07/12/2021

El 60% de las tomas de agua en el NEA registraron problemas por la bajante de los ríos



Gran parte de las 35 tomas de agua para consumo humano existentes en la región nordeste sufrieron problemas por la bajante de los ríos Paraná, Paraguay, Iguazú y afluentes, e incluso los nuevos equipos o medidas dispuestas como emergencia también registraron inconvenientes operativos, según un relevamiento realizado por Hugo Rubén Rohrmann, docente-investigador de la Facultad de Ingeniería de la UNNE. Resaltó la necesidad de acuerdos a nivel de cuenca hídrica del Plata.

Rohrmann disertó en el marco de las "XI Jornadas de Divulgación Científica y Tecnológica de la Facultad de Ingeniería de la UNNE", en la que presentó un relevamiento sobre la situación de las tomas de agua en el nordeste argentino debido a la bajante histórica de los ríos Paraná y Paraguay.  

El relevamiento abarcó 35 tomas de agua existentes en las provincias de Corrientes, Chaco, Formosa, Misiones y Santa Fe, que abastecen a 73 localidades.

De las tomas, 25 se ubican sobre los ríos Bermejo, Paraná y Paraguay, 8 en ríos afluentes y dos tomas subterráneas.

"El 60% de las tomas sufrieron problemas de abastecimiento", resaltó el profesional de la UNNE, docente de las cátedras de “Hidrología” y “Riego y Drenaje” de la carrera de Ingeniería Civil.

Señaló que al estar la región nordeste en la parte más húmeda del país, “llama aún más la atención el impacto en las tomas de agua por la bajante hídrica excepcional y en el abastecimiento a la población involucrada”.

Recordó que se está en una situación de niveles bajos de agua que es propia de la primera parte del siglo pasado, cuando el río en Barranqueras (Chaco), antes de 1970, tenía un promedio de alturas mínimas de 0,85 cm, promedio que desde 1970 pasó a 2,14 cm por fenómenos diversos como cambios en los usos del suelo, aumento de precipitaciones, represamientos y otras acciones humanas.

En particular, aclaró que "si no existiesen las represas estaríamos con valores mucho más bajos aún" en relación al aporte que las represas están haciendo para atenuar la bajante en la región al liberar agua de sus embalses.

Respecto a la situación de las tomas de agua, indicó que tuvieron problemas muchas de las tomas existentes, y en muchos casos también registraron fallas las tomas de aguas dispuestas como emergencias, así como distintas medidas alternativas implementadas como dragados y corrida de lugar de la ubicación original de las tomas.

A esto se suma un menor caudal captado, mayor tiempo de potabilización, mayores costos de tratamiento, que se sintetizan en menor aporte de agua potable a la población involucrada.

Situación de las tomas

Misiones. En la provincia de Misiones, en Puerto Iguazú, donde faltó agua potable en 2020 y 2021, quedó la toma en el aire. Se colocaron bombas auxiliares entregando 20% del servicio normal.

Tuvieron que racionalizar el agua en El Dorado y Puerto Piray durante este año, y se paralizó el acueducto del río Paraná en Jardín de América.

Localidades como Candelaria y Posadas no tuvieron problemas al tomar agua desde el embalse de la represa de la Entidad Binacional Yacyretá.

Corrientes. En la provincia de Corrientes, en la localidad de Ituzaingó, ubicada al lado de la represa más grande de Argentina, se registraron problemas de abastecimiento durante este año. La nueva toma de Ituzaingó tuvo problemas por poca agua y presencia de sedimentos.

En Itá Ibaté se tuvo que recurrir a obras de dragado en el 2020, en Itatí hubo faltante de agua potable el año pasado, con distribución de agua por personal de bomberos, y en Paso de la Patria se anunció este año la realización de obras para mejorar la provisión de agua potable.

En la ciudad de Corrientes se tuvieron que colocar bombas auxiliares desde el 2020 como complemento a las tomas fijas.

En las ciudades de Goya y Esquina este año se tuvieron que mover de lugar las tomas de agua.

Formosa. En la provincia de Formosa, en Clorinda, sobre el río Paraguay, el año pasado faltó agua potable y se tuvo que paralizar la planta de tratamiento en construcción.

