12/11/2019

​Segundo debate | La corrupción desató ásperos cruces entre Macri y Alberto Fernández


La corrupción generó los cruces más picantes de los candidatos presidenciales, especialmente entre Mauricio Macri y Alberto Fernández, que chocaron espadas a lo largo de todo el debate que se desarrolló este domingo en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
A una semana de las elecciones presidenciales, unos 900 asistentes, entre dirigentes y asesores políticos, representantes de los tres Poderes del Estado y organizaciones de la sociedad civil, conformaron un auditorio que, en absoluto respeto y silencio, siguió las alternativas del debate entre los seis postulantes, en una suerte de segunda parte del contrapunto realizado la semana pasada en la Universidad del Litoral, en Santa Fe.
El debate, instituido por ley el año pasado, mostró a un Macri, que busca su reelección, mucho más decidido y a la ofensiva que el domingo anterior; con un discurso estudiado y frases fuertes para diferenciarse del Frente de Todos, fuerza a la que aludía como “ellos”.
Alberto Fernández, en cambio, se cuidó de no levantar el dedo índice, que fue tan cuestionado por Macri en el debate anterior, para tildarlo de “autoritario”. Como sea, a Fernández se lo observó solvente en sus intervenciones, que buscaron cuestionar a Macri, tanto en el tema pobreza como al abordar las supuestas medidas tomadas por Cambiemos a favor de los “amigos empresarios”.

“Es difícil creer que usted no vio nada”

Pero el tema que más cruces y acusaciones generó fue el de la corrupción, que salió a la luz en el segundo eje temático (Empleo, producción e infraestructura) y en el tercero (Federalismo, calidad institucional y rol del Estado).
“Es difícil creer que usted no vio nada, es imposible de creer”, le dijo Macri al  jefe de Gabinete de Néstor Kirchner. Casi con las mismas palabras José Luis Espert le preguntó a Fernández con sarcasmo: “¿Usted no vio nada?”.
“A mí no me van a correr con esas cosas. Puedo dar clase de decencia”, se defendió Fernández, pero sin mencionar en ningún momento a su compañera de fórmula, la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner.
En ese marco, el candidato del Frente de Todos también hizo mención al fallecido padre del presidente, Franco Macri, a lo que el mandatario replicó: “Es de muy mal gusto hablar de alguien que no puede defenderse”.
Tanto Espert como Nicolás del Caño también ajustaron y mejoraron sus intervenciones respecto del domingo pasado, mientras que Roberto Lavagna y Juan José Gómez Centurión fueron los que menos se destacaron en el intercambio de ideas.
El exministro de Economía, que en la semana había reconocido que no se había sentido cómodo con el formato del debate, pareció seguir sin encontrarle la vuelta, para poder meter en los pocos minutos de intervención ideas claras y mensajes contundentes. En un momento, en plena exposición de políticas de seguridad, pareció desconcentrarse y quedó en silencio durante un puñado de segundos que se hicieron eternos.
Por su parte, Gómez Centurión ajustó los tiempos de sus mensajes, cuestión en la que había fallado en forma recurrente el domingo anterior, aunque en un par de oportunidades sus alocuciones volvieron a quedar inconclusas.

Del Caño y Micky Vainilla

En esta oportunidad, Del Caño centró todas sus críticas contra la figura de Macri y no cuestionó en ninguna ocasión al candidato del Frente de Todos. Hubo algunas risas tímidas en el auditorio cuando Del Caño comparó a Miguel Ángel Pichetto con Micky Vainilla, el personaje de orientación nazi que interpreta Diego Capusotto, y cuando Espert le pidió a Macri y Fernández que se abrazaran, ya que “tan diferentes no son”, según apreció.
La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, sentada en las primeras filas, fue blanco de duras críticas cuando se habló de seguridad. Del Caño la vinculó con los casos Maldonado y de Rafael Nahuel, y Lavagna la mencionó elípticamente como la funcionaria que “tiene fascinación por las armas de fuego”.
Las tensiones entre Macri y Fernández continuarían aún una vez terminado el debate, cuando cada uno de ellos saludó con un apretón de manos a los demás contrincantes, pero sin que se registre un intercambio entre ellos. 
El rígido formato del debate –que esta vez tuvo como moderadores a María O’Donnell y Marcelo Bonelli y a Mónica Gutiérrez y Claudio Rígoli– no permitió el diálogo directo entre los participantes. Aun así, Macri y Fernández lograron enzarzarse en un áspero intercambio que eclipsó a los demás participantes. El momento más crudo se produjo cuando Macri preguntó cómo Alberto Fernández, jefe de Gabinete durante todo el mandato de Néstor Kirchner y el primer año de Cristina Fernández de Kirchner, no supo nada de la corrupción que se desarrollaba a su alrededor y los sobreprecios que se cargaban sobre la obra pública. 
Fernández, que ya había evocado “las más de cien causas” judiciales en las que Macri está involucrado, recurrió a la artillería pesada y recordó que el presidente sugirió hace meses que su propio padre, creador de uno de los mayores grupos empresariales de Argentina y recientemente fallecido, había sido “un ladrón” y había participado en el sistema de sobreprecios y sobornos. “Es de muy mal gusto hablar de alguien que ya no está”, replicó Macri.
Según fuentes citadas por el canal de noticias TN, la bronca siguió durante un descanso del debate: fuera de cámara, Macri habría llamado “indecente” a Fernández, y este habría llamado “inmoral” a Macri.

“Usted no puede darme clases de decencia”

El punto más débil de Macri es la economía, y Fernández, respaldado por Del Caño, hizo hincapié en el crecimiento de la pobreza y el desempleo durante su mandato. “Al presidente le preocupa poco el empleo”, dijo. Macri, coreado por Espert, hurgó en el punto más débil de Fernández: la corrupción kirchnerista. Enumeró los sumarios y las condenas ya pronunciadas y le espetó a su rival: “Es difícil de creer que usted no vio nada”. Fernández se vio obligado a recordar que nunca había sido citado por un tribunal y fue tajante con Espert: “Usted no puede darme clases de decencia”.
Macri cerró el debate con un suspiro teatral ante la obligación de “aguantar que los kirchneristas digan que tienen la solución a los problemas que ellos mismos generaron”. “Lo peor es que tendré que seguir escuchándolos dentro de tres semanas”, comentó, en referencia a que lograría forzar una segunda vuelta electoral y un tercer debate. 
“Vamos a dar vuelta a esta elección y a la historia de este país”, prometió. Fernández terminó abrazando sin complejos la herencia del kirchnerismo: “Un día llegamos con Néstor y Cristina y pusimos Argentina de pie, pero entonces llegó Macri y acá estamos de vuelta, empezando otra vez”, afirmó.

Con información de Télam y El País (Madrid)