27/11/2021

Noticias del aire: un francotirador y el colapso de un hospital



Por María del Carmen Ruíz Díaz
Las fake news o noticias falsas y la falta de contexto e investigación seria sobre un hecho noticioso son enemigos del oficio periodístico que actúan en la provincia de Corrientes casi tanto como a nivel global.
Durante este año se dieron algunas de estas noticias que, por su falta de fundamentos, parecen surgir  y subsistir en el aire de las suposiciones y suspicacias. Entre ellas, y quizá la más descollante, sea la vinculada al disparo que hirió de gravedad a un diputado nacional durante un acto político que se realizaba tres días antes de los comicios para elegir gobernador y otros cargos.
El hecho, que ocurrió recientemente en Tapebicuá, una localidad con menos de mil habitantes al sureste de la provincia de Corrientes, ocupó de golpe los portales de gran parte de los medios de todo el país y atrajo la atención de las máximas autoridades políticas nacionales y correntinas.  En cuestión de horas, las tranquilas calles del pueblo se llenaron de móviles de la policía provincial, fuerzas federales, funcionarios del Ejecutivo provincial y nacional y de la justicia además de periodistas y reporteros gráficos.
Con la misma celeridad, y cual reguero de pólvora, se difundieron sobre todo en los medios nacionales, noticias engañosas o con contenidos de dudosa veracidad que más que informar con precisión parecían buscar el desvío de la atención pública y, quizá, de los investigadores. Se daba por cierto que actuó un francotirador ajeno al pueblo y que éste había disparado a quien resultó herido. En tanto en los grandes medios se desconocían las declaraciones a la prensa local de la candidata a intendente quien consideró creíble la versión de que la bala iba destinada a ella, que estaba hablando en el acto en el momento del atentado delante de quien fuera la víctima. Asimismo, se ignoraba que el ministro de seguridad provincial afirmó que las ochenta personas que participaban del acto se conocían todas entre sí.
Además, durante algunos diálogos entre periodistas porteños y sus pares correntinos se les pedía a estos últimos -al aire- confirmar o desmentir a quién había sido dirigido el disparo.  Es decir, entre colegas se incitaba a hacer deducciones a mano alzada, sin medir consecuencias, como si se tratara de peritos expertos en balística.
Un hecho que pudo ser fatal se convirtió en una caza de brujas y un concurso de difusión de teorías descabelladas. Las deducciones de los vecinos podrían resultar pintorescas, pero cuando son expuestas y difundidas por medios y periodistas se tornan preocupantes y poco responsables.


El colapso que no fue
En esa misma línea de desinformación se registra la difusión de una noticia que indicaba que había colapsado el hospital de Campaña de la provincia, ubicado en la ciudad capital.
La información, que se dio a conocer en pleno pico de pandemia del Covid 19 y a través de un canal de TV de Buenos Aires, fue rápidamente desmentida por el gobierno correntino. No obstante, por un par de horas el dato generó zozobra en la población. La noticia fue difundida sin haberse realizado el chequeo correspondiente y estuvo basada sólo en trascendidos extraoficiales sin elementos probatorios.
Los periodistas debemos cumplir con la responsabilidad social de llevar información lo más aproximada a la objetividad sin sacar conclusiones, mucho menos cuando estas son apresuradas. Resulta inquietante que por ganar puntos de rating o en la búsqueda de un efecto político, se ponga en vilo a los ciudadanos, como lo hicieron estos casos vinculados con la inseguridad y la salud de la población.
Por ello, es fundamental promover la reflexión sobre el rol del periodismo y sus buenas prácticas como la propiciada por el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) que, con apoyo de la Unión Europea y otras organizaciones, dicta capacitaciones para miles de periodistas y proyectos tendientes a mejorar el ejercicio profesional y el ecosistema informativo argentino. Como dice aquella vieja frase, “no sólo hay que parecer, también hay que ser”. Vale el intento de ser objetivos, por respeto a los destinatarios de nuestro trabajo.