En Formosa Capital la toma existente, de pocos años de instalación, quedó en el aire y se tuvo que instalar una nueva toma auxiliar en el 2020, que abasteció un 30 % del volumen normal.

Chaco. En la provincia de Chaco, en Sauzalito este año reubicaron la toma sobre el río Bermejo, y en la localidad de Pintado - Wichí -Nueva Pompeya, la toma quedó en seco por sedimentación y se tuvo que hacer dragado en el 2020.

En Juan José Castelli también la toma de agua del puente Lavalle tuvo el mismo problema, y se hicieron dragados en 2020 y 2021.

Sobre el río Paraguay, en Puerto Bermejo, la toma quedó destruida por erosión del río en 1985.

En el Área Metropolitana del Gran Resistencia, en riacho Barranqueras se pusieron bombas auxiliares en el 2020.

Además se tuvo que acelerar el proyecto de Segundo Acueducto sobre el río Paraná, a la altura del puente Manuel Belgrano, con un nivel proyectado de 41,55 m IGN, que según el Ing. Rohrmann debería redefinirse pues es una altura muy cercana al nivel mínimo alcanzado. "Con ese valor proyectado en las tomas para el Acueducto ya estaríamos en problemas".

Santa Fe. En la provincia de Santa Fe, En Reconquista la toma nueva sobre el río Paraná no tuvo problemas, y en la ciudad de Santa Fe, en el riacho Santa Fe y Arroyo Colastiné, se registraron problemas de salinidad y este año se colocaron bombas auxiliares en el Aº Colastiné.

En el caso del Acueducto Centro Oeste, sobre el río Coronda, que abastece a diez localidades, el ENRESS (ente regulador) desaprobó este año la entrega de agua por salinidad, por lo que se repartieron bidones y se aconsejó captar agua subterránea.

Conclusiones

"Que el 60% de las tomas hayan tenido o tengan problemas, algo nos quiere decir sobre el manejo de la bajante histórica, tanto a los profesionales de la ingeniería, a los organismos gubernamentales y a la sociedad en general" resaltó el Ing. Rohrmann sobre las conclusiones del relevamiento.

Expuso que 9 de las 25 tomas no tienen escala hidrométrica, cuando resulta sumamente relevante medir alturas siempre y obligatoriamente.

Señaló que no existen planes de contingencias para el caso de que las tomas no funcionen al quedarse sin agua.

Acciones requeridas

"De acá a 5 años debemos buscar soluciones" indicó en relación a la probabilidad de que se repita el fenómeno de bajante a futuro y la necesidad de implementar acciones.

Al respecto, consideró necesario un relevamiento y diagnóstico de la situación de tomas de agua en la región, con una propuesta de optimizar caudales y calidad del agua.

Destacó la necesidad de medir la calidad del agua. "Si debemos decir que calidad de agua tienen los ríos Paraná, Bermejo y Paraguay, no lo sabemos".

En esa línea, aludió a la necesidad de crear o fortalecer entes reguladores del servicio de agua, para que tengan capacidad operativa en el contralor de la calidad del agua, e independencia funcional respecto a los Gobiernos y a las empresas prestatarias del servicio de agua, algo que no ocurre en todas las provincias de la región.

Expuso la importancia de la medición de calidad de agua a tiempo real, con datos de acceso público, al igual que la medición de alturas históricas, también en tiempo real y acceso público a la información.

Por otra parte, el especialista de la UNNE señaló que los problemas registrados por la bajante evidencia la falta de manejo a nivel de cuenca de los ríos de la región.

"El Comité de Cuenca del Plata (Argentina, Bolivia, Paraguay, Brasil y Uruguay) tiene más de 40 años y nunca llegó a acuerdos importantes" refirió.

 Señaló que dicho Comité debería generar acuerdos sobre caudales mínimos, erogación de las represas hidroeléctricas, estándares de calidad del agua, tratamiento de efluentes, calado mínimo, manejo del recurso íctico, entre otras cuestiones que no pueden ser manejadas a nivel de jurisdicciones provinciales o nacionales.

Para finalizar, Rohrmann opinó que los problemas generados por la bajante histórica exponen la importancia de la rigurosidad en estudios, diseños y obras de agua potable, así como la necesidad de alertar a la sociedad de los problemas que se pueden generar en la gestión del agua.