04/12/2020

​Logran desarticular el PCF, “franquicia” argentina del PCC brasilero



Con 12 allanamientos realizados en las provincias de Misiones y Buenos Aires, algunos de ellos en establecimientos carcelarios, y en los cuales se logró la detención de 13 personas, la Gendarmería Nacional desarticuló este lunes, después de más de un año de investigación, el Primer Comando de la Frontera, una organización narco con lazos en el Paraguay y Brasil, una suerte de franquicia argentina del Primer Comando de la Capital, el poderoso cartel de la droga del Brasil.
Los allanamientos incluyeron el Complejo Penitenciario Federal de Ezeiza y la Unidad Penitenciaria Nº 6 de Posadas. En el primero de los centros de detención está alojado quien sería el líder de la organización, Néstor Fabián “El Negro” Rojas, de 44 años, quien desde su celda seguía comandando el tráfico de drogas y amenazando a sus rivales, aunque lo terminó entregando su manía por manejar todo por teléfono aun sabiendo que estaba siendo grabado. Llegó a la penitenciaria federal bonaerense tras descubrirse un plan para rescatarlo de la cárcel de Misiones donde se encontraba.
Los allanamientos se realizaron por orden del Juzgado Federal de Posadas e incluyeron además de las dos cárceles mencionadas una decena de viviendas y galpones en los que se decomisaron importantes cantidades de estupefacientes, marihuana y cocaína, un camión que era utilizado para el traslado de estupefacientes, vehículos, una moto, celulares y dinero en efectivo, celulares, dinero en efectivo, CPU's y DVD-R con filmaciones, partes de uniformes de Gendarmería y Prefectura, identificaciones de chalecos antibalas sin nombre pero con logo oficial, además de documentación de interés para la causa y material fotográfico en ambas unidades penitenciarias.
La investigación arrancó en septiembre de 2019, y durante este tiempo las fuerzas de seguridad ya habían logrado detener a 13 integrantes de la organización que posee estructuras delictivas en Argentina, Paraguay y Brasil.
El “Primer Comando Frontera” es una creación de del narco Néstor “Negro” Rojas, acusado de contratar a sicarios brasileros para matar al juez de Instrucción N° 3 de Posadas, Fernando Luis Verón, y que se encuentra actualmente alojado en el Penal de Ezeiza, aunque en las próximas horas podría ser trasladado a un centro de detención de mayor seguridad donde no goce de tantos privilegios.
Rojas llegó a Ezeiza hace un año acusado de tres homicidios, dos de ellos investigados por Verón, con antecedentes por narcotráfico. Está preso desde 2018 y en octubre pasado fue grabado cuando afirmaba: "Están grabando estos putos... están grabando, manga de putos. A ver que graben, ya que están ahí: díganle a esos jueces que esto recién comienza, que van a pagar todos lo que hicieron (...). El peor error de ustedes es no haberme matado (....). Se van a arrepentir de haber nacido porque no saben lo que les estoy preparando a todos ustedes".
En la celda de Rojas en Ezeiza se encontraron anotaciones que tendrían vinculación con cargamentos de droga, lo que confirma la información que manejaba la Justicia federal de Posadas y la Procuraduría de Narcocriminalidad, Procunar, de que no sólo ordenada crímenes desde la cárcel, sino que negociaba envíos de marihuana y cocaína desde Paraguay, principalmente hacia Brasil.
Rojas es señalado como organizador y financista de una banda dedicada al narcotráfico trasnacional con conexiones con grupos criminales paraguayos y brasileños, y por esa acusación será indagado por el juez federal de Posadas José Luis Casals, quien cuenta con pruebas de que en lo que va del 2020 organizó el contrabando de más de 10 mil kilos de marihuana y por lo menos 20 kilos de cocaína a la Argentina.
Durante este año, la organización de Rojas perdió cuatro cargamentos de drogas que le significaron millonarias pérdidas. El primero, fue secuestrado por Prefectura en el Río Paraná el 29 de septiembre, fue de 707,681 kilos de marihuana y tenía como destino la organización criminal Bala Na Cara, aliada del PCC en Paraguay y con fuerte presencia en el sur del Brasil.
Después, el 14 de octubre, fueron 12 paquetes de cocaína peruana enviados a la Argentina desde Paraguay en dos encomiendas de repuestos de motos, y nueve días después, el 23 de octubre sufrió el golpe más duro, del lado paraguayo: le secuestraron 10.039 kilos de marihuana que planeaba distribuir en Argentina y para cual ya había alquilado un galpón en Garupá, Misiones, y otro en Paso del Rey, en Moreno.
Siete días después, el 30 de octubre, la Gendarmería logró secuestrarle otros 407 kilos de marihuana en Oberá y finalmente el 4 de noviembre le frustraron la triangulación de 20 kilos de cocaína entre Paraguay y Brasil. Esa carga, también tenía como destinatarios a los integrantes de Bala Na Cara, pero fracaso cuando en el peaje Santa Ana, Gendarmería interceptó una moto en la que se trasladaba la droga y cuyo conductor escapó.
Rojas perdió además hombres y armas desde que comenzó a ser investigado, aunque el golpe más duro fue el 14 de septiembre de 2019, cuando la Gendarmería detuvo a tres hombres de nacionalidad brasilera en Misiones, sobre la Ruta Nacional Nº 14. Viajaban en un vehículo con armamento e indumentaria de una Fuerza de Seguridad y eran parte de un grupo que pretendía copar la unidad penitenciaria 6 de Posadas para rescatar a Rojas. Les secuestraron entonces siete pistolas, silenciadores, precintos y ropa con las inscripciones Policía Federal Argentina.
En octubre de ese año los tres brasileros integrantes del PCF ya investigada, fueron entregados al Servicio Penitenciario Federal de Ezeiza.
También en el 2019, el 4 de noviembre, se volvió a lograr la detención de cuatro miembros más de la organización, también de nacionalidad brasileña y también trasladaban armas de guerra y vestimentas de una Fuerza de Seguridad, exactamente lo mismo que el 27 de mayo ya del 2020: 4 personas de nacionalidad brasileña, con armas y uniformes de fuerzas de seguridad en la provincia de Misiones.
La mayor parte de los cargamentos de drogas secuestrados a la organización de Rojas llevaban el sello PCF, Primer Comando Frontera impreso en color rojo y rodeado por la imagen de un dragón que se devora a sí mismo comiéndose la cola. El animal, un Uroboro, representa la naturaleza cíclica de las cosas.
Este marketing distintivo del PFC también se encontró este lunes en la celda de Rojas en Ezeiza, lugar que fue allanado por segunda vez. La anterior había sido en el mes de junio.