01/06/2020

​En aislamiento, la comunidad judía inicia la “fiesta de la libertad”


En medio de la pandemia del coronavirus, este año Pesaj se vivirá diferente en los hogares judíos, especialmente porque suele ser un momento de reunión familiar y, con el aislamiento social obligatorio, muchas son las familias que permanecerán unidas solo a través del teléfono o gracias a la ayuda de la tecnología.
Desde la caída del sol de hoy miércoles 8 y hasta el jueves 16 de abril, se celebra Pesaj en 2020. De ese período de ocho días, en los que se desarrolla la Pascua judía, los dos primeros y los dos últimos son considerados no laborables (9, 10, 15 y 16). Pero este año el tradicional Seder (cena) que reúne a la familia coincide con la fecha de extensión del decreto de aislamiento por el coronavirus y muchos se preguntan si podrán reunirse a celebrar normalmente.
Según explica el gran rabino Sefardí Isaac Sacca, presidente de la organización judía mundial para la juventud Menorá, el cambio más destacable es que este año no se realizarán las ceremonias religiosas en las sinagogas porque los templos están cerrados en cumplimiento de las medidas de gobierno. Pero en lo concerniente al ritual que se realiza en el seno de las familias, no habrá cambios. “Cada familia en su casa festejará como todos los años porque esa es la grandeza de Pesaj”, señala.
“Se festeja hace 3.000 años y siempre esto se hizo en la intimidad del hogar ya que, en su esencia, la festividad no requiere de celebraciones fastuosas ni multitudinarias”, observa. El rabino Sacca reconoce que a muchos les puede desconcertar que este año será necesario volver a la originalidad en un encuentro más reducido sin invitados, primos o amigos.
También en Corrientes el uso de la tecnología, al menos entre las familias en las cuales la línea de observancia religiosa lo permite, es una alternativa para compartir el momento.
A través de la plataforma Zoom, el guía espiritual y director comunitario de la Sociedad Cultural Israelita “Schölem Aleijem”, Marcelo Wajcer, reunió a los miembros de la comunidad correntina en varias oportunidades durante la semana. Fue para explicar el significado de la festividad, y compartir canciones y propuestas para la celebración los días previos al festejo.
A modo de reflexión en la víspera, Wajcer aseguró que “podemos en cuarentena vivir un Seder con espíritu de liberación”, y compartió un mensaje para la comunidad con La República:

“Estamos por comenzar una de las festividades más significativas del pueblo judío. Este año, diferente a todos los demás: en nuestras casas. De acuerdo con la Torá, durante siete días se festeja en Israel, 8 en la diáspora. Esta festividad denominada Pesaj, se remonta a los orígenes de nuestros antepasados y sus esposas. Y es la esclavitud y posterior salida de Egipto lo que de acuerdo a muchos, marca el nacimiento de nuestro pueblo. Fue liberado de Egipto en la antigüedad, luego de varias generaciones de esclavitud, y logró salir de allí.
A esto lo conocemos como Éxodo, por eso Pesaj es la festividad de la libertad para el pueblo judío.
Es tiempo de libertad: signos de esclavitud simbolizados en la mesa de Pesaj por las hierbas amargas, uno de los símbolos de la cena familiar ordenada y didáctica, dejaron su huella en el pueblo de Israel para siempre.
También en su legislación encontramos vestigios: amarás al extranjero, porque extranjero fuiste en la tierra de Egipto. Y por eso no olvidemos del valor siempre presente de la solidaridad, una palabra muy de moda.
La matza es el pan de la pobreza que nuestros antepasados comieron en Egipto. El pan que no leuda. Quien tiene hambre, quien esté necesitado –y son muchos los que sufren necesidades en este mundo en que vivimos– que celebre Pesaj. Ese es el legado ético de nuestro pueblo, el mensaje contenido en este alimento sencillo y pobre.
La importancia de la memoria colectiva, también presente en esta festividad.
En palabras del filósofo Martin Buber, dice: “Los judíos somos una comunidad basada en la memoria, una memoria colectiva que nos ha mantenido unidos y nos ha permitido sobrevivir. Una generación tras otra transmitió esta memoria, una fuerza que sostuvo, alimentó y avivó la existencia judía misma. Hay una real conexión entre generaciones. Hijos y nietos llevan la memoria de sus padres y antepasados. Tenían que recordar a otros, aquellos que les fuera recordado”, citó.

El éxodo de Egipto quedó y quedará grabado para siempre

“Esta es la narración del éxodo, de ella qué parte es leyenda y cuál historia, imposible saberlo. Pero no importa, lo que cuenta no es el hecho histórico, sino la lección que se extrae: la posibilidad de que evoquemos el terror de la esclavitud, y de que vivíamos por la gloria de la liberación.
Este año, muy reducidas en el núcleo pequeño de la familia, en cada generación debe considerarse el hombre, cualquier hombre: como si el mismo hubiera salido de Egipto. Porque la libertad es un valor universal. Jag Pesaj Sameaj”.