20/01/2020
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“No maté a mi esposo, fue Jara y no sabía que ella era un monstruo”

Lo manifestó Lorena Encina, quien ayer declaró en el juicio oral y público por el asesinato del agente penitenciario Gabriel Tichellio (32). La semana pasada, Miriam Jara, en su testimonio, negó la participación en el crimen.    


Lorena Encina (28) dijo que no mató a su esposo, Gabriel Tichellio (32), y culpó del asesinato a Miriam Jara (32), con quien ella había iniciado una relación sentimental. Además, sumó a un tercero en el crimen: un hombre al que no lo reconoció. El relato que hizo Encina ayer es totalmente diferente del que sostuvo Miriam Jara la semana pasada. En esa audiencia responsabilizó a Lorena del homicidio. Al término de la audiencia de ayer se vivió un momento tenso entre familiares de la víctima y la  madre de Encina. El debate seguirá este viernes 13, desde las 9.30, con otra ronda de testimoniales. Está previsto que el martes 17 se realicen los alegatos para luego dictar sentencia.
 El tribunal está integrado por  Ana del Carmen Figueredo, Cynthia Godoy Prat y Raúl Guerín. En la fiscalía se desempeña Carlos Lértora.

“No maté a mi esposo”

Serena, pero sin poder ocultar a lo que está expuesta, Lorena Encina avanzó hasta la silla que la ubicó frente a los jueces e inició su relato. No se sometió al interrogatorio.
“No maté a mi marido. Fue Jara”, fue la frase que disparó Encina al arrancar su declaración.
Siguió diciendo que “en su testimonio en la audiencia anterior, Jara me culpó del crimen, pero lo que dice ella es para protegerse. Mi marido me maltrataba, me denigró como mujer. Traté de salvar el matrimonio concurriendo a la iglesia evangélica. Le tenía miedo a Gabriel y no lo denunciaba para que no pierda su trabajo”.
Recordó que “mi esposo se puso muy furioso cuando se enteró que tenía una relación con Miriam. Ese día del asesinato, me levantó a la mañana a los golpes y, agarrándome del cabello, bajamos del dormitorio al comedor donde continuó la discusión. Después se fue a su trabajo. Estando en casa, llamé a Miriam y le conté lo que había ocurrido y le manifesté que quería romper la relación con ella”.
Expresó luego que “Miriam vino a casa y me advirtió que si la dejaba, me mataba. En otra ocasión, cuando le comenté que Gabriel me maltrataba, me dijo que si él me levantaba la mano, lo asesinaría. Ese día le conté lo que había pasado y ella se enojó mucho y dijo: lo voy a matar a ese hijo de puta”.
Señaló que “al mediodía, cuando mi marido volvió otra vez discutimos. Me preguntó con quién lo engañaba. Le dije que era con una mujer. Me arrojó el plato de comida y me echó de la casa. Asustada, me fui a la plaza con mis hijos”. 
Agregó que “al volver, encontré a Jara bajando del dormitorio con su ropa ensangrentada y le dije: ¿qué pasó? Me respondió: ‘Listo, gorda, lo maté’”.
Acotó que “traté de pedir ayuda, pero sacó un arma y apuntándome me llevó hasta una pieza y me encerró. Después me obligó manejar la camioneta Renault Kangoo de mi marido y la abandonamos. En todo el trayecto que hicimos trataba de llamar la atención para que alguien se acercara. Cuando volvíamos seguía amenazada. Le conté al fiscal la verdad, una vez que ella quedó detenida”.
Remarcó que “no sabía que, al relacionarme sentimentalmente con Miriam, resultaría ser un monstruo”.
Antes de cerrar su exposición manifestó, entre lágrimas, que “extraño muchísimo a Gabriel. Quiero pedir perdón a mis hijos, a la familia,  a mi madre por todo este dolor.  También estoy sufriendo. Nunca maltraté a mis hijos”.

