10/12/2018

Se cumplen 8 años de la trágica muerte de Rossana Romero Azar

La joven recibió un disparo de escopeta en la cabeza. Por el hecho, su novio, Federico Alderete, cumple una condena de 18 años de prisión. 


Se cumplen mañana 8 años de la trágica desaparición de Rossana Valeria Azar (21). Recibió un disparo de escopeta en la cabeza cuando se hallaba de visita en la casa de su novio, Federico Alderete, en Paso de los Libres. El muchacho cumple una condena de 18 años de prisión. Valeria, junto a su madre, la periodista Rossana Azar, conducían el programa televisivo Simplemente Corrientes.
La joven mantenía un noviazgo con Alfredo Federico Alderete, que en ese entonces tenía 24 años.
La chica viajó a Paso de los Libres para pasar unos días con Federico. En la mañana del miércoles 13 de octubre de 2010, Valeria se hallaba sentada utilizando una computadora y en la cercanía se encontraba Federico limpiando una escopeta calibre 36. En esas circunstancias se produjo un disparo que impactó en la cabeza de ella falleciendo casi instantáneamente.
El muchacho dijo que había sido un accidente. El hecho provocó gran conmoción no solo en Paso de los Libres, sino en la capital correntina, donde Valeria y su madre eran muy conocidas por su labor periodística en la televisión y la noticia también tuvo repercusión en medios nacionales.

La condena 

El 5 de julio de 2012, el Tribunal Oral Penal de Paso de los Libres, condenó a Federico Alderete a la pena de 18 años de prisión. 
Después de conocerse los fundamentos de la sentencia, la defensa de Alderete presentó la apelación. El 4 de abril de 2014, el Superior Tribunal de Justicia dejó firme el fallo.
El joven fue condenado por el delito de “homicidio imple agravado por la comisión con arma de fuego, previsto y penado por el artículo 79º en relación al artículo 41º bis del Código Penal”.
En el fallo se sostuvo que “la convicción del Tribunal Oral de que el disparo fue intencional lo basa en que la escopeta utilizada no presentaba déficit que per­mita considerarla un arma celosa, por lo que el disparo no pudo ser accidental; que para producir el disparo es necesario aplicar una fuer­za equivalente a más de dos kilogramos; que el cartucho era claramente perceptible, por lo que Alderete sabía que el arma estaba cargada; por la personalidad de Al­derete conforme a la pericia psicológica”.