30/05/2020

​Domingo de Ramos: Stanovnik pidió “repensar cómo estamos viviendo y cuáles son nuestras prioridades reales”


En una atípica celebración del Domingo de Ramos por el nuevo coronavirus, el arzobispo de Corrientes, Andrés Stanovnik, dijo hoy que “la fragilidad humana en la que nos puso la pandemia nos tiene que llevar a descubrir dónde está la verdadera fortaleza del ser humano y, por ende, de la familia humana”.
“Tenemos que repensarnos de otra manera si queremos sobrevivir dignamente”, planteó el arzobispo en su homilía en la misa del Domingo de Ramos, que marca el inicio de la Semana Santa, y que fue transmitida por streaming ante las restricciones sociales impuestas para evitar la propagación del covid-19.
Stanovnik pidió darnos tiempo en esta Semana Santa, “en la que tenemos una oportunidad inédita de poder transitarla en cuarentena”, para “mirar nuestra vida a la luz de la pasión, muerte y resurrección de Jesús, y revisar nuestros vínculos desde ese amor que es fiel hasta la muerte, en todas sus diversas expresiones: el amor esponsal, filial y fraternal; el que se expresa en la amistad social, política y económica”. 
“Hoy nos encontramos en una ocasión extraordinaria para repensar cómo estamos viviendo, cuáles son nuestras prioridades reales y a qué le estamos dedicando la mayor parte de nuestro tiempo”, aseguró. 
“Tal vez como jamás haya sucedido hasta ahora, hoy tenemos la posibilidad de darnos cuenta de que estamos todos en la misma barca, como nos recordó hace poco el papa Francisco, y que todo depende de todos. Ya no hay ningún lugar en el mundo donde asegurarnos para que nada ni nadie nos moleste; de muy poco sirven los cercos, los muros, las alarmas y otras defensas que podamos inventar”, agregó el arzobispo.
Mencionó haberse impresionado al escuchar en estos días “el testimonio de una persona infectada que pudo superar el mal. Recuerdo que, entre otras cosas, decía que los profesionales de la salud opinaban que el mejor modo de superar los efectos mortales del virus era ‘matarlo’ en el propio cuerpo, es decir en uno mismo. Así se salva el que ha sido infectado y se salvan los demás porque ya no hay posibilidades de contagio, porque el mal fue derrotado”, dijo.
La analogía del caso que acabo de comentarles nos puede ayudar a comprender la profundidad y el alcance infinito que tuvo la acción que realizó Jesús ante el mal, provocado por el Maligno, que ha contagiado a toda la humanidad y lo continúa haciendo. Así como aquella persona infectada superó el mal matándolo en su propio cuerpo, así Jesús no tuvo miedo de ‘hacerse pecado’, es decir, de infectarse con la desgracia que provocamos los humanos y padecer sus fatales consecuencias”, recordó. 
“De ese modo, cargando sobre sí la ‘pandemia’ del pecado, destruyó en sí mismo la causa que la produjo y, además, le puso el límite definitivo al hacedor del mal. ¿De dónde le vino a Jesús el poder de vencer el pecado, la muerte y el mal? La respuesta es una sola: de su amorosa obediencia a Dios su Padre”, se respondió.
Stanovnik pidió suplicar a Dios que “cese la amenaza de la pandemia y cuide a sus hijos y a sus hijas enfermos y ancianos, y a todos los que están expuestos en el servicio de curar y protegernos a todos. Y seamos bien responsables en cumplir y hacer cumplir las medidas sociales y de higiene para cuidarnos y cuidar a los otros”. 
“Hoy, con el ramo bendecido en nuestras manos, queremos expresar, de un modo extraordinario el amor a Dios y al prójimo, en la fiel observancia de las normas que nos aseguran la superación del contagio que amenaza a toda la humanidad. Madre del Pueblo, esperanza nuestra, acompáñanos en estos días a todos, pero protege a tus hijos más débiles. Amén”, rogó.