El crimen

El homicidio de Gabriel Tichellio (32), cabo 1º del Servicio Penitenciario Provincial (SPP), tiene aristas pasionales. 
Están imputadas Lorena Encina, que era su esposa, y una amiga de ella, Miriam Jara (32), con la que había iniciado una relación sentimental a espaldas de Gabriel. 
En el allanamiento a la vivienda de la víctima y en la recorrida en el sector donde dejaron el vehículo con el cuerpo, incautaron elementos usados para el crimen: una maza (martillo utilizado en la construcción), guantes, una frazada y ropas con manchas de sangre. 
En la evaluación preliminar, que luego fue respaldada por el análisis de los peritos, el suboficial habría sido asesinado en su casa.  
Posteriormente arrastraron el cadáver envuelto en una frazada y lo colocaron en la camioneta Renault Kangoo, propiedad de la víctima, y lo llevaron a un lugar distante, donde  la abandonaron con el cuerpo.   
Tichellio era casado y dejó tres hijos, que tenían en ese entonces  9, 7 y 5 años, que actualmente se encuentran bajo el cuidado de sus abuelos paternos.  
En la mañana del jueves 26 de julio de 2018, Tichellio estuvo en la Jefatura del SPP, en sala de monitoreo de funciones electrónicas.  Se retiró en su horario habitual de las 13.30. Pero a la tarde no regresó.  
La preocupación comenzó a crecer cuando su familiares advirtieron la demora de regreso a su casa y su teléfono celular no respondía.  
Una hermana se comunicó en dos oportunidades con la Jefatura del SPP buscando novedades sobre su paradero. 
Cerca de las 23 de ese jueves, alertaron a la policía de que en una camioneta Renault Kangoo había un hombre sin vida. Personal de la comisaría jurisdiccional concurrió y constató el hecho. Era Tichellio.

Uno de los hijos, entre los testigos     

A partir de las mutuas acusaciones por el asesinato de Gabriel Tichellio entre Lorena Encina y Miriam Jara, hay un testimonio que podría ser clave para despejar dudas. Falta sumar la versión de un chico de 10 años. Es el hijo mayor del matrimonio Tichellio-Encina. Cuando ocurrió el crimen, el nene tenía 9.
Es probable que declare en la audiencia de mañana, en la que está prevista la concurrencia de otros testigos. 
En el relato de ayer, Lorena Encina contó que, luego de discutir con su esposo y que le arrojó el plato de comida, se asustó y fue con sus hijos (son tres) a la plaza del barrio. Al regresar a la vivienda, encontró a Miriam Jara ensangrentada revelando que había matado a Gabriel. Pero Encina no hizo referencia a que pasó con sus tres hijos en ese momento. 
En su testimonio, Jara también saca de la escena a los chicos. 
Una versión dice que la madre lo envió a la casa de un familiar. Otra, que los tres hermanos fueron encerrados en una habitación.

Tensión al final de la audiencia    

Al término de la audiencia de ayer, la madre de Lorena Encina recibió insultos por parte de unas personas allegadas a Tichellio, al retirarse del recinto del Tribunal. 
La situación generó un momento de tensión. La mujer fue acompañada por la policía hasta afuera de la sede del Tribunal y se pidió  calma a los exaltados. 
El presidente del Tribunal, a partir de este incidente, podría reiterar a los que concurren a presenciar el juicio a acatar las normas establecidas. 

“Ambas son culpables”

“Escuché la mitad de lo que dijo Miriam Jara en la audiencia anterior. Me aturdió su relato. Me quería levantar y matarla”, dijo Romina Tichellio, hermana de la víctima, en declaraciones a radio Sudamericana.
Acotó que “fueron expresiones muy fuertes. Entré en un colapso. Lo que dijo no es cierto. Las pruebas están acreditadas en el expediente. Intenta salvarse inventando situaciones. Ambas con culpable del asesinato de mi hermano. Nosotros, la familia esperamos una condena a perpetua”.