23/09/2021

Kurundú: el hueso humano sacralizado



Por César Iván Bondar (*)

Kurundú: Del Guaraní Kurundu, s. Talismán, cualquier cosa a la que se le atribuyen virtudes poderosas, designa un amuleto que se coloca debajo de la piel para tener poderes sobrenaturales. “es el amuleto, el talismán (…) Ej.: San la Muerte, hecho en hueso de cristiano muerto en pelea, para hacerse inmune a las balas (…) Se le atribuye virtud sobrenatural para alejar algún daño o peligro. Llévase comúnmente pendiente del cuello, en una bolsita (…) hasta debajo de la piel, por incisiones hechas ex profeso” (López Breard, 2004: 172)

 
El foto ensayo que proponemos aborda la descripción y composición de parte de la imaginación religiosa[1] del Nordeste argentino, atendiendo principalmente al presente etnográfico. La información puntualiza en las Provincias de Misiones, Corrientes y Chaco. Nos proponemos explorar las relaciones existentes entre el uso del hueso humano y su utilización  en la confección del Kurundú; especialmente en lo que concierne a la talla de la imaginería del San La Muerte y posterior incrustación o presencia como imágenes de altar.
Los registros corresponden al corpus de los Proyectos, a) “Muerte, morir, sociedad y cultura. Memoria Funeraria y vida cotidiana. Nordeste Argentino y Sur de la Región Oriental del Paraguay” acreditado en la Secretaría de Investigación y Posgrado de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Misiones, y b) “El velorio del angelito en el Nordeste Argentino y Sur de la Región Oriental de la República del Paraguay. Siglos XIX, XX y presente etnográfico” que desarrollo como Investigador de CONICET.
Dado que se trata de un tema altamente sensible para la población que es objeto de estudio y que nos hemos propuesto profundizar por medio del trabajo etnográfico que incluye realización de entrevistas y registros audiovisuales, el proceso de investigación implicados en estos proyectos significaron una reflexión constante en torno a los riegos que implica la intromisión del investigador en la vida emocional de los sujetos. Asimismo, la naturaleza del tema a investigar requirió un trabajo específico sobre las posibles resistencias por parte de los sujetos para expresar sus vivencias y creencias.
Cabe señalar que parte de estas dimensiones se encontraron resueltas debido a que el trabajo de campo, al ser de larga duración, ha permitido la construcción de redes sociales firmes y de confianza entre el investigador y los interlocutores. Como se ha señalado hemos priorizado el método etnográfico, las observaciones en diferentes contextos, entrevistas en profundidad a interlocutores clave y registros en diversos dispositivos tecnológicos.
Los registros fotográficos fueron realizados entre los años 2013 y 2019[2] y constituyen parte de un acervo más amplio que busca relacionar las prácticas y creencias en torno al San la Muerte, sus atributos como  abogado protector y los esquemas de percepción del inframundo en el Nordeste argentino. 
La presentación se compone de tres grandes apartados: a) las herramientas y el hueso: para colgar, para llevar y para vestir el altar; b) el hueso a incrustar: de angelito mejor, y c) la incrustación. Para cada uno de los apartados se han seleccionado algunas citas de entrevistas de recolección directa y referencias bibliográficas ilustrativas.

