25/06/2021

Dos nuevas obras para el patrimonio del Museo de Bellas Artes



El Instituto de Cultura de Corrientes, adquirió dos obras para el Museo de Bellas Artes “Dr. Juan R. Vidal” en la Feria ArteCo 2021, a través del Programa de Adquisiciones tendiente a enriquecer el patrimonio del Museo. Se trata de obras de los artistas Josefina Madariaga y César Tschanz, “Noctuno” y “Obra Nro. & de la serie Jardines flotantes sumergidos”, respectivamente.
Josefina Madariaga es de Mercedes. Estudió la Licenciatura en Artes Visuales en la Universidad Nacional de las Artes, en Buenos Aires. Sus exposiciones individuales más importantes son El otro Lado, en el Consulado Argentino en Barcelona (2019) y en la Galería Alejandro Bustillo del Banco Nación (2017). Dentro de sus exposiciones grupales se destaca Imaginería Femenina, en la Tabacalera Madrid (2019). En 2018 recibió el Premio Graduado en el Salón Prilidiano Pueyrredón.
Sus relatos visuales se nutren del mágico y misterioso mundo del litoral, en paisajes campestres con estética de fábula. De lo real a lo maravilloso, leyendas y creencias populares se mezclan con las vivencias, invadiendo el imaginario de las niñas, tanto en el juego como en el miedo. Le interesa inquietar con la imagen, como inquietan esos relatos a quien los oye. A la hora de la siesta, enigmáticas niñas invocan rituales paganos y practican conjuros en juegos profanos. Un aquelarre infantil.
César Tschanz es de Monte Caseros, Corrientes. Es pintor y profesor de Artes Visuales. Trabaja en series con diferentes estéticas y formatos. En Buenos Aires estuvo presente en tres ediciones de ArteBa, participó de “Proyecto Circular II” en el Palais de Glace y obtuvo el 3er Premio Nacional del Consejo Federal de Inversiones, entre otras convocatorias y exposiciones en el país. Actualmente reside en Paso de los Libres, Corrientes. Trabaja como docente en escuelas y dicta clases en su atelier.
El entorno natural es su fuente de inspiración. Encuentra motivación en la naturaleza para plasmar escenarios acuáticos de una geografía con identidad propia: los esteros del Iberá. Simbolizó la flora, que danza en espacios etéreos aparentando movimiento. La naturaleza es dinámica, se transforma, se redefine. Aguas que viajan y dibujan jardines transitorios, flotantes y sumergidos. “Es mi intención reafirmar la importancia de este reservorio como un tesoro natural, vital y de frágil equilibrio”, explica el artista.