27/06/2022

​Carta abierta a los liberales de goya y de toda la provincia




Desde Carolina, lugar en que milito, en primer lugar deseo enviar mis felicitaciones a la fracción que resulto triunfante en la compulsa pasada recientemente. Desde luego también a las dos que esta vez no lograron su propósito.
 
A partir de ahora, integrados todos al comité de Goya, tanto sus miembros electos como así, los convencionales que representaran a este departamento en futuras convenciones, deseo realizarles un pedido a la totalidad de ellos.
 
La unión civilizada, tanto en la unanimidad como en las discrepancias que seguramente habrán de existir en ciertos debates, pero que siempre que se presenten, sean ellas diferencias fraternales. No cometer jamás el error de que los actores lo trasladen al terreno personal, ni a la mezquindad que perjudica intereses superiores de toda la agrupación.
 
El Partido Liberal de corrientes es reconocido como el más antiguo del país, desde sus inicios, preclaros dirigentes, a lo largo de su extensa historia repleta de éxitos, abrazaron las banderas de la libertad, la igualdad y fraternidad.
 
Gobernó a la provincia en históricas tremendas compulsas electorales "solo" hasta que, iluminados prohombres fueron protagonistas de un histórico pacto de convivencia con alternancia y equidad, asociándose a enconados "enemigos" políticos de la época: el partido autonomista.
 
Allí comenzó una conjunción de valores de ambas agrupaciones. A ellos  luego se sumó el partido Demócrata Progresista de Corrientes.
 
Como Pacto y luego Alianza con este último, triunfó en repetidos actos electorales, demostrando en la acción de gobernar a la comunidad su eficacia, procurando siempre el logro de un mayor bienestar para todos sus habitantes.
 
Viniendo en el tiempo, ocurrió que, en los finales de la década de los ochenta, hizo su presencia estelar en la política correntina, un ser que se creía un iluminado, "superhombre", haciendo gala de una ambición personal sin límites, soberbio, altanero que creía saberlo todo. Tuvo la astucia necesaria y logro hacer "trizas" al Pacto-Alianza.
 
Formo "su" propio partido. Gobernó a corrientes en forma autoritaria sin respetar jamás a quien se le ocurriera contradecirlo. Se enseñoreo y el lema que "inundo" automotores, paredes en pueblos y ciudades, fue la frase "que la llama nunca se apague". Esta llama permaneció encendida por un tiempito hasta convertirse en "un candil" que irradia ahora, una apenas. "débil lucecita".
 
Veamos ahora que fue del liberalismo correntino: debemos ubicarnos promediando la década de los dos mil, cuando el liberalismo eligió candidata a senadora nacional a una dama descendiente de rancia estirpe liberal que goza del apellido de un patriarca partidario que fuera el doctor Ernesto Meabe. La señora, liberal de cuna, al llegar a la banca del Honorable Senado se entregó, ¡vaya a saber porque y cuales razones!, a  otorgarle favores con sus votos al kirchnerismo nacional que ya venía gobernando desde el centralismo de Buenos Aires. ¿Conclusión?: la dama en cuestión "tiro la honra de su apellido a un tarro de basura".
 
Paralelamente, un varón goyano que llego cierta añeja vez procedente de la juventud peronista cuando el retorno de la democracia, ni bien comenzó a militar como flamante "liberal", y siendo un profesional de la abogacía, comenzó su premiación de parte del liberalismo en puestos varios. El varón fue ascendiendo en la consideración de uno que otro dirigente, hasta que del IPS donde se desempeñó por un tiempo, llego a ser propuesto ministro de gobierno y luego electo candidato a diputado provincial, logrando en reiteradas elecciones una ansiada banca que no la abandona hasta el presente.
 
Pues bien, el varón en cuestión, cierto día viendo deficiencias, errores de los máximos dirigentes del liberalismo por ese entonces, con una astucia digna de admiración, sin "ponerse colorado", pego un portazo al liberalismo que tantos premios y favores le otorgo, alejándose para formar "su" nuevo partido. Indudablemente debemos reconocerle que atrajo con un "raro magnetismo", a "liberales de cascos blandos" que no trepidaron en "lanzarse a sus brazos".
 
Tal fue su habilidad para atraer a estos que, el verdadero liberalismo, el de los principios, valores, ética y moral, casi fue "vaciado" por hasta ese entonces de adherentes y correligionarios "ventajitas".
 
Importante resulta contar o recordar a olvidadizos que, este varón esta sospechado por cierta justicia de ser un presunto delincuente, pero sabemos que hasta que no se demuestre, el varón se presume inocente.
 
Finalizando esta extensa descripción de hechos pasados reales y viniendo al presente, y a partir de ahora hacia un futuro promisorio, el que supo tener "el viejo" y glorioso Partido Liberal de nuestra Corrientes, a todas sus mujeres y varones que fueron a la compulsa en Goya, como así mismo al comité ejecutivo que se logró consensuar con inteligencia y sin apetencias desmedidas, este liberal de Carolina, localidad que perdura siendo uno  de los pocos baluartes del verdadero liberalismo correntino que gobierna una comuna, quiero instarlos a mis setenta y tantos años, a volver a izar con vuestro esfuerzo, ¡las banderas celestes!, símbolos de la libertad, igualdad y fraternidad.
 
De vosotros todos depende.
 
Digamos juntos...¡¡viva el Partido Liberal de Corrientes!!...¡viva nuestra Corrientes! provincia jamás doblegada, la que luce orgullosa en su bandera tres sagradas palabras: patria- libertad- constitución.