Las herramientas y el hueso: para colgar,
para llevar y para vestir el altar

Mitos cosmogónicos, ritos, hechicería, sacrificios y brujería dan cuenta de como el hueso, y algunas partes del cuerpo humano, dejan de estar encapsulados en los anaqueles de la Anatomía y se instalan en una compleja urdimbre que, a los intereses de esta investigación, no pueden abstraerse de las prácticas mágico-religiosas de los pueblos (Bondar, 2014).
Nos interesa resaltar la figura del Santero, la selección de los elementos y la práctica de tallado reservada a pocos iniciados. Se señala en Bondar (2017) que la imagen del santero aparece referenciada en diversos géneros; literatura folklórica cuentos populares y narrativas orales. En el campo de la imaginación religiosa regional el santero es definido como un “personaje” con atributos espaciales para el diseño, confección, moldeado, talla y (en algunos casos) consagración de objetos. Estos objetos pueden ser reliquias, imágenes, amuletos y talismanes; variando sus materiales según los atributos del objeto sagrado, su destino, pertinencia o facultad mediadora con los dioses, espíritus, demonios, etc. 
Sin bien existen varios expertos en la temática los santeros correntinos más citados serían Alberto Rolando Gauna, Ramón González, Ramón Cabrera, J. Cáceres, Aquiles Copini, no podemos dejar de mencionar a los sobresalientes paraguayos Cándido Rodríguez quien desde 1940  incluye en la labor a sus hijos Juana de la Cruz, Carlos, Antonio, Maximiliano y Justo; asimismo el caso de Zenón Páez (López Breard, 2004:148)[1].
Presentamos las herramientas usadas en la talla del San La Muerte (en hueso humano o palo santo), los resultantes en forma de anillos, colgantes o imágenes de altar. Así, no cualquier hueso puede ser usado, todo dependerá de la vida que haya llevado la persona, de sus malas o buenas acciones: entonces habrá huesos perfumados, otros katingudos y otros de deben esperar un tiempo y macerar sus culpas para formar parte del material base para la talla del Santo.
 
El hueso a incrustar: de angelito mejor
Como se expone en Bondar y Krautstofl (2015), en el caso del uso del hueso del angelito, podemos señalar que las tallas de la imaginería del San La Muerte suelen realizarse en la clavícula o del cráneo del angelito (siendo unas de las pocas piezas óseas que se conservan en el tiempo debido a la corta edad del niño). Los interlocutores señalan que el atributo de pureza de los niños difuntos otorgan “poderes” extras, fuerza agregada, mayor efectividad al kurundu o talismán.  Sobre el caso señala Romero (s/d citado en Miranda Borelli, 1977: 101) que “…debe tenerse en cuenta muy especialmente si es hueso humano que sea de ‛niño varón u hombre de averías…”, o como exponen  Jijena y Alposta (1992) puede ser de hueso humano (falange de niño muerto después del bautismo).
Sobre este uso ritual y eficacia del hueso humano, a nivel regional, se menciona que “igual precaución hay que tener con el Payé fabricado con hueso de muerto, preferentemente de criaturas infieles, es decir, sin bautizar, pulverizado, mezclado con cera y colocado furtivamente debajo del mantel del altar para que quede consagrado durante una misa” (Jijena y Alposta, 1992: s/d), estas estrategias de bendición del paje se encuentran trabajadas y referenciadas con claridad en Miranda Borelli (1977) quien desarrolla algunas de las “artimañas” que utilizan los santeros y devotos con el objetivo de garantizar que su Santo posea la bendición, preferentemente, en siete iglesias distintas.
“…esa es el Santito (…) sí, el que le dicen el San La Muerte, el de la Buena Muerte (…) ese está hecho de un hueso de criatura, ese era mi nietito…” (Mujer, 89 años, Corrientes)
 “… esta me dio mi abuelo, de su abuelo mismo… he… me decía que era del hueso de mitai (…) medio roto ya (…) por los paje que te hacen, él [El Santo] recibe y rebota…” (Hombre, 80 años, Paraguay)

