01/06/2020

​“En el Iberá, la naturaleza no se detiene”


Distribuidos en distintos puntos del territorio correntino –pero con el epicentro en la isla San Alonso–, biólogos, técnicos y personal de mantenimiento continúan con la labor de atender y preservar las áreas de reserva y a los animales que integran los distintos proyectos de reintroducción de especies en el Iberá.
“Tuvimos que bajar al mínimo toda la actividad, pero ninguno de los centros se quedó sin atención”, explicó Marisi López, vocera de la fundación CLT y Rewilding Argentina, en diálogo con La República.
“Por suerte, donde hay animales también hay gente viviendo, que forman parte del equipo de cada lugar”, recordó. Así, en la Estación Biológica de San Cayetano se sostiene el cuidado de los osos hormigueros y ositos bebés en la cuarentena. 


“Se aprovisionó el lugar con lo que iba a hacer falta y quienes viven allí salen lo mínimo indispensable”, apuntó la referente. 
En las estancias de San Alonso y de Rincón del Socorro, cercanas a Pellegrini, también hay personal viviendo. “Los integrantes del equipo que se podían ir a sus casas se fueron y quedó el mínimo indispensable. Tampoco estamos haciendo traslados de animales para su liberación, hasta que haya una reactivación en la circulación”, recordó.
No obstante, la labor no se detiene. “La naturaleza es dinámica, están pasando cosas y el trabajo de mantenimiento, alimentación y monitoreo es constante”, indicó.
Al igual que en otros lugares del planeta, la cuarentena obligatoria además tuvo su impacto en el Iberá. Aunque allí “son áreas protegidas, donde no hay mucha circulación de gente y al manejarse con especial cuidado el flujo de avistaje de animales siempre es frecuente”, algunas especies mostraron un movimiento “con mayor libertad” en las últimas semanas.
Fue el caso de un ciervo, que decidió pasearse por la casa de una de las estancias y casi ingresó hasta el living. Así como aguarás, pumas y pecaríes que dejaron verse con menos timidez e incluso con sus crías.
En San Nicolás, los biólogos detectaron numerosas nuevas crías de pecaríes. En Socorro, fue la osa Mishky, una de las primeras ejemplares liberadas, la que fue avistada con un nuevo cachorro, mientras que las cámaras trampa captaron también la presencia de un puma por la noche; y fueron varios los venados bebés que pudieron encontrarse.
“Son todas buenas noticias: la naturaleza no se detiene”, reforzó López.