13/06/2025

Un venezolano detenido en Corrientes era uno de los líderes de "El Tren de Aragua" en la Argentina



Un venezolano que fue detenido hace dos años en Corrientes, quedó sindicado como líder de la célula argentina de El Tren de Aragua, la temible organización criminal de ese país que logró extender sus tentáculos a todo el continente y a la que el gobierno de los Estados Unidos señaló como con “fluidos contactos” con el gobierno de Nicolás Maduro.
 
Se trata de Guillermo Boscán Bracho, alias “Yiyi”, de 36 años, uno de los diez criminales más peligrosos de Venezuela, que cuando fue capturado por la Policía Federal vivía con su familia en un barrio privado sobre la Ruta 43, en el acceso a Santa Ana. Ahora, tras una serie de allanamientos que incluyeron su celda en el sector de máxima seguridad del Pernal de Ezeiza, se pudo determinar que era el líder de la organización en este país.
  
Se trata de Guillermo Rafael Boscán Bracho, alias “Yiyi”, un hombre de 34 años que inició su carrera delictiva como sicario y terminó siendo líder de su propia organización, una de las mayores del país bolivariano y dedicada a las extorsiones a comerciantes en el Estado de Zulia.
 
Una célula del Tren de Aragua, la temible organización criminal venezolana que fue incluida por el gobierno argentino en el Registro público de personas y entidades vinculadas a actos de terrorismo y su financiamiento, fue desbaratada en las últimas horas.
 
En esta oportunidad hubo 12 detenidos que fueron imputados por lavado de activos y financiamiento del terrorismo. Fueron 14 los allanamientos llevados adelante por la PFA en la provincia de Buenos Aires. Bracho quedó señalado como uno de los jefes de la estructura que escapó de la prisión de Tocorón al igual que su principal líder conocido como “Niño Guerrero”.
 
 “Yiyi” era uno de los 10 más buscados del grupo delictivo y está alojado desde el año pasado en la cárcel de Ezeiza, bajo la denominación de preso de Alto Perfil. Mientras estuvo detenido en Corrientes la PFA detecto un plan de fuga que preparaba el peligroso delincuente.


 
Entre los detenidos en los allanamientos realizados por la División Antimafia de la PFA, se encuentran su pareja, Adaly María Domínguez Contreras y su primo Enmanuel David Urdaneta Bracho, quienes lideraban, a su vez, dos grandes grupos de la banda.
 
 “Es una operación muy importante, es la primera vez en la Argentina que se detecta una organización del Tren de Aragua y se logra desbaratar esa organización”, adelantó Bullrich en Radio Rivadavia, minutos antes de encabezar la conferencia de prensa.
 
La funcionaria condenó el “nivel de brutalidad” de este grupo, al que denominó como una “organización paraestatal venezolana”, y marcó sobre los anuncios: “Hoy vamos a mostrar los detenidos, qué hacían... Esa es la importancia de la convocatoria que hemos hecho para conocer a esta organización criminal terrorista que hemos detenido”.
 
En el caso intervienen los fiscales federales Diego Velasco de la Procelac, su par en Corrientes, Flavio Ferrini y Santiago Marquevich, de la UFECO.
 
Se estima que en un lapso de dos años, desde el 2021, “Yiyi” logró establecerse dentro de Argentina y expandir su clan familiar. Boscán Bracho era buscado por los delitos de homicidio, terrorismo, extorsión, tráfico de armas y asociación para delinquir.
 
Su recorrido criminal era seguido de cerca por el FBI, entidad que remitió informes a la Justicia argentina sobre su actividad dentro del país vinculada al lavado de activos proveniente, principalmente, de las extorsiones a comerciantes realizadas por otros miembros del Tren de Aragua, en Venezuela.
 
La investigación determinó que la estructura que dirigía adquirió un campo de 15 hectáreas en San Luis del Palmar y un salón de estética, dedicado a la manicura y belleza. La PFA, a la vez, detectó un conjunto de operaciones bancarias no inferior a 120 millones de pesos argentinos.
 
De acuerdo a un informe de Interpol, Tren de Aragua -que se vale de la migración venezolana para expandirse- se convirtió en una nueva amenaza regional entre los grupos delictivos organizados de América Latina.
 
Inicialmente, más involucrada en la extorsión, fue derivando hacia otras áreas de delincuencia como el tráfico de migrantes y la trata de personas, principalmente de Venezuela.


 
Sus tentáculos alcanzaron a Colombia, Chile, Perú, Brasil y Ecuador, y con apariciones esporádicas en países como Bolivia, Uruguay y Curazao. De acuerdo al documento, se expande hacia Norteamérica, con el fin de ampliar sus límites y desplazarse, junto con los migrantes venezolanos, hacia México y Estados Unidos.
 
 De acuerdo a la información “El Tren”, exigía a las víctimas importantes sumas de dinero en dólares a cambio de permitirles trabajar en la zona de influencia de la banda. La justicia venezolana tiene confirmados al menos tres casos en los que asesinó a propietarios de locales por negarse a pagar.
 
Sin embargo, desconocen la cantidad de asesinatos que habría ordenado Bracho y hay 43 causas abiertas en su contra. Entre ellas, es señalado por los atentados a una carnicería y a un supermercado en el que murió una persona y otras seis resultaron heridas, cuando un sicario entró a un supermercado y comenzó a disparar.
 
