22/11/2019

Chile: Piñera suspendió la suba de la tarifa del subte y el Ejército decretó el toque de queda total


Patrullas militares, en la primera noche de toque de queda en Santiago de Chile./ Agencia Uno/ La Tercera

El presidente de Chile, Sebastián Piñera, dio marcha atrás y anunció este sábado la suspensión del alza en la tarifa del subterráneo de Santiago, origen de manifestaciones violentas en varias ciudades y la capital, donde fue decretado un toque de queda total.
Cuando las manifestaciones desbordaban varios puntos de Santiago, con saqueos a comercios, enfrentamientos con la policía y militares, y nuevas quemas de estaciones del subte, Piñera dio marcha atrás a la medida, que causó el peor estallido social en varias décadas en el país sudamericano.
“Quiero anunciar hoy día que vamos a suspender el alza de los pasajes del metro”, dijo el mandatario, convocando a una mesa de diálogo “amplia y transversal” para acometer demandas sociales, que de momento no tienen un líder visible ni un pliego de peticiones preciso.
En el marco del estado de emergencia que sacó a los militares a la calle por primera vez desde el retorno a la democracia tras la dictadura de Augusto Pinochet, en 1990, las autoridades decretaron toque de queda en Santiago en respuesta a “los desmanes que han ocurrido el día de hoy”, dijo el general encargado de la seguridad capitalina, Javier Iturriaga.
Las libertades y los movimientos fueron suspendidos a partir de las 22 de este sábado hasta las 7 de hoy domingo. No se informó por cuántos días regirá.
Tanquetas del Ejército y efectivos fuertemente armados se desplegaron durante la tarde en la céntrica Plaza Italia de Santiago, para hacer frente a manifestaciones que estallaron con fuerza el viernes tras el aumento de la tarifa del metro, de 800 a 830 pesos, pero que después se hicieron eco de demandas sociales, en un país con una alta desigualdad social.
Decenas de manifestante rodearon las tanquetas y algunos les enrostraron a los efectivos militares fotografías de detenidos desaparecidos durante la pasada dictadura (1973-1990).
Además de la paralización del subte, el servicio de colectivos fue suspendido temporalmente luego que al menos cinco unidades fueran quemadas en el centro de Santiago, lo que dejó a sus siete millones de habitantes prácticamente sin transporte público.
Un vagón del ferrocarril metropolitano y varias estaciones fueron nuevamente atacados en otra jornada de furia. En total, 78 estaciones sufrieron destrozos en los últimos dos días, mientras otras ciudades, como Valparaíso, Iquique o Concepción sentían también la violencia de las protestas.
En el puerto de Valparaíso, decenas de manifestantes incendiaron la noche del sábado el edificio de El Mercurio de Valparaíso, el diario en circulación más antiguo de Chile.
En varias comunas de Santiago, los vecinos salieron pacíficamente a las calles para hacer sonar sus ollas y sartenes, pero en barrios periféricos se encendieron fogatas.
Piñera expresó comprensión por las protestas, reconociendo que hay “buenas razones para hacerlo”, pero llamó a “manifestarse pacíficamente” y señaló que “nadie tiene derecho para actuar con la brutal violencia delictual” en referencia a los daños en el metro de Santiago”.
El gobierno anunció la suspensión de clases en los colegios de varias comunas de Santiago el lunes.

“Basta de abusos” 

Con gritos de “basta de abusos” y con la consigna en redes sociales “ChileDespertó”, el país enfrenta extendidos reclamos contra un modelo económico donde el acceso a la salud y la educación es prácticamente privado, con una alta desigualdad social, bajas pensiones y el alza de los servicios básicos, con una fuerza que ha descolocado al gobierno del derechista Piñera, que sólo días antes había afirmado que Chile era una especie de “oasis” en la región.
Una fotografía de Piñera comiendo pizza con su familia en un restaurante de Santiago en el mismo momento que la capital ardía, azuzó aún más la furia en un país con un largo historial de protestas violentas pero que en los últimos años se mantenía en relativa calma.
La “perplejidad y el aturdimiento, la sorpresa del Gobierno frente a esta explosión social nos tiene que hacer reflexionar por la calidad de los organismos de inteligencia; la sensación es que el gobierno tuvo una reacción demasiado lenta”, dijo el analista de la Universidad de Santiago Marcelo Mella.

Con información de AFP