27/05/2022

Por la extrema bajante hay mortandad de peces en el Riachuelo



La bajante extrema del río Paraná -que amenaza extenderse por varios meses más- y la dura sequía que castiga toda la región, afecta además a los cursos de ríos interiores y lagunas, donde los efectos en su ecosistema comienzan a verse a simple vista.
 
En las últimas horas en las redes sociales e viralizaron imágenes de peces muertos en el Riachuelo, a pocos kilómetros de Corrientes y de su desembocadura en el Paraná. Las fotos corresponden más exactamente a la zona del puente ferroviario, donde se pudo apreciar una gran cantidad de sábalos, especialmente, y algunas otras especies muertas.
 
Las imágenes, captadas a pocos metros de la Ruta Nacional 12, corresponden a un cardumen que quedó atrapado en una zona de aguas bajas y que debido a la falta de oxígeno terminó extinguiéndose en el lugar.
 
A la falta de agua en el lugar se debe agregar la temperatura de estos días, elevada por encima de los promedios de la zona para esta época del año, algo que colabora con el “ahogo” de las especies ícticas que no logran alcanzar el caudal del Paraná, también muy bajo, pero suficiente para la supervivencia de las especies.
 
El riachuelo, el arroyo San Juan, el Santa Lucia, el Batel, el Río Corriente, el Miriñay son algunos de los ríos y arroyos interiores más conocidos que muestran bajantes extremas al igual que el Paraná, río con el que están en muchos casos perdiendo la conexión.
 
Lo mismo sucede con muchas lagunas y esteros del interior correntino donde las sequias han pegado muy fuerte al extremo de, en algunos casos, haber secado completamente dejando una importante mortandad de peces y obligando a otras especies a migrar en busca de agua.
 
Las imágenes del Riachuelo, más allá de lo dolorosas, no deberían sorprender. Son parte de los efectos de la situación hídrica en general que vive la región. Una imagen que se repite en Formosa, Chaco, Corrientes, Entre Ríos y Santa Fe por ejemplo.