Juicio por Loan: Declaró uno solo de los imputados y citaron como testigo a Elisa Carrió
La decisión del Tribunal Oral Federal de Corrientes de citar a declarar como testigo a la ex diputada nacional Elisa Carrió a pedido de una de las defensas, y la declaración de uno solo de los 17 imputados, marcaron el re inicio del juicio oral y público que busca desentrañar el misterio de la desaparición de Loan Danilo Peña, de 5 años, el 13 de junio del 2024 en el paraje Algarrobal, en la localidad de 9 de Julio a 150 kilómetros al sur de Corrientes.
Carrió será citada a declarar por decisión del tribunal y a pedido de la defensa de Laudelina Peña, tía de Loan, y una de las señaladas como responsable de la desaparición del chico. La mujer quedó bajo la lupa luego de que primero se viera involucrada en el hallazgo de una zapatilla de Loan enterrada en el barro en la orilla de una laguna, después denunciando un accidente que desembocó en la desaparición del cuerpo y luego desmintiendo esa declaración suya y asegurando que fue presionada.
La defensa de Laudelina, ejercida por la abogada Mónica Chirivin, fue la que empujó la citación basada en que Carrió afirmó, después de conocerse un tuit del exgobernador de Corrientes Gustavo Valdés, que había tomado contacto con el mandatario y que este le habría dicho: “A alguien había que quebrar”, en referencia a Laudelina. Esa frase, atribuida a quien gobernó la provincia hasta hace poco es interpretada por la defensa de la principal acusada como un indicio de presión política sobre el curso de la causa.
El juicio se reanudó este miércoles luego de las idas y vueltas de la primera semana, y aunque casi todos los imputados decidieron no declarar, uno decidió hacerlo: Alan Cañete. Es uno de los acusados de integrar la denominada “banda del hotel” que intentó justificar su llegada a 9 de Julio, y explicó cómo conoció a Elizabeth Cutaia y Nicolás Soria y protagonizó un insólito intercambio al referirse a otro de los imputados: “Es mi peluquero”
Alan Cañete defendió el trabajo que realizó junto al grupo que luego sería conocido como la denominada “Banda del hotel”, o “los Dupuy”. Según sostuvo, viajó a Corrientes impulsado por su compromiso con la lucha contra los abusos contra menores y con el objetivo de colaborar en la búsqueda del niño desaparecido. Sin embargo, durante su exposición tuvo dificultades para responder dos preguntas centrales formuladas por la fiscalía.
La primera estuvo relacionada con su supuesto vínculo con la Fundación Lucio Dupuy. Cañete aseguró que había hablado con Ramón Dupuy y que contaba con autorización para actuar en nombre de la entidad. Sin embargo, luego relativizó esa afirmación y sostuvo que el abuelo de Lucio terminó tomando distancia del grupo debido a las amenazas que recibían quienes participaban del caso en Corrientes.
La explicación no terminó de convencer a la fiscalía. Cuando el fiscal general Carlos Schaefer le exhibió una conversación en la que Cañete le planteaba a Dupuy la necesidad de llegar a Corrientes con el respaldo de alguna organización y este le respondía: “Decí que me conocés”, el acusado no logró explicar con claridad cuál era el vínculo formal que mantenía con la fundación y cayó en respuestas reiterativas que se extendieron durante varios minutos.
El segundo momento incómodo llegó cuando la fiscalía le preguntó qué relación tenía la búsqueda de Loan con la permanencia durante varios días de familiares directos del niño y menores de edad en el hotel Despertar del Iberá, que funcionó como base de operaciones del grupo.
La acusación sostiene que los integrantes de la denominada “Banda del hotel” mantuvieron allí a testigos y familiares mientras avanzaba la investigación. Ante las preguntas sobre ese punto, Cañete tampoco logró ofrecer una respuesta precisa.
La declaración obligó a intervenir reiteradamente a su defensor, Martín Leiro, quien buscó ordenar las respuestas y evitar que la extensa exposición terminara complicando aún más la situación procesal de su asistido. Sobre el final de su exposición, Cañete también se refirió a Pablo Gabriel Núñez, otro de los acusados de la denominada “Banda del hotel”.
Cuando su defensor le preguntó quién era, respondió: “Es mi peluquero”. Según relató, lo convocó a Corrientes porque necesitaba cortarse el pelo durante los días que pasó en 9 de Julio. “Lo llamé porque tenía el pelo hecho un desastre. Le dije: ‘Amigo, venite’. Se tomó un colectivo y llegó a Corrientes. Terminó cortándole el pelo como a diez personas”, afirmó.
Núñez integra el grupo de imputados acusados de haber participado de maniobras para entorpecer la investigación por la desaparición de Loan. Antes de terminar su declaración, Cañete también le dedicó unas palabras: “Quiero pedirle perdón a Pablo y a su mamá por todo esto que están viviendo”.
Cañete, de 34 años, integra el grupo de diez acusados de la denominada causa paralela, vinculada a las presuntas maniobras de encubrimiento y desvío de la investigación por la desaparición de Loan. Según la fiscalía, junto a Elizabeth Cutaia y Nicolás Soria, alias “El Americano”, conformó el núcleo de conducción del grupo que desembarcó en Corrientes pocos días después de la desaparición del niño, presentándose como vinculado a la Fundación Lucio Dupuy.
