07/12/2021

Fibrosis Quística: la maldición del beso salado y la píldora mágica



Por Pablo Martina

Aun a principios del siglo XX, muchas familias atribuían la muerte temprana de sus hijos a algún maleficio. Existía una antigua creencia popular en los países del norte de Europa en la que se afirmaba: pobre niño aquél que, al besar, su frente sabe a sal. Un embrujo pesa sobre él, y no tardará en morir. Si bien en 1936, se empleó por primera vez el término “Fibrosis quística” (FQ) para describir la asociación de insuficiencia pancreática exocrina y enfermedad pulmonar crónica en niños, no fue hasta el verano de 1948 durante una ola de calor que azoto en New York, que se observó en las Urgencias de los hospitales acudían un número desproporcionadamente elevado de niños con fibrosis quística.

Este grupo de niños parecía deshidratarse más fácilmente que la media de su grupo de edad. Paul di Sant’Agnese y sus colegas observaron que los niños con fibrosis quística perdían una excesiva cantidad de sal en su sudor. Esta observación fue de gran utilidad clínica, aunque por aquel entonces no se sabía la razón, permitió desarrollar una prueba de laboratorio que continúa siendo clave para el diagnóstico de la enfermedad: la determinación de cloruros en el sudor.

En 1983, el profesor Paul Quinton que había sido diagnosticado de FQ a la edad de 19 años, demostró que existía una impermeabilidad al cloro, de forma que este ion no podía ser reabsorbido a la sangre y provocaba que el sudor salado quedara en la superficie de la piel.

Luego se supo que esto se debía a la ausencia o al estado defectuoso de una proteína (canal regulador iónico trasmembrana) que funciona como bomba de cloro en la membrana de las células epiteliales de muchas glándulas. En la década de los años ochenta tuvieron lugar muy importantes progresos sobre los conocimientos genéticos de la FQ. Se descubre la primera y más frecuente mutación del gen CFTR (del inglés: cystic fibrosis transmembrane regulator gene) que denominaron ΔF508.

En la actualidad se han descrito más de 1.900 mutaciones ligadas a esta patología, lo que ha permitido ampliar las posibilidades de diagnóstico de la enfermedad. También fue en esa década en que se iniciaron los programas de cribado neonatal, utilizando una simple gota de sangre para detectar, mediante inmunoanálisis, cantidades elevadas de tripsina, algo característico en estos enfermos.

En nuestro país desde 1995 se realiza este cribado en los centros importantes de salud y a partir de la promulgación de la Ley 26.279 en el año 2007, se hizo obligatoria la práctica para la detección y posterior tratamiento de las patologías genéticas y/o congénitas que resulten discapacitantes, como la fibrosis quística.

En 1990 el equipo de Michael J. Welsh, fue el primero en lograr la corrección de los cana- les de cloro defectuosos de las células epiteliales en la FQ, demostrando una relación causal entre las mutaciones en el gen CFTR y el defecto de transporte del ion cloro. Tres años más tardes los avances en la corrección de estos defectos en ratones transgénicos (a los que previamente se les induce la enfermedad) empleando la tecnología de vectores adenovirales (virus modificados que normalmente infectan las vías respiratorias) para la transferencia génica, abría la puerta a la posibilidad de realizar terapia génica en humanos con FQ.

En los últimos años diferentes novedades terapéuticas han abierto un panorama esperanzador para los pacientes con fibrosis quística y sus familias. El consorcio de Terapia Génica de la Fibrosis Quística en Reino Unido, coordinado por Eric Alton, propone el uso de ADN empaquetado en esferas lipídicas (no viral) para introducir copias normales del gen en las vías aéreas de los pacientes con FQ, lo que supondría la “cura de la enfermedad”, y aunque con resultados alentadores este desarrollo aún se encuentra en fase I (se necesitan pasar por fase II y III, por lo que no estaría disponible en muchos años).

Las últimas noticias llegan de la mano de 2 farmacéuticas norteamericanas PTC Therapeutics y Vertex Pharmaceuticals, las cuales se enfocaron en desarrollar terapias diseñadas para corregir la función de la proteína defectuosa codificada por el gen CFTR, permitiendo que el cloruro y el sodio puedan moverse correctamente dentro y fuera de las células que recubren los pulmones y otros órganos. Este tipo de medicamentos reciben el nombre de moduladores del gen CFTR.

En enero de 2012, Vertex lanzó al mercado Kalydeco (ivacaftor), posteriormente Symkevi (tezacaftor-ivacaftor) y Orkambi (lumacaftor-ivacaftor). A finales de 2019 la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, sus siglas en inglés) aprobó de la misma compañía, Trikafta (elexacaftor/ivacaftor/tezacaftor), el primer tratamiento disponible basado en la combinación de tres medicamentos para tratar a pacientes mayores de 12 años con la mutación ΔF508.

Se estima que esta mutación representa el 90% de la población con fibrosis quística, que actualmente es de alrededor de 110.000 personas en todo el mundo. Estos medicamentos no solo frenan el deterioro pulmonar, sino que alejan casi definitivamente la posibilidad del trasplante de pulmón para poder seguir viviendo. En la región la farmacéutica Veretex tiene presencia a través de su filial en Brasil, pero no en Argentina y algunos lo señalaban como una complicación para acceder a esta mágica píldora.

Pero no todo es color de rosas, en los Estados Unidos, el Diario “Washington Post” ha informado que Trikafta costará a cada paciente unos US$ 311.503 al año (más de 30 millones de pesos). Para pacientes en los que se recomienda Orkambi el tratamiento tiene un costo anual de US$ 132.000.

En nuestro país, la farmacéutica Gador de capitales nacionales lanzo Lucaftor, un genérico que tienen los mismos principios activos de Orkambi: lumacaftor e ivacaftor. Si bien el costo sigue siendo elevadísimo para una economía doméstica, el tratamiento anual cuesta alrededor de US$ 29.000, lo que despertó el interés de familias británicas para adquirir este medicamento a tal punto que a mediados de 2019 este suceso fue noticia en la cadena BCC News.

En la última década el diagnóstico temprano junto a los espectaculares avances en el tratamiento de la FQ permitieron duplicar la expectativa de vida en los pacientes, sin embargo, esto no es así fuera de los países centrales. En este sentido, una noticia para celebrar en nuestro país fue la sanción de la ley 27.552 la cual indica la cobertura integral (100%) de los medicamentos, suplementos dietarios y nutricionales, equipos médicos, kit de tratamientos, terapias de rehabilitación, traslados y todas las prestaciones que sean indicadas por los profesionales médicos, destinados a las personas con FQ.