20/10/2021

​Nuestra fauna íctica, ¿rumbo a la extinción?



Si le resulta exagerado el título, vea: ciertos mares del orbe a raíz de la sobre explotación de la pesca comercial, en la actualidad se vean "desiertos" de peces y demás especies.
 
Siendo así desde hace décadas, somos pocos los que venimos advirtiendo acerca del estado de los ríos de la cuenca parano - platence y sus afluentes con relación al más que evidente retroceso que se observa en la disminución del recurso pesquero de agua dulce.
 
Varios son los factores que han venido y continúan haciendo menguar la población de todas las variedades de nuestros apreciados peces. Entre ellos: la contaminación de sus aguas. La negativa incidencia de las represas, y, por sobre ellas, la brutal sobre explotación del recurso que producen las pescas; comercial y la pseudo deportiva.
 
Pasan los años y, tanto las repúblicas del Paraguay y Uruguay, como los gobiernos provinciales a los que bañan las aguas de los ríos Paraguay, Uruguay y Paraná, no logran ponerse de acuerdo en adoptar urgentes medidas proteccionistas uniformes, ¿desaprensión?, ¿ausencia de la necesaria voluntad política que el caso requiere?.
 
Los distintos gobiernos nacionales que se vienen sucediendo desde hace décadas, ¿sabía usted que permiten a través del organismo SENASA ¡¡la exportación de la carne de distintas especies!!?. Pregunto: ¿es que no caen en la cuenta que el recurso es renovable, ("pero no tan rápido") y va sin prisa y sin pausa disminuyendo ante la semejante brutal depredación que a esta altura significa simplemente: masacre?.
 
Corrientes tiene una norma legal vigente que protege en su letra  la modalidad de la pesca comercial en sus aguas jurisdiccionales. Tanto de los ríos Paraná, Uruguay con sus afluentes. Pero lamentablemente las provincias de Misiones, Chaco, Formosa, Entre Ríos y Santa Fe no sancionaron normas similares, y ni siquiera aciertan a unificar los periodos de las vedas proteccionistas durante los meses del ciclo reproductivo de las distintas especies.
 
Así también los organismos provinciales que deberían ser custodios del recurso, en muchos casos, su accionar dista de exhibir la eficacia tan necesaria para combatir con éxito a los malloneros que resultan ser más victimas que culpables; ¿porque?, pues son los acopiadores que, por lo general los "explotan" con míseras pagas mientras ellos son los beneficiarios del negocio.
 
Vemos o leemos continuamente por los medios: la Gendarmería, la Prefectura Naval o la Policía Federal decomisaron cientos, sino miles de kilos de pescados. Vale preguntarse antes: en el rio "tal o cual", o en los puertos de desembarco de "la mercadería", ¿dónde estuvieron los organismos encargados del cuidado de nuestros peces, y no de los pescados?.
 
Otro aspecto que deja mucho que desear: nuestra provincia de Corrientes es famosa, entre otras maravillas que ofrece "a propios y extraños", por sus fantásticas fiestas nacionales de pesca deportiva, ellas tienen como anfitrionas a varias de nuestras ciudades.
 
Sin embargo llama poderosamente la atención, la ausencia de un accionar más enérgico de reclamar a las barras pesqueras, los clubes y a los amantes de la práctica de la pesca deportiva. ¿Será que no se dan cuenta de la alarmante disminución de la población de los peces?. Si así es, ¿qué hacen al respecto?, ¿silencio?, ¿es que no saben lo que es peticionar con énfasis a las autoridades por sus derechos ciudadanos?.
 
Mucho más podría expresar respecto de esta problemática, pero quizás le resulta tediosa una lectura extensa,  por ello, para finalizar: sabida son las virtudes de la carne de los peces; tanto los de mar como los de agua dulce para la salud de todos nosotros. Ahora bien: con respecto a estos últimos: ¿se preguntó usted cuanto tiempo y pesos le cuesta al productor ganadero lograr un kilo de carne bovina y a cuantos pesos lo compra usted en la góndola?, y comparando, ¿cuánto le sale el kilo de uno de nuestros pescados: ejemplo de surubí, si es que lo consigue en otra "góndola"?,  ¿es que casi "no empatan" los precios de un corte de buena carne bovina con el de ese surubí?.
 
A propósito: ¿cuánto "invirtió" el acopiador con la misera paga que da al mallonero?, ¿a cuánto se lo vende al comerciante y este a los clientes de un recurso que es de todos?.
 
De continuar la inacción general por no preservarla, nuestra otrora rica fauna íctica apresuradamente, creo, se encamina a su extinción.