15/04/2024

La producción correntina sufrió perdidas de alrededor de 100 millones de dolares a causa del clima



La horticultura, el arroz, la ganadería y el tabaco, además de otras producciones de menor impacto, sufrieron pérdidas que alcanzarían los 100 millones de dólares a causa de los fenómenos climatológicos que castigaron Corrientes entre los últimos días del 2023 y lo que va del 2024. Pero las consecuencias de las fuertes lluvias y tormentas de viento que arrasaron todo a su paso, no terminaron con la mejoras de las condiciones meteorológicas, sino que en muchos casos tendrá un impacto mayor en las próxima semanas, cuando comiencen las cosechas de arroz y algunos movimientos estacionales en el ganado bovino.
 
Sin duda que el mayor impacto se siente en Bella Vista, donde las tormentas con ráfagas de viento superiores a los 150 kilómetros por hora, destruyeron, además de gran parte de la ciudad, el núcleo productivo de la zona: unas 240 hectáreas de invernáculos donde unos 140 productores cultivan principalmente tomates y pimientos.       
 
Las pérdidas en el sector alcanzan los 50 millones de dólares, cifra repartida entre la infraestructura dañada y la producción que no se podrá terminar. La catástrofe del sector dejará no sólo muchos desocupados, sino que también en el futuro inmediato una menor superficie de invernáculos ante la imposibilidad en muchos casos de reconstruir las estructuras dañadas.
 
El Ministerio de la Producción de Corrientes confirmó que los temporales afectaron unas 140 hectáreas con invernáculos donde se producen unos 16,8 millones de kilos de pimientos y 100 hectáreas de tomates de donde se recolectan 7 millones de kilos. Los productores no descartan que esta pérdida productiva pueda generar una suba de precios de estos productos.
 
El metro cuadrado de invernáculo se cotiza en alrededor de US$ 5, a eso hay que sumarle que un plantín ya sea de pimiento o tomate le cuesta al productor aproximadamente US$ 0,30 y una hectárea lleva 20.000 plantines, o sea unos US$ 6.000 por hectárea. Otro de las consecuencias de los temporales es que no se podrá usar un sistema de biocontrol de insectos importados de Holanda y Dinamarca que combatan las plagas y que evita el uso de insecticidas, y que tiene un costo aproximada de 5000 dólares por hectárea.
 
Más allá de que se declare en los próximos días la emergencia agropecuaria en la provincia y de que el Banco de Corrientes junto al Gobierno Provincial hayan lanzados créditos a tasas subsidiadas, hay productores que siente que no están en condiciones o no podrán reconstruir sus estructuras y analizan abandonar la actividad, con lo que eso significa en materia de perdidas de puestos de trabajo y la rotura de un circuito económico que cada productor genera en su pueblo.
 
La estimación de las asociaciones de productores de la zona de Bella Vista y San Roque, señalan que unas 1500 personas en forma directa pueden quedarse sin trabajo en la región de no poderse recuperar los productores.
 
Un ejemplo de estos es el productor Juan Carlos Achitte, quien le dijo al diario La Nación que piensa en abandonar la actividad: “Hace 45 años que me dedico a la horticultura y se me voló todo. No voy a plantar más”. “Ahora intentaré desmontar todos los invernáculos. Es una tarea inmensa que me va a llevar unos seis meses” señaló.


 
Norberto Mortola, secretario de Agricultura y Ganadería de Corrientes, señaló que el relevamiento con imágenes satelitales arrojo que había 240 hectáreas afectadas donde están las estructuras, que son principalmente de madera y caño con un costo de US$22.000.  Y tras reiterar que “el Banco de Corrientes está ofreciendo líneas de crédito con tasas subsidiadas y también, a través de otros organismos” confirmó que “la semana que viene estaremos largando otras líneas más diferentes para apoyar”.
 
