05/12/2022

Identifican incidencia de eventos pluviométricos en niveles de aguas superficiales en Corrientes



Un estudio del Centro de Ecología Aplicada del Litoral (CECOAL, UNNE-CONICET), en base al análisis de 931 imágenes satelitales, realizó un seguimiento de la variación espacio-temporal de la superficie de humedales en un sector de la provincia de Corrientes entre 1990-2020. Se identificaron relaciones entre los niveles de aguas superficiales con periodos muy húmedos y de sequías. La metodología ajustada resulta de utilidad para el estudio de humedales subtropicales de la región y la gestión integral de los recursos hídricos.
Monitorear la distribución del agua superficial en varios entornos es esencial para la gestión integral de los recursos hídricos y para respaldar el diseño de políticas asociadas, que resultan fundamentales en la promoción del bienestar ambiental natural contribuyendo al desarrollo humano mediante un uso sustentable del recurso.
La comprensión de la dinámica del agua constituye una herramienta que permite minimizar los riesgos ambientales (como las inundaciones), o bien reducir al mínimo los impactos ambientales generados por las actividades humanas.
Con esa premisa, desde el Centro de Ecología Aplicada del Litoral (CECOAL) se consideró necesario poder estimar las variaciones de las aguas superficiales de un sector de la provincia de Corrientes como respuesta a la variabilidad pluviométrica a lo largo de una serie de tiempo.
Para ello, se decidió aprovechar las posibilidades que brinda la aplicación Google Earth Engine (GEE), que permite analizar grandes cantidades de imágenes satelitales cubriendo superficies extensas de manera rápida, precisa y gratuita.


Se utilizaron 931 imágenes de la constelación Landsat trabajadas sobre la plataforma Google Earth Engine en conjunto con procesamientos sobre Sistemas de Información Geográfica.
El área de estudio se ubicó al noroeste de la provincia de Corrientes, dentro del mega abanico fluvial del río Paraná, y comprende una superficie de más de 12 mil kilómetros cuadrados en el triángulo delimitado por el río Paraná y las Lomadas de Santa Lucía.
De acuerdo a lo observado, los resultados indican con alta precisión que existe una gran diferencia entre momentos húmedos y secos.
Así, el sector estudiado llegó a registrar un 60% de cobertura de agua en el periodo más húmedo de la serie y mínimos menores al 5% en periodos de sequía.
“Si bien es conocida la estrecha vinculación entre los niveles de agua de los humedales con los momentos húmedos y secos, el estudio aportó nuevos datos para profundizar en la relación entre niveles de aguas superficiales con la variabilidad pluviométrica” explicó el Humberto Smichowski, investigador del CECOAL y autor principal del estudio junto al Ignacio Contreras y la Carolina Giese, también del CECOAL.
 
Principales observaciones
Los resultados del trabajo realizados desde el grupo “Geografía Física” del CECOAL fueron publicados recientemente en la revista internacional “Investigaciones Geográficas” de la Universidad de Alicante, España, y se destaca que fue posible confirmar con alto nivel de confianza la gran elasticidad del paisaje de humedales en el sector estudiado del abanico fluvial del río Paraná.
Smichowski indicó que los humedales subtropicales poseen una rápida respuesta en cuanto a su extensión areal ante la ocurrencia de precipitaciones, pero no es suficiente con caracterizar la severidad de los eventos de inundación y sequía para una fecha en cuestión, sino que se debe partir de las situaciones previas que posibiliten una mayor comprensión del escenario estudiado.
Según se detalla en la publicación de resultados, en el estudio se elaboraron mapas de agua mínima y máxima confeccionadas para los diferentes períodos trabajados, en los cuales se observan marcadas diferencias entre la porción oriental y occidental, preferentemente en períodos de sequía.
Esta situación se explica por dos variables principalmente. La primera, asociada al gradiente pluviométrico donde en el extremo este del área de estudio precipitan anualmente 200 mm más. En segundo lugar, y quizás el condicionante más significativo, es la morfología del relieve.
Al oriente, el escurrimiento es de tipo laminar, cubriendo grandes extensiones anegadizas, localmente conocidos como esteros, y cuya principal característica es la presencia de agua superficial durante todo el año.
Por el contrario, sobre el extremo occidental, estos escurrimientos se encauzan formando ríos y arroyos, cuyas inundaciones, y, en consecuencia, la cobertura con agua en sus llanuras aluviales, sólo registran agua luego de eventos pluviométricos de magnitud considerable.
En la investigación se construyó además una tabla donde se muestran las superficies de agua calculadas, y se evidencian diferencias entre los distintos períodos.
Fenómenos climáticos
Respecto a la variabilidad climática, se pudo observar la relación existente entre los fenómenos climáticos conocidos como “El Niño” y “La Niña” con los montos pluviométricos.
En general, en los años donde se manifiesta un evento El Niño, las precipitaciones son mayores que lo normal (1.400 mm anuales de promedio), mientras que cuando se desarrolla un año del fenómeno de “La Niña” las precipitaciones son menores que el valor medio.
Sin embargo, en el estudio se identificaron excepciones como el año 1990, donde se observó que las precipitaciones estuvieron por encima de la media, aunque fue un año normal si se tiene en cuenta el ENOS (Niño/Oscilación del Sur).
Algo semejante se pudo ver para el año 1996, donde el desarrollo del evento de La Niña no repercutió en precipitaciones bajas, mientras que, en los años 2003 y 2010, donde si bien se observan años de El Niño, las precipitaciones fueron bajas.
Variables que inciden
En la investigación se resalta que las extensiones de agua en superficie, tanto máxima como mínima, muestran una relación directa con los diferentes niveles de precipitaciones para los períodos estudiados. Esto se debe a que el sistema en general (cursos de agua, esteros y lagunas) responden principalmente a las precipitaciones locales, sin tener una entrada de agua externa importante.
La única excepción es el valle aluvial del río Paraná, donde pueden sucederse desbordes en períodos secos debido a que su alta cuenca se encuentra fuera del área en cuestión y, por lo tanto, no responde únicamente a las precipitaciones locales.
Pero también otras variables que pueden incidir en los niveles de aguas superficiales. Por ejemplo, en años de precipitación extremas (2015-2018), donde se superaron los 2.000 mm anuales, se observaron reducciones en las superficies lagunares vinculados a altas tasas de evaporación en relación con las elevadas temperaturas que se registran a lo largo del año y de allí la importancia de vincular estos datos con el Índice Estandarizado de Precipitación y Evapotranspiración.
Por otra parte, dentro de una región puede existir una heterogeneidad de ambientes, que no necesariamente responderán de una misma manera frente a un mismo evento.
Es que, si bien los lugares con mayor exposición a ser inundados o anegados son claramente identificables, no basta con delimitarlos, sino que, además, es importante comprender los procesos que en ellos ocurren, como la recurrencia de inundaciones y anegamientos, el tipo de escurrimiento (laminar o encauzado) y principalmente la permanencia del agua en superficie.