Su nombre ya había trascendido fuera del expediente Loan meses antes del inicio del juicio. En febrero de este año quedó mencionado en una investigación vinculada a Morena Rial y debió explicar públicamente cuál era su relación con la mediática y por qué le había facilitado un vehículo que luego fue utilizado en un robo. Aunque ese episodio no tiene relación con el caso Loan, volvió a exponer públicamente a uno de los acusados más relevantes de la denominada “banda del hotel”.
En el caso de Loan, la acusación sostiene que participaron de distintas acciones destinadas a influir sobre testigos, familiares y menores de edad, además de desplegar actividades paralelas a la investigación oficial.
Durante buena parte de su declaración, Cañete intentó demostrar que existía una relación previa con Ramón Dupuy y con distintos actores vinculados al caso. Para ello se apoyó en dos fotografías que exhibió ante el tribunal. Una de ellas lo mostraba junto a Elizabeth Cutaia y al propio Dupuy. La otra era una imagen de una lapicera que, según afirmó, le había sido obsequiada por la jueza federal Cristina Pozzer Penzo.
Otro de los tramos llamativos de la audiencia estuvo vinculado a la forma en que conoció a dos de los acusados que, según la fiscalía, integraban junto a él el grupo de conducción de la organización. Respecto de Nicolás Soria, alias “El Americano”, aseguró que fue presentado por un periodista de una señal de noticias. Según contó, le dijeron que Soria tenía vínculos con organismos internacionales como Interpol o el FBI.
Sin embargo, afirmó que recién habló personalmente con él en Corrientes, cuando llegó al hotel donde el grupo había instalado su base de operaciones.
Sobre Elizabeth Cutaia, relató que la conoció a través de un amigo. Según dijo, la abogada buscaba incorporarse a un estudio jurídico en el que él trabajaba junto a su cuñada, que sí es letrada.
Aunque remarcó varias veces que no es abogado y que todavía le faltan cuatro materias para recibirse, sostuvo que se desempeñaba en tareas vinculadas a la criminalística y que integraba un estudio jurídico. Según su versión, poco después de comenzar a trabajar con Cutaia decidieron independizarse y abrir una oficina propia que llegó a contar con seis profesionales.
En su declaración, Cañete insistió en varias oportunidades en que no es abogado. Sin embargo, al recordar las entrevistas televisivas que dio durante los primeros meses del caso, admitió que no le molestaba que lo presentaran como “doctor”.
El testimonio de la exdiputada fue reclamado por la defensa de Laudelina Peña, en procura de incorporar en el debate oral una supuesta conversación entre la testigo y el por entonces gobernador correntino Gustavo Valdés
CARRIO CITADA
El capítulo que pocos esperaban en la audiencia de este miércoles fue la decisión del Tribunal Oral Federal de Corrientes de citar a Elisa Carrió a declarar como testigo. La resolución, adoptada a pedido de Mónica Chirivin, la defensora de Laudelina Peña, reabre un capítulo que parecía cerrado, ya que la exdiputada había sido descartada como testigo en la etapa previa al debate, cuando los jueces rechazaron una nómina de 19 personas propuestas por las partes por considerar que sus testimonios se basaban en referencias condicionales y no en hechos percibidos de manera directa sobre los ocurrido con el menor, que tenía cinco años en el momento de su desaparición, el 13 de junio de 2024.
El cambio de criterio tiene un motivo puntual. La citación se produjo porque Carrió afirmó, después de conocerse un tuit del exgobernador de Corrientes Gustavo Valdés, que había tomado contacto con el mandatario y que este le habría dicho: “A alguien había que quebrar”, en referencia a Laudelina.
Esa frase, atribuida a quien gobernó la provincia hasta hace poco es interpretada por la defensa de la principal acusada como un indicio de presión política sobre el curso de la causa. Para la defensora Chirivin, si Carrió puede dar cuenta de ese diálogo con Valdés, su testimonio podría aportar elementos sobre eventuales direccionamientos extrajudiciales en una causa que desde el inicio estuvo bajo enorme exposición mediática y política.
Para algunos la sesión de este miércoles había generado expectativa por la posible declaración de Laudelina Peña, una de las figuras centrales tanto en la sustracción y ocultamiento del niño como en las maniobras posteriores para desviar la pesquisa. Sin embargo, la mujer optó por rechazar esa posibilidad, en una decisión que sorprendió porque su propia defensa había anticipado que expondría su versión de los hechos y que estaría dispuesta a responder preguntas durante el debate.
Durante la audiencia de este miércoles hubo una sucesión de planteos procesales que terminaron empantanando el desarrollo. Las defensas de varios de los 17 imputados presentaron pedidos de nulidad sobre la acusación fiscal, argumentando que esta no cumplía con la exigencia de establecer una relación clara, precisa y circunstanciada de los hechos, los roles y los tiempos atribuidos a cada acusado.
Según los abogados defensores, esa indeterminación les impedía ejercer una defensa