29/02/2020
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Jefes policiales con dirigentes piqueteros en una “cumbre inusual” para garantizar la paz social


El Gobierno nacional aprovecha la cercanía con los movimientos sociales al Estado para garantizar que el conflicto no se desborde en las calles ante la crisis económica. Con una historia marcada por la desconfianza y los enfrentamientos, las dirigencias piqueteras se reunieron con los cuatro jefes policiales nacional con el auspicio de la ministra de Seguridad, Sabina Frederic, con el objetivo de tender “canales de diálogo” y garantizar la “paz social”. El encuentro, que tuvo lugar en el edificio Centinela, fue de alto perfil y contó con la participación del las primeras líneas de cada una de las partes. Además de la ministra, participó la jefa de asesores María Cecilia Rodríguez, los secretarios de Seguridad y Política Criminal, Eduardo Villalba, y de Articulación Federal de la Seguridad, Gabriel Fuks, y el subsecretario de Intervención Federal, Luis Morales. De parte de los efectivos asistieron los designados comandantes Andrés Severino, de Gendarmería Nacional (GNA), Juan Carlos Hernández, de la Policía Federal Argentina (PFA), Mario Farinón, de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) y José Glinski, de Prefectura Naval Argentina (PNA) junto a sus subalternos a cargo de los operativos. “La intención es lograr un acercamiento entre sectores que supieron estar muy enfrentados. Nuestra idea es aproximarnos realmente, tratando establecer canales de diálogo y participando de los conflictos canalizándolos de la manera más pacifica posible. Por eso es muy importante conocernos y empezar dialogando, y no tener que hacerlo en una situación de tensión”, señaló la ministra Frederic durante la presentación. El encuentro entre la cúpula policial y territorial pone de manifiesto el giro político que impulsa el ministerio de Seguridad en el vínculo con las organizaciones territoriales, luego de años de choques callejeros con la gestión anterior encabezada por Patricio Bullrich. Los recelos siempre fueron compartidos. La ex funcionaria llegó a ser comparada con el presidente brasileño de ultra derecha, Jair Bolsonaro por su mirada sobre lo social, mientras que la futura presidenta del PRO achacaba a las organizaciones como grupos facilitadores del narcotráfico y de la pobreza en los barrios. El peor momento se produjo el 14 de diciembre de 2017, con los incidentes frente al Congreso durante la sanción del cambio de la movilidad jubilatoria. “Va a haber reclamos seguramente, las demandas están, estamos en una situación muy crítica y eso no va a faltar, pero también está lo que es la interacción cotidiana de las fuerzas de seguridad federales en los barrios, que también nos interesa cuidar, tanto a la gente como al personal de las fuerzas”, agregó la ministra. Con sandwiches de miga sobre la mesa y señales de distensión, los jefes policiales expresaron su intención de que “lo que menos quieren es reprimir” la protesta callejera, según confirmaron los asistentes. En ambos lados destacaron la relevancia de la mesa compartida, que fue resaltada como una oportunidad para fortalecer el diálogo institucional y que el intento “no quedara en la foto”. “Valoramos mucho que todos hayan querido participar y estuvieran de acuerdo. Los jefes policiales sienten que en la etapa anterior hubo un exceso de tensión sobre las fuerzas de seguridad con la doctrina “Chocobar”, el caso de Santiago Maldonado o la búsqueda de enemigos internos como pasó con los mapuches”, resaltó Gabriel Fuks, uno de los funcionarios que impulsaron la reunión junto al secretario de Economía Social, Emilio Pérsico del Movimiento Evita, con quien comparte una amistad de 40 años. Desde la asunción el pasado 10 de diciembre, la cartera de Seguridad trabaja en la línea de desarticular las movilizaciones de cooperativistas y militantes territoriales antes que se produzcan los piquetes. Frente a cada consulta sobre el tema, en la cartera de Gelly y Obes resaltan este rasgo “negociador” que busca vehiculizar los reclamos ante cada área del Estado. Además, reconocen que las conducciones de las fuerzas de seguridad están respondiendo eficazmente al cambio de “clima político”, por lo que no tienden a apelar la fuerza frente a las protestas sociales. “Las demandas están, estamos en una situación muy crítica y eso no va a faltar. Pero también está lo que es la interacción cotidiana de las fuerzas de seguridad federales en los barrios, que también nos interesa cuidar, tanto a la gente como al personal de las fuerzas”, sostuvo la ministra. “Fue una reunión muy importante, no hubo grandes reclamos. Todos y todas coincidimos en profundizar el diálogo y tender puentes”, comentó a Infobae Esteban “Gringo” Castro, de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP). “Fue una reunión inusual, veremos cómo se desarrolla la relación”, señaló otro importante dirigente social porteño de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP). Aunque algunos dirigentes sociales están integrados al gobierno de Frente de Todos, lo cierto es que las asperezas de estas organizaciones con las fuerzas de seguridad trascienden los gobiernos vienen de larga data. La puja por el control territorial, siempre vigente, tuvo su mayor punto de quiebre en la Masacre en el Puente Pueyrredón, con los asesinatos de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán en 2002, que aún opera en la memoria de los manifestantes. "Una de las claves de la reunión fue es romper los resquemores que hay entre las organizaciones sociales y las fuerzas de seguridad”, destacó Fuks. Tampoco fue casual la elección del edificio de Gendarmería, una fuerza que suele ser mirada con distancia por los dirigentes sociales y que se profundizó a partir de la muerte de Santiago Maldonado. “Es un movimiento anti grieta, pero real. Una cosa es quedarse en lo discursivo, y otra bien distinta es que se junten los que llegaron a enfrentarse en la calle”, expresó. Del lado de los referentes sociales, hubo gestos de apertura y reconocimiento a la convocatoria de Sabina Frederic. Pero pidieron también abordar demandas puntuales, como la intervención de las fuerzas de seguridad en la Villa 21-24, el asentamiento más grande la Capital Federal, o en el “Impenetrable” chaqueño. “Los movimientos sociales somos complejos, no solo somos movilizaciones y cortes de calle. Generamos trabajo, tenemos servicios de salud como ambulancias e intervenimos en temas como diversidad y género. Nosotros propusimos armar un mesa para abordar la temática migrante o que nos presten ayuda para prestar asistencia en zonas de emergencia”, señaló Cristian Romo, integrante del Movimiento Popular la Dignidad. Además de los dirigentes mencionados, la delegación de las organizaciones sociales estuvo compuesta por Nicolás Caropresi del Movimiento de Trabajadores Excluidos “La Dignidad”; José Oscari, del Movimiento ‘Barrios de Pie’; Cristóbal Cervera, del Frente Popular Darío Santillan; Martín Casasola de Seamos Libres; Freddy Mariño de la Corriente Clasista Combativa;, Alejandro Vera, de la Agrupación ‘Martín Fierro’; Gastón Harispe, del Movimiento ‘Octubres’; Fernanda Pereyra, del Movimiento de Trabajadores Desocupados ‘Aníbal Verón’ y Lito Botello, del comedor ‘Los Pibes’. Los participantes resaltaron que “todos pudieron hablar” durante la reunión y que hubo conversaciones informales e intercambio de teléfonos al finalizar el encuentro. La intención es que haya un canal directo entre las jefaturas policiales y los dirigentes sociales, junto al rol mediador del Ministerio de Seguridad. "No estamos con Patricia Bullrich. En el comienzo de su gestión nos juntamos y al poco tiempo pasó lo de Santiago Maldonado y ya no pudimos coordinar nada. Ésta es una nueva etapa y en nuestro caso somos parte del Gobierno. Son gestos y detalles que nos hacen crecer ”, planteó Cristian Romo, miembro de la mesa nacional de la UTEP. “Valoramos la presencia de todos porque se lograron vencer los propios prejuicios, sin pedir que se olvide la historia de cada uno”, concluyó Fuks.