 
La incrustación
Entendemos por “incrustación” a la práctica ritualizada (de Fe) donde intervienen el santero-incrustador  y el devoto; por medio de una pequeña escisión en la piel del devoto el santero “incrusta” una talla que no supera los 10 milímetros, talla plana que puede estar confeccionada en hueso, plomo u oro atendiendo a las referencias de los informantes. Así, también hemos registrado situaciones de auto-incrustación sin intervención de terceros, teniendo lugar en los casos de santeros reconocidos y especializados en la práctica. Habiendo identificado el lugar ideal para la incrustación (según pedido del devoto) el santero realiza la bendición del bultito, esteriliza la piel y, “en nombre del Santo” más la persignación en nombre de Dios y otras oraciones susurradas en vos muy baja, realiza una pequeña escisión de dos centímetros aproximadamente donde introduce la talla, luego sutura con dos o tres puntos. El Santo ya está incrustado, en los próximos días se velará por la evolución de la incrustación, no solamente por el cuidado de la herida sino para poder percibir si el Santo ha aceptado a este devoto, de lo contrario “saldrá expulsado” (Bondar y Krautstofl, 2015)
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[1] Atendiendo a los registros de segunda mano, y a los recolectados en el presente etnográfico, los atributos del santero suelen devenir de: a) herencia oral recibida de “maestros” y/o familiares, y b) atributos sobrenaturales traídos desde el nacimiento. De esta forma el santero no solo reproduce la técnica de confección del objeto, sino además los pasos rituales para su consagración como elemento sagrado.
 
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[1] Retomamos la noción de “imaginación religiosa” de los trabajos de Álvarez Santaló, Buxó i Rey y Rodríguez Becerra (1989)
[2] En los registros fotográficos ha colaborado el Investigador Inicial Lic. Prof. Ramón Gabriel Aguirre

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Referencias
ÁLVAREZ SANTALÓ, Carlos, BUXÓ I REY, María Jesús y RODRÍGUEZ BECERRA, S. (Coords) (1989) La Religiosidad Popular. II. Vida y Muerte: La Imaginación Religiosa. Ed. Anthropos. Barcelona: Editorial del Hombre.
BONDAR, César Iván (2014)  “(Algunos) Usos del hueso del angelito. Nordeste argentino y Sur del Paraguay”. En Revista Opción Revista de Ciencias Humanas y Sociales Opción. Revista de Antropología, Ciencias de la Comunicación y la Información, Filosofía, Lingüística y Semiótica, Año 30, No. 74, Venezuela: Ed. Universidad del Zulia (LUZ). P.p. 37-59.
BONDAR, César Iván (2017) “Santero y arte sacro, el hueso humano esculpido: el hueso del angelito en la santería del nordeste argentino y sus del Paraguay”. En De lo visual a lo afectivo. Prácticas artísticas y científicas en torno a visualidades, desplazamientos y artefactos. GIORDANO, Mariana (Comp.). Buenos Aires: Editorial Biblos. P.p. 77-97.
BONDAR, César Iván y KRAUTSTOFL, Elena M.  (Comp.) (2015) “San La Muerte. Estética y estilos de veneración al Santo de La Muerte”.  En BONDAR, César Iván y KRAUTSTOFL, Elena M. Lecturas Antroposemióticas sobre la muerte y el morir desde Latinoamérica. Posadas: EDUNaM, Pp. 13-38
JIJENA, Rafael y ALPOSTA, Luis (1992) “Mitos/Supersticiones. San La Muerte”. Revista de Folklore. Fundación Joaquín Díaz. Tomo 12b. Revista N 140. Pp. 39-43. Disponible en: http://www.funjdiaz.net/folklore/07ficha.php?id=1099. 22 de agosto de 2016.
LÓPEZ BREARD, Miguel Raúl (2004)  Diccionario Folklórico Guaranítico. Corrientes: Ed. Moglia.
MIRANDA BORELLI, José Isidro (1977) “Un rasgo indicador de la cultura del nordeste. San la Muerte”. Suplemento Antropológico. Universidad Católica. Asunción. Paraguay. Vol. XII, nº 1-2. Diciembre. Pp. 45-148.

(*) Datos del autor:
Posdoctor por la Universidad Nacional de Rosario. Doctor en Antropología Social. Magister en Semiótica Discursiva. Licenciado en Antropología Social. Profesor en Educación. Investigador de CONICET por el Instituto de Estudios Sociales y Humanos UNaM-CONICET. Especialista en Etnografía de la Muerte y el Morir. Ritos. Brujería, hechicería y sacrificio. Docente Investigador de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la UNaM. Email: cesarivanbondar@gmail.com