió a la solicitud.
Posteriormente, llamaron a brindar su testimonio a un testigo: Luis Proz, un policía  de la Dirección General de Seguridad Rural y Ecológica. El agente contó que realizaba una recorrida de prevención  junto a otros efectivos y, al advertir la camioneta Renault Kangoo estacionada a un costado del camino y con  la puerta lateral corrediza abierta, decidieron ir a inspeccionar. Al asomarse vieron a una persona que parecía desvanecida. Avisaron a sus superiores y a la comisaría 14ª, por jurisdicción. Luego, se constató que estaba muerto.

“Pediré prisión perpetua”

El abogado querellante, Hermindo González, sostuvo que “las pruebas reunidas son concretas. Al llegar al momento de mi exposición, solicitaré la prisión perpetua para ambas”.
Enfatizó que “desde la defensa se pretende poner en duda los procedimientos realizados que llevaron a la detención de Encina y Jara. Pero no hay margen para dudas. Todo está claro”.
Jara enfrenta cargos por homicidio calificado por alevosía y Encinas, por homicidio doblemente calificado por alevosía y por el vínculo, dado que era su pareja.  
El Tribunal Oral Penal Nº 1 está integrado por los jueces Ana del Carmen Figueredo, Cynthia Godoy Prat y Raúl Guerín.
La próxima audiencia será el miércoles 4 de diciembre, a las 8. Se seguirá con la ronda de testimoniales, incorporarán pruebas al debate y si el Tribunal y las partes acuerdan, agregarán por lectura algunos testimonios.

El crimen

El homicidio de Gabriel Tichellio (32), cabo 1º del Servicio Penitenciario Provincial (SPP), tiene aristas pasionales. Fueron detenidas su esposa y una amiga. 
En allanamientos en la vivienda de la víctima y en el sector donde dejaron el vehículo con el cuerpo, incautaron una maza, guantes, una frazada y ropas con manchas de sangre. 
En la evaluación preliminar, que luego fue respaldada por el análisis de los peritos, el suboficial habría sido asesinado en su casa. 
Luego, lo colocaron en un vehículo y lo llevaron a un lugar distante, donde  lo abandonaron en el vehículo.   
Tichellio era casado y dejó tres hijos, que en ese entonces tenían 9, 7 y 5 años, que actualmente se encuentran bajo el cuidado de sus abuelos paterno. Tichellio integraba el equipo de albañilería en la Unidad de Trabajo del SPP. 
En la mañana del jueves 26 de julio de 2018, estuvo en la Jefatura del SPP, en sala de monitoreo de funciones electrónicas. 
Se retiró en su horario habitual de las 13.30. Pero a la tarde no regresó a sus funciones. 
La preocupación comenzó a crecer cuando su familiares advirtieron la demora de regreso a su casa y su teléfono celular no respondía. 
Una hermana se comunicó en dos oportunidades con la Jefatura del SPP buscando novedades sobre su paradero.
Cerca de las 23 de ese jueves, alertaron a la policía de que en una camioneta Renault Kangoo había un hombre sin vida. 
Una patrulla de la comisaría 14ª concurrió a la avenida Maipú a la altura del kilómetro 8 y a unos 300 metros de las vías del ferrocarril y constató el hecho. 
En la inspección ocular, los agentes advirtieron que la víctima tenía lesiones en la cabeza. 
Con el correr de los minutos se determinó que la víctima era un agente penitenciario. 
El homicidio tuvo gran impacto entre sus familiares y compañeros de la fuerza por la alevosía. No encontraban, en ese entonces, explicaciones del crimen. Al avanzar la investigación se descubrió todo.