Arroz bajo agua
 
El sector arrocero en tanto también sufrió un duro golpe en Corrientes. De las 91.500 hectáreas sembradas en toda la provincia, lo que convierte a Corrientes en el principal productor del país, el desborde de riachos y, fundamentalmente del río Corriente, tras la caída de entre 350 y 550 milímetros de lluvia en solo tres, 10.000 hectáreas quedaron sumergidas bajo el agua. Eso significa lisa y llanamente la pérdida total de su producción.
 
“Casi la totalidad de los arrozales estaban florecidos. Eso significa que todo lo que quedó bajo agua se mojó y no tiene ningún tipo de esperanza en lo que es la recuperación. No hay nada que hacer”, asegura Jorge Borsatto, integrante de la Asociación Correntina de Plantadores de Arroz.
 
Las hectáreas de arroz afectadas en los departamentos de Mercedes y San Roque, a lo largo del Río Corriente, constituyen el 10% de la producción total de la provincia. En la campaña 2022/23 se sembraron en toda la provincia 91.500 hectáreas, pero allí, según los productores, perdieron un 50% por la sequía.
 
El costo actual de producción es aproximadamente de US$2000 por hectárea, y para cubrirlo se necesita producir al menos 5000 kilos por hectárea. El rendimiento promedio provincial ronda los 6500 kilos.
 
El tabaco perdió el 50%
 
Para los pocos productores tabacaleros que quedan en Corrientes la situación no es mucho mejor. Algunos perdieron la totalidad de su producción que quedó bajo agua. El promedio de pérdida entre los 1049 productores ronda el % 50. En el 2022 se produjeron 1,2 millones de kilos de tabaco y en el 2023, bajo los efectos de la sequía, 900.000 kilos. Para esta cosecha, y clima mediante, se estima que se llegará a cosechar alrededor de 1500 kilos por hectárea cuando en un año normal se logran 4000 kilos.
 
El 2022 fueron los incendios. En 2023 la sequía extrema y el 2024 comienza con inundaciones. Los productores ganaderos también sienten el impacto del clima y esperan ansiosos que los arroyos comiencen a bajar, y desagüen los campos para poder comenzar a volver la hacienda a los campos desde las zonas más elevadas a las que trasladaron las tropas.
 
Corrientes, vale recordarlo, era a fin de 2022 la cuarta a nivel nacional en rodeo con aproximadamente 4,6 millones de cabezas. De ese stock ganadero hoy se estima que alrededor de 100.000 cabezas de ganado debieron ser trasladadas a zonas más altas debido a las inundaciones, lo que podría producir una mortandad del 10%. En el centro de la provincia, donde hay muchas hectáreas de campos ganaderos inundados, se sabe que hay muchos terneros ahogados.
 
Las lluvias hicieron que el rio Corrientes, fundamentalmente, se convierta en una gran masa de agua, un mar, incontrolable que tapo todo a su paso. Quedó a 50 centímetros de alcanzar la marca récord de 1998 cuando se hasta provocó la rotura de la represa de la estancia El Oscuro, lo que generó una inundación que no solo se llevó vida humanas sino también la de miles de animales.
 
En esta oportunidad, los hoy responsables de ese establecimiento aseguraron con antelación que la represa estaría cargada, pero sin peligro.
 
Tanto en la zona de esta estancia, en cercanías de Perugorría, como en otros puntos de la provincia, especialmente Mercedes y Curuzu Cuatiá, las grandes masas de agua provocaron la destrucción de los caminos que ahora habrá que reconstruir y con celeridad, porque la cosecha de arroz, lo que se rescate, arranca en 45 días y ese significa la necesidad de la circulación de grandes cantidades de camiones.
 
Terminada la cosecha del arroz comienza el tiempo del destete del ganado vacuno. Los terneros deben comenzar a ser sacados de los campos y los caminos están destruidos, eso sin contar con las rutas cortadas por socavamientos y que recibieron arreglos precarios.
 
Las organizaciones rurales buscan soluciones a través de Vialidad Provincial y de los consorcios, aunque aprovechan la oportunidad para plantear la necesidad de “trabajar sobre una nueva ley de consorcios”.