15/09/2026

Un presunto jefe narco y su esposa se entregaron ante la Policía Federal



Después del secuestro de más de 37 kilos de cocaína y la detención de una oficial de la Policía de Corrientes, la investigación federal avanzó sobre quien sería el principal sospechoso de manejar la organización. Eduardo Pelozo y Zara Sena se presentaron en la sede de la Policía Federal y quedaron detenidos.

La caída de quien los investigadores señalan como uno de los principales responsables de una estructura dedicada al narcotráfico en Corrientes parecía cuestión de tiempo. Después de más de cuatro meses de seguimientos, vigilancias e intervenciones telefónicas, la Policía Federal había logrado golpear el corazón de la organización: siete allanamientos simultáneos, 37,226 kilos de cocaína secuestrados y dos mujeres detenidas, una de ellas integrante de la Policía de Corrientes.

Ahora, el expediente sumó un capítulo decisivo. De acuerdo con la información surgida en las últimas horas, Eduardo Pelozo, quien permanecía prófugo desde los procedimientos, se presentó voluntariamente en la sede de la Policía Federal ubicada sobre la Costanera de la capital correntina. Lo hizo acompañado por su esposa, Zara Sena. Ambos quedaron formalmente detenidos y a disposición de la Justicia Federal.

El dato adquiere especial relevancia porque, hasta entonces, Pelozo era señalado como el principal objetivo pendiente de la pesquisa. En los primeros allanamientos, los investigadores habían avanzado sobre distintas propiedades que presuntamente formaban parte de la logística utilizada para el acopio y distribución de la droga.

La investigación federal había permitido reconstruir, según las fuentes vinculadas al expediente, distintas etapas del circuito: adquisición, traslado, almacenamiento, fraccionamiento y posterior comercialización de los estupefacientes. En los procedimientos fueron secuestrados, además de la cocaína, dinero en efectivo, municiones, balanzas de precisión, teléfonos celulares, una notebook, un dispositivo Posnet, documentación y vehículos que quedaron bajo análisis.

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Pero el caso tomó una dimensión todavía más delicada cuando se confirmó que entre las detenidas estaba una oficial subayudante de la Policía de Corrientes. La fuerza provincial dispuso su separación inmediata y aseguró que no habrá tolerancia frente a conductas que comprometan la integridad institucional. Según la investigación difundida, la funcionaria habría tenido una relación cercana con el principal sospechoso y un presunto papel dentro de la estructura investigada.

Junto con la mujer policía también quedó detenida otra mujer, identificada en distintas publicaciones como parte de la organización. La hipótesis de los investigadores apunta a que distintos domicilios habrían sido utilizados como lugares de guarda y movimiento de la droga.

La cocaína secuestrada presentaba, además, una particularidad que llamó la atención de los investigadores: los panes llevaban una marca distintiva, entre ellas la figura de un tiburón, que podría estar vinculada con el proveedor o con una organización que intentaba consolidar una estructura de distribución en el Litoral.

Con la entrega de Pelozo y Sena, la Justicia Federal tiene ahora frente a sí una nueva etapa de la investigación: establecer con precisión qué lugar ocupaba cada uno de los integrantes de la presunta organización, quiénes eran los proveedores de la cocaína, cómo ingresaba la droga a Corrientes y hasta dónde llegaban las conexiones de la estructura.

La causa, lejos de estar cerrada, podría comenzar ahora a mostrar su verdadera dimensión. El análisis de teléfonos, documentación y otros elementos secuestrados será clave para determinar si detrás de los 37 kilos incautados existe una red mucho más amplia y si nuevas detenciones podrían producirse en las próximas semanas.

Por ahora, el dato que marca un antes y un después en el expediente es contundente: el hombre que durante semanas logró mantenerse fuera del alcance de los investigadores terminó caminando hasta la sede de la Federal. El cerco se había cerrado.