24/07/2021

River ganó y sube, Boca volvió a decepcionar



Los dos necesitan ganar para comenzar a asegurar un lugar entre los cuatro primeros de sus respectivas zonas. Ambos llegaban con las mismas obligaciones y presentes parecidos, pero mientras que River su momento, Boca volvió a jugar mal y perdió con Unión en Santa Fe.   
River tenía que ganar y ganó. Lo hizo tras un partidazo, en el que venció 3-2 a Colón, el líder de su zona donde ahora es uno de los escoltas. No solo le sacó el invicto al equipo santafesino, sino que se metió con mayor firmeza entre los cuatro clasificados para seguir en la lucha.
Más allá de que el conjunto santafesino es el líder de la Zona 1, el equipo de Gallardo tenía de la posibilidad de medirse ante un rival serio, que tiene buenas intenciones de juego. Y de esa manera saber si a los de Núñez lo complican los equipos solamente los que se le cierran y que amontonan jugadores en su campo o los que salen a jugarle también.
Colón lo inquietó jugándole y sin perder su estilo, pero la contundencia del River que n o perdona más allá de los nombres en la delantera volvió a aparecer y los tres puntos quedaron en el Monumental.  El pibe Beltrán, puso en ventaja a River, Bernardi empató el encuentro y así se fueron al descanso.
En el segundo tiempo River jugo 20 minutos extraordinarios y un tiro libre muy bien ejecutado por Angileri y un penal definido con clase por Montiel le dieron tranquilidad a un millonario que de no haber sido por el arquero Burian podía haber rematado con una goleada.
Colon se fue más de partido aún con la expulsión de Alexis Castro, por un codazo a David Martínez y Aliendro con un cabezazo tras un centro del pibe Cristian Ferreyra le dio algo de suspenso al partido que deposito a River con 15 puntos y mejor diferencia de goles como segundo en las posiciones.
 
OTRO PASO EN FALSO DE BOCA
Boca volvió a dar un paso atrás en Santa Fe. La derrota contra Unión le sumó un capítulo más a su manual de incertidumbre sobre su falta de identidad de juego, justo con la Copa Libertadores asomando en el horizonte cercano y con la zona B de la Copa de la Liga cada vez más apretada. Inestable en el rendimiento colectivo e individual, con pocas respuestas físicas y futbolísticas y con una constante: la carencia en la elaboración de fútbol.
Lo más peligroso de la primera etapa para el conjunto de Miguel Russo llegó desde el pie derecho del colombiano Cardona, otra vez titular luego de un mes ausente por una lesión. Dueño del equipo para hacerlo jugar, lo suyo fue intentar conectar las líneas. Un tiro libre y un remate elevado, ambos desde afuera del área, fueron las oportunidades más claras del mediocampista en un encuentro cerrado, de ritmo lento y en el que los de Azconzábal desde el inicio dejaron en claro su estrategia: salir rápido de contra para agarrar a la última línea de Boca mal parada con la velocidad de Cañete.
Para el segundo tiempo hubo un cambio táctico ante la salida de Marcos Rojo. Boca mutó de tener cinco defensores a pasar a una línea de cuatro con la inclusión de un punta. No fue una mala elección, porque al equipo de Russo no lo inquietaban y le faltaba peso ofensivo. Pero rápido, al comienzo del segundo tiempo, el local aprovechó esa modificación. Un desborde a Fabra por la izquierda lo encontró al chileno suelto en el corazón del área. Una llegada, un tanto.
El golpe llevó a Russo a meter mano de nuevo. Sacó a Cardona (buscan llevarlo de a poco tras un mes) y puso a Mauro Zárate. Al ratito entró Medina por Almendra. Después Varela por Campuzano. Otra vez, como en los últimos tres partidos, el DT cambió por completo a la pareja del doble cinco. Muchos cambios terminó desdibujando un poco la imagen del primer tiempo ordenado del equipo. La idea era ser más directo y menos elaborado, pero en ese momento Unión identificó que tenía espacio y aire para buscar ampliar la ventaja a las espaldas de Buffarini y de Fabra.
Terminó siendo un equipo predecible, repetido en pases en la búsqueda de un mano a mano de Villa que jamás en toda la jornada pudo desnivelar. ¿Tevez? Caminando, como deambulando por una franja ofensiva sin encontrar su sitio. Y con Soldano como hombre de área pero sin una sola oportunidad de gol, como en todo su último tiempo. La pelota detenida, esa que venía salvando al equipo en las últimas fechas, esta vez no fue solución.
La excursión con caída en Santa Fe, más allá de lo numérico, le dejó a Boca la sensación de profundizar su inestabilidad. De sentirse un equipo al que con muy poco le convierten (lleva 6 encuentros en fila recibiendo al menos un tanto) y que no encuentra su ADN de juego. Su identidad futbolística, esa que parece depender demasiado de sus individualidades, está desdibujada. La derrota, claro, lo hará sacar cuentas en esta zona B. Pero esencialmente lo tendrá que repensar a diez días del inicio de la Copa Libertadores.