12/07/2020

Líderes religiosos pidieron diálogo y evitar la agresividad en la campaña

Los principales referentes de los distintos credos en el país difundieron un documento donde reflexionan de cara a las elecciones presidenciales de octubre. En el texto, instan a los candidatos a “presentar con claridad y realismo sus ideas y proyectos”.


Los representantes de las comunidades religiosas presentaron sus reflexiones acerca del proceso electoral, que verá la elección del nuevo presidente y vicepresidente de la República el 27 de octubre de 2019. Pidieron a los candidatos “presentar con claridad y realismo sus ideas y proyectos, sin caer en agresividades innecesarias”
Lo hicieron a través de un documento, en el cual pidieron principalmente “revitalizar la democracia”, en el contexto de la fiesta patria celebrada el pasado 9 de julio.
El documento está firmado por los presidentes de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Oscar Ojea; de la Alianza Cristiana de las Iglesias Evangélicas de Argentina, pastor Rubén Proietti; de la Federación Argentina de Iglesias Evangélicas, pastor Néstor Míguez; del Instituto Islam para la Paz, Sumer Noufouri, y de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas, Jorge Knobiovits, y el presbítero Guillermo Marcó y el rabino Daniel Goldman, del Instituto de Diálogo Interreligioso.
“Los representantes de las  comunidades religiosas de nuestro país acercamos estas reflexiones previas al inicio del proceso electoral. Elegimos esta fecha porque, como comunidades creyentes, valoramos hondamente las tradiciones. De las raíces viene la fuerza que nos hace crecer, florecer y fructificar”, remarcaron.
“Un  pueblo que a lo largo de más de dos siglos se ha  enriquecido  por  las  diferentes migraciones, con sus riquezas culturales y religiosas. Elegir autoridades nos pone frente a la inmejorable ocasión de entablar un diálogo acerca de nuestro presente y nuestro futuro, que represente la esperanza que tenemos para nuestro país”, expresaron en el documento.
“La cultura del diálogo como camino, el respeto del otro como conducta, y el tener dentro de  cada  proyecto a las que más sufren la pobreza y la  exclusión como  criterio y método, deben ser prioridades. No hay verdadera  libertad  sin  fraternidad, y esta no se da sin la concreta realización de los derechos sociales”, apunta otro párrafo.
“El proceso electoral no debe significar una crisis, ya que es simplemente algo que ocurre indefectiblemente en las democracias. Ahora bien, es necesario revitalizar la democracia, no reduciéndola a un acto eleccionario. La democracia se atrofia, pierde representatividad, se va desencarnando si deja afuera al pueblo en su lucha cotidiana por la dignidad y en la construcción de su destino. La política colabora para que el pueblo se torne protagonista de su  historia  y  así  se  evita  que  las llamadas ‘clases dirigentes’ crean que pueden  dirimirlo todo”, expresaron. 
“A quienes aspiran a la responsabilidad que implica una candidatura, les pedimos presentar con claridad y realismo sus ideas y proyectos, sin caer en agresividades innecesarias que terminan desacreditando las propuestas”, instaron. 
“El funcionamiento deficiente de los poderes produce un alto costo social. El Poder Judicial  en particular no debe dejar duda  alguna de su plena independencia y desvinculación del ámbito político”, reflexionaron también.
“En asignaturas nodales, que constituyen el eje de las diversas problemáticas presentes en nuestra nación, y si queremos empezar un verdadero camino de recuperación, hay que salir de una vez por todas de la era del diagnóstico. Todos y cada uno de los habitantes de este país sabemos que: la pobreza estructural, el narcotráfico, la creación de empleo, el cuidado de la vida, la  crisis  ambiental, la educación inclusiva, la inflación, la reivindicación de los adultos  mayores y la protección absoluta de la niñez, son temas que se  resuelven con políticas de Estado más allá de la alternancia, entendiendo que los logros de cada período deben tener continuidad”, marcaron en uno de los párrafos más fuertes del documento.
“La nación ya ha sido fundada, no se refunda ni cada cuatro ni cada ocho años”, recordaron. 
“Nuestra tarea es ayudar a recordar que detrás de las cifras –a veces parecen preocupar solo si suben demasiado–, y de las crisis, hay  rostros, nombres e historias. Esto en una invitación permanente a poner en el centro de la acción social y política a las personas más desfavorecidas. Solo así será posible la amistad social y la fraternidad”, subrayaron al final.