20/10/2021

La historia del hashtag



Por Marina Guerrier
El símbolo del hashtag o numeral -como se lo nombraba antes de la era de las redes sociales- tiene una larga historia. Su origen se remonta a la Antigua Roma cuando se pesaba en libras, se contaba en ases y se medía en pies. La libra se abrevió “lb” y para evitar que la letra “l” se confundiera con el número “1” se le añadió una raya horizontal que cruzaba ambas letras. Con el tiempo y para simplificar la escritura, la abreviatura fue cambiando hasta convertirse en el símbolo que conocemos ahora, #.
Muchos siglos después, el 18 de noviembre de 1963, la compañía estadounidense Bell presentó el primer teléfono de marcación por tono, que reemplazó al de disco, e incluyó dos teclas adicionales en la botonera: un asterisco y un numeral.
Posteriormente, el signo se utilizó en contextos computacionales para indicar colores en formato de código o para introducir anotaciones en lenguajes de programación. Es decir, agregar un texto que no es interpretado como código.
Pero a partir del 23 de agosto de 2007, el símbolo del hashtag se volvió fundamental en el lenguaje de Twitter. Chris Messina, un usuario de la red social, propuso usar el hashtag para unificar conversaciones de la plataforma. Con un tuit, preguntó a sus seguidores cómo se sentirían al usar el símbolo # para agrupar, y lo acompañó del primer hashtag de la historia de la red: #barcamp.
Técnicamente, el hashtag es una etiqueta de metadatos que proporciona información sobre un dato y facilita su recuperación. Visualmente es una cadena de caracteres formada por una o varias palabras unidas, sin espacios, y precedidas el símbolo #. Esta forma de clasificación permite agrupar las conversaciones en temas y explorarlos, es decir, es rápidamente identificable tanto para el sistema como para el usuario.
En 2007, el hashtag más tuiteado -según información de la propia red social- fue usado en más de 9 mil ocasiones; mientras que diez años después, en 2017, el hashtag más utilizado registró más de 300 millones de usos. Es decir, su alcance y efectividad no pararon de crecer.
Incluso, superó los límites de la propia red, el hashtag migró a otras plataformas y transformó la comunicación online. En palabras de Messina, su creador, “ahora se usa el hashtag con una intención más clara, como un contenido en sí mismo más que como una mera forma de clasificación o etiquetado”.
Convertidos en verdaderas consignas, los hashtags se volvieron herramientas fundamentales para visibilizar causas sociales y convocar a protestas masivas. Los ejemplos se multiplican en el mundo, desde la Primavera Árabe de 2010 y 2011 -considerada la primera revolución organizada en redes sociales- hasta el #MeToo, que en 2017 invadió las redes cuando millones de víctimas de acoso sexual reutilizaron el hashtag para compartir su experiencia.
A nivel regional, los últimos tres años estuvieron marcados por las protestas sociales contra los gobiernos de turno. #ForaBolsonaro fue el hashtag más contundente que se utilizó en Brasil desde la asunción de Jair Bolsonaro a la presidencia el 1 de enero de 2019.
Con el hashtag #Chiledesperto el pueblo chileno se convocó a manifestarse en la ahora Plaza de la Dignidad contra el gobierno de Sebastián Piñera. En Perú, cuando el presidente Martín Vizcarra fue destituido por los congresistas en noviembre de 2020, una multitud de jóvenes se convocó con el hashtag #GeneraciónDelBicentenario. Y el #SOSColombia, fue un llamado de auxilio ante la brutalidad con la que el gobierno de Iván Duque reprimió a los manifestantes a comienzos de 2021.
Las redes sociales transformaron las formas de comunicación. Si antes la movilización social dependía exclusivamente de las convocatorias de grandes organizaciones y partidos políticos, los hashtags facilitaron la unidad del mensaje y la articulación de una comunidad online.