09/08/2022

El crimen del gendarme en Santo Tomé, rodeado de dudas y mensajes mafiosos



Al tiempo que el fiscal Facundo Cabral, a cargo de la causa, ordenó nuevas pericias forenses en torno al cuerpo del gendarme Alfredo Vivero, de 37 años, y al escenario en el que fue hallado asesinado, una casa de la ciudad de Santo Tome, crecen las dudas respecto a los motivos del crimen, pero también las certezas: cuestiones de dinero habrían sido los motivos de un asesinato que exhibe claros mensajes mafiosos, vaya a saber para quien más.
 
Vivero, sargento de la Gendarmería Nacional, fue hallado asesinado de un balazo en la sien derecha por su esposa, también gendarme y de la que se hallaba separado. Arrodillado junto a su cama, tenía las manos atadas con precintos, un par de medias en la boca y una cinta aisladora de color negro que le daba varias vueltas alrededor del cuello, aunque no le ejercía presión como para asfixiarlo. Casi junto a su mano derecha, estaba su arma reglamentaria, pero sin su cargador.
 
Metros más allá una olla apoyada sobre un trapo, y en su interior el teléfono celular de Vivero, quemado en un claro intento por borrar todo tipo de rastros que pudieran existir en sus mensajes, llamadas o agendas. En su cuerpo no había más señales de lesiones que el balazo con salida en la sien izquierda.

La habitación estaba revuelta. Signos claros de que alguien buscaba algo que no se sabe si fue hallado o no. 
 
Los investigadores apuntan como motivo principal del crimen a cuestiones de dinero. Algunas fuentes cercanas a la fuerza que integraba aseguraron que Vivero ejercía como prestamista, algo para lo que debía tener cierto capital que, por cierto, su sueldo de suboficial de la GN no le permitía por sí solo. Pero al mismo tiempo la Justicia obtuvo datos que permitieron establecer que el asesinado tenía importantes deudas económicas sin saldar.
 
Vivero, quien prestaba servicios desde hacía 3 años en el Escuadrón 47 de Santo Tomé, era además desde hacía algunos años socio en una fábrica y venta de muebles de pino. Gendarme, prestamista pero con deudas millonarias y socio en una empresa, un combo difícil de comprender.  
 
Si alguna certeza tienen los investigadores es que quien ejecutó al Gendarme sabía muy bien lo que hacía y como hacerlo. La cuestión es establecer si fue un sicario contratado para cometer el crimen, o si este fue autoría de alguien perjudicado por alguna actitud de Vivero.
 
Independientemente del análisis de las huellas halladas en la escena del crimen, y de alguna otra evidencia rescatada, la investigación pasa por el análisis de cámaras de seguridad de la zona donde está la vivienda, sobre la calle Patricio Bertrán, en los barrios del sur de la ciudad. Se busca en esas imágenes movimientos sospechosos qué puedan aportar datos respecto a los movimientos del o de los asesinos.
 
Pero hay un detalle que llamo la atención de los policías en la escena del crimen: los dos pares de medias zoquetes en la boca del gendarme. Ese es un detalle que generalmente en los crímenes por encargo encierra un mensaje mafioso: la media en la boca es para los “buchones”, o dicho en buen castellano para quienes hablaron, se fueron de boca o entregaron a alguien.
 
El detalle del teléfono quemado en tanto, es claro indicador de que en el aparato estaban los datos del asesino o de los instigadores del crimen, y, aunque vía compañías telefónicas mucho del historial de llamadas o de algunos mensajes pueden ser rescatados, hubo intención de hacer desaparecer todo tipo de información de una manera efectiva.
 
El teléfono fue puesto en la olla para incinerarlo junto con lana de acero, más conocida como Virulana, un material que se usa habitualmente con fines de limpieza, pero que encendido fuego tiene dos funciones básicas: mantener la llama encendida y aumentar la temperatura de esa flama.
 
 ¿Por qué no se llevaron el teléfono en lugar de tomarse el trabajo de quemarlo?. O ese acto, ¿también es un mensaje para alguien más?.
 
Pese a que en un principio se afirmó que Vivero, oriundo de Pirané, Formosa, recibió un disparo con su misma arma, esta estaba sin su cargador y además aun no fue confirmado el calibre de la bala que puso fin a su vida. Ese es otro de los puntos que será clave para avanzar en la investigación.



 
El asesinato de Vivero, de acuerdo a los peritajes, se produjo alrededor de las 10.30 de la mañana del martes 21, y su esposa lo halló unas 4 horas después, alrededor de las 14.30 aproximadamente. Primero fue informado como suicidio, pero ¿cómo puede suicidarse una persona que tiene las manos atadas con precintos?.
 
La policía confirmó que Vivero fue hallado "con el tronco sobre la cama, de cúbito ventral, con las extremidades superiores tocando el piso, con un aparente disparo en la sien y el arma reglamentaria cerca de su mano derecha. Al colocar el cuerpo de cúbito dorsal, se observó que el occiso tenía un disparo en la sien". ¿Lo arrodillaron junto a su cama para dispararle?. Esta duda también deberá ser respondida por pericias mucho más profundas que las realizadas hasta ahora.
 
El crimen tiene claros mensajes mafiosos y hasta sesgos “profesionales” si se quiere. Sucedió en una zona “caliente”. Santo Tomé está sobre la Ruta Nacional 14, vía del paso de grandes cargamentos de estupefacientes rumbo al sur del país, frontera con Brasil río Uruguay mediante. Una zona donde como en cada frontera, florecen los negocios de todo tipo, la mayoría de ellos ilegales o rozando la ilegalidad pero que dejan significativas ganancias y donde los deslices, avivadas, mejicaneadas o incumplimientos se pagan muy caro, casi siempre con la vida.
 
El resultado del análisis de las huellas, y lo que se pueda hallar en los videos de las cámaras de la zona pueden ser claves en las próximas horas para tratar de encauzar la investigación. El fiscal     aguarda en tanto el resultado del análisis del contenido de la notebook hallada en el departamento que podría contener alguna información valiosa, aunque si así fuera debería también haber sido destruida por él o los asesinos, ¿o se les paso por alto y ahí esta guardada la punta del ovillo?.

Otros casos

El de Vivero es el tercer caso de un efectivo del escuadrón de la Gendarmería Nacional con asiento en Santo Tomé que fallece de manera trágica. El primero fue en el 2016, cuando el cuerpo del sub comandante Hernán Martín Lezcano  de 40 años, fue encontrado con un tiro en la cabeza en una zona de montes. En un camino vecinal, abandonada apareció su camioneta, una Toyota Hilux.

Lezcano era encargado de personal en el escuadrón y según datos de sus camaradas había salido a hacer actividad física. No regreso y apareció muerto. Tenía un balazo disparado con su arma reglamentaria en la sien derecha. El caso se cerró como suicidio aunque algunas dudas quedaron flotando en el ambiente.

El segundo caso fue el de un muy joven sub alférez de apellido Narváez, del área de comunicaciones, que se habría quitado la vida, también con su arma reglamentaria luego de una supuesta discusión con su pareja también integrante de la fuerza.   


Foto: Digitalsantotome.com.ar