13/08/2020

​Preocupación por el peligro de un desastre ecológico en el Paraná que podría provocar un barco varado en Paraguay


Una embarcación que esta varada en aguas del Paraná en la zona de Cambyreta, en Itapuá, a donde llegó desde Ciudad del Este quedando varado hace ya dos años, ha comenzado a hundirse y amenaza con volcar su carga, unos 7000 litros de aceite vegetal en estado de descomposición, a las aguas del Paraná, produciendo un desastre ecológico que loe especialistas aseguran no demandaría menos de 15 años superar dejando incluso sin la posibilidad de potabilizar agua del río.
La embarcación se encuentra en un puerto de Cambyretá, Itapúa, desde hace 2 años y se va hundiendo en aguas del río Paraná, de acuerdo a las denuncias. En este caso, fiscalizadores del Ministerio del Ambiente realizaron una segunda revisión de la embarcación y el propietario ya fue emplazado para retirar el buque.
Una jueza, Evelyn Peralta, hizo ya lugar al amparo constitucional presentado por un ciudadano, ante el peligro inminente de contaminación ambiental que representa el buque motor Yporã II, con matrícula 2905 BT, varado desde hace dos años en el puerto Campichuelo. La jueza intimó al Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADES) y a la Prefectura General Naval a realizar las diligencias pertinentes para evitar el daño ambiental que podría ser catastrófico.
La investigadora de la Universidad Nacional de Paraguay, Carolina Fossati, aseguró que de darse un derrame del aceite vegetal, se generará una catástrofe ambiental que podría dejar por más de 15 años a las aguas del Paraná sin poder limpiarlas. “El agua podría dejar de ser potable por más de 15 años. No vamos a tener capacidad para hacer la limpieza y habrá mortandad de peces”, alertó la profesional.
Fossati explicó además que la magnitud que puede causar el derrame es enorme y a largo plazo, atendiendo que también en el proceso de limpieza se pierde la biodiversidad. “Estamos hablando de todo tipo de seres vivos, no solamente los seres humanos, estamos hablando de elementos fundamentales en el agua”, refirió.
La embarcación empezó a hundirse hace seis meses debido al estado de destrucción que presenta y que hacen que sea imposible que vuelva a navegar. Esto significa que será necesario otras embarcaciones para remover la carga primero y trasladar los restos del buque a otro lugar seguramente para su desguace.
El propietario del buque es el empresario Esteban Hrican, quien mantiene viejas disputas aún sin resolverse incluso a nivel judicial paraguayo con el concesionario del puerto, un ciudadano coreano llamado Kyu You Lee. Independientemente de las disputas entre ambos, la fiscal Raquel Bordón emplazó por 48 horas al propietario de la embarcación para que instale una protección al buque y pidió que contrate a técnicos especializados para retirar y contar con una disposición final del aceite en estado de descomposición.
Personal técnico del estado paraguayo tomo muestras de los distintos líquidos que se encontraban dentro de los compartimientos del buque que contiene 7 pares de compartimentos que servían como sitio de almacenamiento, de los cuales 5 contenían un líquido en su interior.
Los resultados de esas muestras determinarán la naturaleza de los líquidos. Otros 2 compartimentos contienen en su interior presumiblemente aceite vegetal contaminado, de estos también fueron tomadas muestras para su determinación.
Por su parte la Fiscalía contra Delitos Ambientales de Encarnación dio 48 horas de plazo al propietario de un buque para que retire el líquido y evite un posible desastre ecológico, mientras que técnicos del Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible del Paraguay (Mades), efectivos de la Armada Nacional y de la Marina Mercante verificaron por segunda vez el buque.
Los pobladores de la zona recurrieron a la Justicia pidiendo protección ante el posible desastre ambiental y la juez Peralta resolvió a favor de Jorge Damián Sanabria Tevez, un poblador de la zona de Cambyretá, Itapúa, quien presentó un recurso de amparo con el fin de que el MADES tomé intervención para evitar la contaminación de las aguas del río.
Según detalló la jueza, al tratarse de intereses “difusos” al ser un tema ambiental, cualquier persona puede acogerse al amparo. Este es el caso del buque motor Yporã II, que contiene unos 7.000 litros de aceite contaminado y se encuentra varado en aguas del río Paraná. Un derrame o fuga de este aceite a las aguas del río implicaría una contaminación de graves consecuencias.