14/04/2021

Acceso para personas con discapacidad: piden más transporte y mejor educación

Se celebró ayer el Día de la Accesibilidad. La organización Acceso Ya asegura que aún resta mucho por hacer y cumplimentar lo que indica la ley sancionada hace 25 años. Invitan a continuar con las denuncias y pedidos. 



El acceso a espacios en la vía pública de las ciudades se han vuelto un poco más accesibles para las personas con discapacidad motriz o movilidad reducida. Sin embargo, la mayoría de las veces, salir a la calle se vuelve una odisea llena de obstáculos que imposibilitan el ejercicio de los derechos de las personas con discapacidad. 
 Claudio Waisbord, fundador de la organización Acceso Ya, aseguró que hay dos tipos de problemas que resolver: “Por un lado, en el ranking de la cantidad, está el transporte y en el de la calidad, la educación”.
Si bien ya pasaron más de 25 años de la sanción de la Ley 24314 de accesibilidad de personas con movilidad reducida, que estableció “la supresión de barreras físicas en los ámbitos urbanos arquitectónicos y del transporte”, todavía queda mucho por hacer. 
“Hay decenas de lugares que no son accesibles: porque el ascensor es angosto, porque hay cuatro escalones en la entrada o porque los baños son demasiado chicos”, señaló Claudio en una entrevista publicada en el diario porteño La Nación, teniendo en cuenta que ayer se celebró el Día Nacional de la Accesibilidad.
En el plano de la movilidad, las dificultades se presentan tanto a la hora de usar el transporte privado, como el público. “Los taxis no paran porque no quieren llevar la silla de ruedas. Los colectivos, aunque están adaptados, no frenan porque los chóferes no saben manejarlos y el subte casi no tiene estaciones accesibles y la maquinaria está rota”, comenta. Por otra parte, hace hincapié en que muchas personas con discapacidad no salen a la calle porque no saben con que se van a encontrar.
Claudio tuvo un accidente que lo dejó en silla de ruedas a los 35 años. Después de que una aerolínea lo discriminó y le impidió viajar solo, fundó Acceso Ya en 2004. La organización se encarga de detectar barreras arquitectónicas, recibir reclamos e informar y asesorar respecto al cumplimiento de las leyes de accesibilidad. La gran mayoría de las denuncias que recibe la ONG son por escuelas y edificios privados que se niegan a colocar una rampa. También tienen una gran cantidad de reclamos porque los transportes públicos se niegan a parar.
Si bien consideró que hubo avances en muchas áreas, cree que una de las principales deudas está en las rampas. “Hay una mejora microscópica porque en los barrios más adinerados se ve mucho y en los más humildes no mejora nada”, afirmó.
Para el fundador de Acceso Ya, para que no se cumpla la ley, se mezclan dos cuestiones. Por un lado, lo monetario porque “cuando falta dinero se sacrifican prioridades”; y por otro, la invisibilización que sufren las personas con discapacidad porque “la gente cree que no existen y tampoco llegan a percibir las barreras a las que se enfrentan”.
Claudio insiste en que para resolver los problemas de la accesibilidad que tienen las personas con discapacidad se necesitan autoridades que quieran hacerlo y se comprometan. 
“Existe una ley y el día de la accesibilidad se conmemora en su homenaje, pero no se cumple. Si las autoridades y la Justicia ordenaran su cumplimiento, nosotros estaríamos satisfechos”, insiste con convencimiento.

Lo que dice la ley

La ley de Accesibilidad de Personas con Movilidad Reducida Nº 24 314, sancionada en marzo de 1994, establece en el capítulo “Accesibilidad al medio físico”, la prioridad de la supresión de barreras físicas en los ámbitos urbanos, arquitectónicos y del transporte que se realicen o en los existentes que remodelen o sustituyan en forma total o parcial sus elementos constitutivos, con el fin de lograr la accesibilidad para las personas con movilidad reducida.
La normativa también aclara que se entiende por accesibilidad a la posibilidad de que las personas con movilidad reducida, puedan gozar de las adecuadas condiciones de seguridad y autonomía como elemento primordial para el desarrollo de las actividades de la vida diaria, sin restricciones derivadas del ámbito físico urbano, arquitectónico o del transporte, para su integración y equiparación de oportunidades.
Al hacer referencia a las barreras físicas urbanas las existentes en las vías y espacios libres públicos, señala: itinerarios peatonales, escaleras y rampas, parques, jardines, plazas y estacionamientos, entre otros importantes y fundamentales espacios.