De acuerdo a las investigaciones, en un principio, “El Yiyi” habría ordenado los ataques a esos comercios desde Estados Unidos, donde se habría refugiado para seguir delinquiendo. Incluso, el Fiscal General de Venezuela, Tarek William Saab Halabi, solicitó a ese país su entrega durante una conferencia de prensa realizada en febrero de este año.
 
Tras un pedido de captura internacional, las autoridades emitieron una notificación roja en Interpol con los datos de Boscán Bracho el 3 de agosto de 2022, a un mes de su fuga por extorsión, asociación para delinquir, homicidio calificado por motivos innobles, terrorismo, tráfico de armas y municiones y obstrucción de la libertad del comercio.
 
En el 2023, los efectivos de la PFA lograron establecer que el peligroso delincuente se había asentado en un barrio cerrado cercano a la localidad de Santa Ana, con una identidad falsa y un documento colombiano. En el país, había formado pareja con una mujer de esa nacionalidad, con la que tuvo un hijo.
 
Además, lograron establecer que se movilizaba en una camioneta Ford Ranger y que podría resistir a tiros su detención. Bajo esa hipótesis, dos brigadas operativas de la División Federal de Fugitivos y Extradiciones, llegaron a Corrientes, lo reconocieron y estudiaron sus movimientos. “Estaba más que guardado”, detallaron las fuentes en referencia a las precauciones que tomaba el prófugo para evitar ser capturado. “El Yiyi” tenía una aceitada relación con sus suegros. Por esa razón, decidieron seguir a su círculo familiar y determinaron que el venezolano y su pareja colombiana vivían en cercanías de Laguna Soto, sobre la ruta 43.


 
Finalmente los agentes realizaron un operativo cerrojo sobre en esa ruta, a la altura del barrio. Hasta que reconocieron a Boscán Braco al volante de su Ford Ranger. Su suegro, iba en el asiento del acompañante. El venezolano fue rodeado por una decena de agentes de Interpol y se entregó sin oponer resistencia. Llevaba tres documentos de identidad con nombres falsos: un DNI argentino, otro venezolano y un tercero de Colombia.

“Puede afirmarse la existencia de un grupo criminal que continúa operativo en su país de origen, Venezuela, pero que también ha logrado establecerse en la Argentina. A su vez, se cuenta con elementos suficientes –con el grado de certeza exigido en esta etapa del proceso– para señalar que el mencionado grupo criminal organizado constituiría una facción dentro de la estructura celular del Tren de Aragua“, se sostuvo en un dictamen firmado por el fiscal federal de Corrientes Flavio Ferrini; su colega Santiago Marquevich, a cargo de la Unidad Fiscal Especializada en Criminalidad Organizada (Ufeco), y Diego Velasco, fiscal general que conduce la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac).

Para los fiscales, y hasta que se concretaron los procedimientos, "El Yiyi" “aun desde la cárcel continuaba ejerciendo su autoridad y dirigía las actividades del grupo a su cargo, valiéndose de la colaboración de uno de sus subordinados con mayor jerarquía dentro de la comunidad criminal investigada”.

Sobre la pareja del líder de la banda criminal, los representantes del Ministerio Público sostuvieron que Domínguez Contreras ocupa, dentro del grupo de personas investigado, un lugar destacado. “Existen distintos elementos que permiten concluir que ella sería la cabecilla de la ramificación o célula que integra. Esta conclusión se ve respaldada por las frecuentes comunicaciones que mantuvo con Boscán Bracho desde el momento en que se procedió a la intervención de su línea telefónica personal. En dichas conversaciones, que mostraron un flujo constante de llamadas, se abordaron no solo cuestiones personales, sino principalmente circunstancias relacionadas –entre otras cosas– con cobros de dinero, el estado de presuntos negocios vinculados con la ganadería y con lanchas para actividades pesqueras”.

Ferrini, Marquevich y Velasco afirmaron: “La rápida expansión de la organización delictiva de Boscán Bracho –que logró arraigarse en el territorio nacional en un lapso de aproximadamente dos años– evidencia un nivel considerable de planificación logística y capacidad organizativa. A ello debe añadirse la importante capacidad económica demostrada por distintos miembros de su grupo en territorio nacional, quienes adquirieron bienes muebles e inmuebles de relevancia, máxime teniendo en cuenta que la mayoría de estas personas no posee actividad laboral registrada ni ingresos declarados que justifiquen operaciones patrimoniales de esa envergadura“.

Los nuevos detenidos fueron identificados como Enmanuel David Urdaneta Bracho (alias Memei) y su pareja, María Alexandra Bohórquez Carroz; Adaly María Domínguez Contreras (pareja de Boscan Bracho), Mayibell Coromoto Domínguez Contreras, Maikely Teresa Domínguez Contreras, Freider José Domínguez Contreras, Diego Eduardo Abulafia, Eyerberth Tordanis Camargo Espina, Marilén del Valle Carroz Gonzales, Alexander José Bohórquez Parra, Diego Andrés Bohórquez Carroz y José Antonio Lanz Guevara, dueño del punto Giro Activos/Western Union y facilitador del uso del hawala, sistema que no mueve dinero en forma física, sino que intermediarios reciben los billetes en un país y sus socios entregan en ese momento la misma cifra al destinatario en otro lugar.