13/08/2020

​Oles, el joven que vino de Haití para estudiar, se recibió en la UNNE y agradece a Argentina por su título


Oles Meronvil llegó a Resistencia (Chaco) en 2012. Trabajó de cocinero durante su primer año de estadía y en 2013 empezó a estudiar en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE). Seis años después, se recibió de ingeniero electromecánico y lo celebra agradecido de haber venido a un país donde la formación universitaria es gratuita. 
“En Haití, los costos para estudiar en las universidades son muy altos y la única universidad pública que existe acepta solo 200 ingresantes por año”, contó Meronvil.
Un primo suyo que estudiaba en Argentina le contó que aquí las universidades son gratuitas. “Le comenté a mamá sobre la posibilidad de venir a estudiar gratis acá y ella me dijo que me iba a ayudar”. Aquella decisión de su madre fue de gran ayuda para su familia, compuesta de 5 hermanos. Es el tercero.
“Aquella decisión significó un gran ahorro para mi familia porque pagar mis estudios universitarios en Haití significaba una enorme inversión muy difícil de alcanzar, por cierto”, dijo Oles a Radio UNNE.


“Gracias a Dios por este logro... y gracias a Argentina. Soy ingeniero electromecánico”, escribió Meronvil en las redes sociales, con fotos del día en que se recibió con el tradicional mejunje de huevos y harina con que los estudiantes universitarios cierran un ciclo.
“La verdad, me adapté bastante rápido. En el ambiente cotidiano de la facultad, los profesores y compañeros siempre estuvieron dispuestos a ayudarme para que comprenda lo que se hablaba o leía. De todas formas, el primer y el segundo año, no me resultaron tan fáciles, por el idioma. En esos primeros tiempos todavía yo no hablaba ni entendía tan bien castellano y, en ese sentido, me tuvieron mucha paciencia todos”, contó.
El ahora ingeniero dijo que los chicos del Centro de Estudiantes de Ingeniería lo ayudaron mucho en todo su tiempo de adaptación y de vida académica. “Siempre estuvieron muy dispuestos y no solo para mí sino para todos los estudiantes con problemas o dificultades de cualquier tipo”, recordó, agradecido.


Le gusta el chipá, es hincha de River Plate y come verduras, generalmente por las noches, y “también mucho arroz con atún y mate, obvio”, comentó.
Meronvil aprobó su trabajo final defendiendo su tesis vinculada con el secado de frutas y hortalizas. Su familia lo vio desde Haití rindiendo su materia final en vivo a través de una transmisión por redes sociales. Espera poder ir a visitarlos en febrero de 2020.
Ahora, quiere cursar un posgrado sobre Media y Alta Tensión y  buscar ofertas laborales aquí en Argentina. “Tengo en claro que la ingeniería es universal, no tiene fronteras, así que si me toca ir a Canadá o Europa seguramente rendiré las equivalencias para validar mi título y me iré, pero me gustaría conseguir un trabajo aquí en Argentina”, confesó.
“Soy una persona muy constante y persistente. Si hay algo que no entiendo hoy, insisto hasta aprenderlo”, se definió y contó que, pese a ello, estuvo a punto abandonar la Facultad en el tercer año de la carrera. “Rendí una materia 4 veces y eso me desestabilizó y me hizo replantear mi cursado. Pero salí adelante y saqué la materia en mi quinto intento”, recordó. 
“Cuando me recibí –y lo digo sin mentir–, me puse a pensar en todo lo que este hermoso país invirtió en mí para que logre mi título, y es mucho”, reflexionó.