03/12/2020

​El Hípico también celebró la flexibilización deportiva

El club de hipismo de Santa Catalina pudo volver a mover los caballos, su máxima preocupación. La actividad se activa gradualmente. 



Tras la flexibilización dispuesta para algunas actividades deportivas en medio de la emergencia sanitaria por el covid-19, que fueron gradualmente habilitadas por el Gobierno provincial para algunas prácticas, el hipismo celebró entrar en ese segmento no solo por los jinetes. “Los caballos necesitaban volver a la actividad”, declaró el presidente del Club Hípico Santa Catalina, Alejandro Luque. 
 “Estamos muy contentos, sobre todo por los animales”, resaltó Luque en diálogo con el programa El deportivo, que se emite por Radio Continental Corrientes, y recordó que en el Hípico hay unas cien cabezas de caballos y sus propietarios no podían ir por la cuarentena dispuesta desde mediados de marzo por el Gobierno nacional a raíz de la pandemia por el covid-19.  
Ergo, todo se complicaba aún más porque “los profesores tampoco podían montar los animales”, y eso se tradujo en su alimentación, que también debió cambiar porque, con la de siempre, debían ser exigidos para gastar energía. “Por más que uno le baje la ración, eso le trae problemas de cólicos, que son enfermedades que al caballo le lleva a la muerte”, explicó sobre la dieta y el cambio en la actividad repentino para el animal.    
En esos 60 días de inactividad, la decisión de los dirigentes del Club fue “caminar al lado de los caballos” para darle alguna forma de actividad, y “fue complicado”. “Ahora gracias a Dios pudimos volver, también los profesores y los propietarios que pueden volver a montarlos, pero nuestra preocupación siempre fueron los caballos”, aseveró. 
En tanto y en el marco de todas las medidas preventivas dispuestas para evitar un eventual contagio, el Club Hípico tiene a disposición de los propietarios los elementos básicos como alcohol en gel, como así también un protocolo para la práctica de la actividad. “El predio es grande, de unas 40 hectáreas, y los profesores se organizan de tal manera de no aglomerar gente, con turnos individuales y respetando el distancia social y obligatorio”, indicó Luque.
De esta manera y con espacio suficiente, en el club se desarrollan  individualmente actividades como el salto (hipismo), el pato y el polo, aunque estos últimos solo para el entrenamiento individual del jinete con su caballo y no el juego en equipo. “Ahora queremos incorporar el aprender (enseñar) a andar a caballo e equinoterapia, pero cuando pase un poco todo esto”, comentó Luque.