19/09/2018

​Prohíben a una nena jugar al fútbol en un equipo infantil y se desató la polémica

Con solo 7 años, Candelaria juega en la categoría 2010 el Club Huracán de Chabás, Santa Fe. Días atrás le comunicaron a su mamá que, por reglamento, “no puede seguir”. La liga no permite conjuntos mixtos.


Candelaria Cabrera tiene 7 años y ama jugar al fútbol. “Es su gran pasión”, cuenta orgullosa Rosana Noriega, su mamá. La chiquita forma parte de un equipo infantil de Chabás, su pueblo, ubicado a 140 kilómetros de Rosario. Es la única nena de la categoría 2010, que este año empezó a participar de la Liga Casildense, un certamen que por reglamento impide la participación de niñas.
La discriminación que sufre Candelaria se hizo conocida gracias a una publicación en Facebook de su mamá. Ante la repercusión mediática del caso, los organizadores del torneo adelantaron que se van a juntar en una reunión extraordinaria para rever esta decisión y a la vez generar nuevos espacios inclusivos en el fútbol infantil de la región.
Lo cierto es que desde hace algunas semanas Candelaria mira los partidos de su equipo, Huracán de Chabás, desde la tribuna. Se entrena toda la semana, pero no puede jugar. “Están discriminando a mi hija, y nosotros solo pretendemos que la dejen jugar para que sea feliz. En la Liga nadie sabe explicar el porqué. Simplemente lo decidieron así, sin argumentos”, contó Rosana, en declaraciones radiales.


La mujer hizo su primera catarsis en las redes sociales a través de una publicación que emocionó a gran parte del pueblo. “Desde muy chiquita pateaba tarritos, tapitas, bollitos de papel, hasta que un día tuvo su primera pelota y comenzó una historia de amor muy especial”, describió.
Por miedo “al rechazo”, Rosana trató de convencerla de hacer otros deportes. Empezó hockey, pero no funcionó. “Un día la perdí de vista en el parque y la encontré jugando un picado al que había pedido sumarse sin conocer a ningún niño”, contó la madre.
“Fue entonces que con su papá decidí que empezara a entrenarse en la inferiores de Huracán tras la aceptación de los profes y de todo el grupo de niños. Ese día me di cuenta de que Candelaria era feliz, nunca había visto esa carita, emocionaba verla, no quiere faltar nunca ,y mucho menos a un partido. Jamás llega tarde, si es antes mejor. Los trofeos son copas del mundo atesoradas en una repisa”, agregó en su relato.


Hace algunos días, Rosana y su marido se enteraron de que, por una disposición que rige desde enero del año pasado, las nenas no pueden jugar con varones en un mismo equipo. Ninguna autoridad de la Liga Casildense argumentó el porqué de la resolución. No obstante, la circular llegó a todos los clubes que participan de esta competición.
“Sus lágrimas me duelen más que todas mis heridas, siento impotencia, bronca y mucha tristeza. No solo por mi Cande, sino por todas las Candes que vendrán seguramente con alguna historia parecida. Una decisión arbitraria, no inclusiva, discriminatoria y cruel que acribilla la ilusión de una nena que soñaba con aprender a tirar una chilena”, cerró Rosana su posteo.
Gustavo Pasquinelli, coordinador del fútbol juvenil del club, defendió una “participación recreativa e inclusiva”. “Yo soy muy positivo en que si los delegados se juntan, lo revean. Candelaria se queda sin jugar en Huracán, pero hay un montón de nenas en otros clubes que se quedan sin jugar. Es sentarse y hablar, nada más”, pidió en diálogo con Radio Casilda.
En las últimas horas, los directivos de la liga se comunicaron con Rosana para anticiparle que van a rever esta decisión y que hay consenso para cambiar el reglamento. “Las lágrimas de mi hija no fueron en vano”, escribió en su cuenta de Facebook.