10/08/2020

​Juicio por el crimen del penitenciario: “Yo no lo maté. Fue Miriam Jara”, declaró la esposa de Tichellio


“Yo no maté a mi marido. Fue Jara”. La acusación pertenece a Lorena Encina (28), la esposa de Gabriel Tichellio (32), el penitenciario hallado muerto dentro de su automóvil en la avenida Maipú casi ruta 12, en la noche del 26 de julio de 2018.
Fue en la audiencia del juicio que se realiza en el Tribunal Oral Penal Nº 2, en esta capital. Encina y Miriam Jara (32) están imputadas por el crimen. 
Este miércoles declaró la esposa de Tichellio. “Lo que dice Jara es para protegerse”, dijo la mujer. Se refirió a la declaración de su amiga en la audiencia anterior. Había dicho que quien mató al penitenciario fue Encina y que ella solo ayudó a sacar el cadáver de la casa. 
“Yo fui maltratada por Tichellio, me pegaba. Me denigró como mujer, pero me acostumbré a eso. Intentamos salvar el matrimonio yendo a la iglesia evangélica. Yo le tenía miedo a él y por eso no lo denuncié”, contó Encina ante el tribunal que integran Ana del Carmen Figueredo, Cynthia Godoy Prat y Raúl Guerín. En la Fiscalía se desempeña Carlos Lértora.
Según su relato de los hechos, la mañana del día del crimen, Tichellio la “levantó a los sopapos. Me arrastró hasta la planta baja, porque se enteró de que le fui infiel. Se fue a bañar y se fue a trabajar. Me quedé preocupada, la llamé a Miriam y le dije que íbamos a terminar la relación. Más tarde, ella fue a mi casa y le conté lo que pasó con Gabriel. Se enojó mucho por eso. Y  me dijo que lo iba a matar al hijo de puta”, contó Encina. 
“No sabía que me relacioné sentimentalmente con un monstruo”, dijo por Jara, a quien responsabilizó del asesinato, perpetrado en la vivienda en que vivía el matrimonio, en el barrio Nuestra Señora de la Asunción, de esta capital.  
“Cuando volvió mi marido de trabajar, me pegó nuevamente porque me preguntó con quién lo estaba engañando. Le conté que era con una mujer. Me tiró la comida por la cara. Asustada, fui a la plaza con mis hijos. Al volver veo a Miriam bajar de la habitación toda ensangrentada. Le pregunté qué pasó. Y me dijo: ‘Listo, gorda. Lo maté’”, relató. 
Según Encina, en ese momento intentó pedir ayuda. Jara “sacó un arma y me apuntó; después me encerró en una pieza. Ahí comenzó el calvario. Me obligó a manejar el auto siempre con un arma apuntando en mi cabeza. Una vez que dejamos el auto volvimos y seguían las amenazas. Pude contarle al fiscal la verdad, una vez que ella fue detenida”, recordó. 
La esposa de Tichellio dijo que durante “todo el trayecto” que recorrieron para abandonar el cadáver ella “trataba de llamar la atención para que alguien se acercara”. 
“Lo extraño muchísimo y quiero pedir perdón a mis hijos, a mi familia, a mi madre por todo este dolor. Yo también estoy sufriendo”, añadió. 
Jara declaró la semana pasada y responsabilizó a Encina de matar a su marido con una maza. La detenida admitió que ella la buscó y ambas fueron hasta el dormitorio donde se encontró con la escena del crimen y ayudó a limpiar la pieza para luego trasladar el cuerpo a un vehículo, propiedad de Tichellio, una camioneta Renault Kangoo.
Según Jara, llevaron el cuerpo envuelto en una frazada hasta cerca del acceso al barrio Esperanza, donde abandonaron el vehículo. 
Sin embargo, el abogado de la familia de la víctima sostuvo que el de Jara fue un relato “amañado para desligarse del crimen” y señaló que ambas mujeres cometieron el asesinato. 
“Es una jugada de la imputada con la intención de sacarse un peso de encima. Pero en el expediente hay pruebas de que las dos participaron del homicidio”, dijo Hermindo González.