03/06/2020

Arándanos: se acerca la zafra y la ausencia de transporte aéreo complica la exportación

En Corrientes, la cosecha en primicia comienza en junio y la de otras variedades tempranas, en agosto. 


A poco de que comience la cosecha de arándanos en sus distintas variedades, la principal preocupación para los productores radica en que, por ahora, no se puede exportar por la cancelación de vuelos a raíz de la pandemia por el covid-19. En Corrientes, ocho establecimientos producen alrededor de 200 hectáreas de la fruta, pero el 90 % tiene como destino a los Estados Unidos, países de la Unión Europea (UE), Israel y China.
La situación se veía venir y de no solucionarse representaría un duro golpe para la producción arandanera de todo el país, y en particular para Corrientes que hace una década exhibe el crecimiento productivo del fruto con mucha inversión e incorporación de nuevas tecnologías. Distribuidas a campo y bajo cobertura, las berries azules se producen en ocho establecimientos distribuidos en los departamentos de Bella Vista, Concepción, Santo Tomé, San Roque, Mburucuyá y Empedrado.   
Los vuelos de Aerolíneas Argentinas están cancelados hasta el 1 de septiembre, pero no se sabe a ciencia cierta qué va a ocurrir con la decisión que se pueda tomar a partir de allí, justo cuando es el pico de demanda de los países importadores. Paralelamente, en el país y en Corrientes crece la preocupación para colocar la fruta en el mundo.
La coyuntura, sin embargo, aún no es crucial para la producción autóctona, en virtud de que en junio comienza la cosecha de la variedad primicia que es destinada únicamente para el mercado interno. En tanto que, a partir de agosto, las plantaciones de Entre Ríos y Corrientes comienzan con la cosecha de las denominadas variedades tempranas. Y el grueso de la la fruta que es para exportar arranca su zafra en septiembre.

Cuadro de situación

Hasta el momento, los viajes al exterior están suspendidos hasta el 1 de septiembre, y es por eso que los productores buscan cerrar un acuerdo con empresas para, al menos, colocar una parte de la producción en el mundo.
“Tenemos la misma incertidumbre de todos los sectores, sumado a que no tenemos vuelos hasta septiembre y tenemos cosecha de primicia exportable, que va por avión. La preocupación es por resolver ese tema porque de otra manera sería casi imposible poder exportarla, son embarques de pequeños volúmenes y van en vuelos de pasajeros”, explicó Alejandro Pannunzio, presidente de la Asociación de Productores de Arándanos de la Mesopotamia Argentina (Apama).
Pannunzio remarcó que la mayoría de la carga va en vuelos de pasajeros en los espacios libres, y que al no producirse esos vuelos es muy difícil encontrar ese lugar. “También algunas líneas aéreas anuncian que se van del país y eso nos reduce opciones de frecuencias”, agregó.
 “Estamos haciendo gestiones en todos los estamentos, pero es difícil encontrarle a esto una solución porque hay una falta de conocimiento mundial sobre cómo va a evolucionar esta situación. Estamos trabajando en un convenio con Aerolíneas Argentinas para ver si en los vuelos de repatriados que van vacíos nosotros podemos colaborar enviando algo de fruta a nuestros destinos de exportación”, detalló el directivo.
Mientras tanto, el consumo de arándanos crece en el mundo. Según datos de Apama, en Estados Unidos se registra un consumo anual promedio de 800 gramos por persona. En Bélgica, en tanto, el consumo creció 13 % en lo que va del año. “El mercado va a estar, ahora, qué precio puede pagar el consumidor es la incertidumbre”, señaló Pannunzio.