15/11/2019

Oscar Ghillione: “El desafío consiste en mirar a los ojos y estar presentes”

El referente del Ministerio de Educación de la Nación para el programa Asistiré analizó con La República los detalles de la implementación en Corrientes, donde en los primeros meses se recuperaron a unos 600 estudiantes dentro del sistema educativo. “Lo importante es escuchar a los alumnos”, enfatizó.


Según las estimaciones estadísticas de partida, entre 2017 y 2018 la tasa de deserción escolar –similar a las cifras del resto del país– indicaba que en la provincia un 10% de los estudiantes secundarios no terminan la escuela. En un total de 55.000 alumnos, eso significa une estimativo de 5.000  jóvenes que se quedan fuera del sistema de educación y que muy pocas veces regresan.
“Eso hipoteca el futuro, quiere decir que la inversión y los esfuerzos en educación están malogradas”, evaluó el gobernador Valdés durante las conferencia de prensa en la cual la Provincia redobló la apuesta, para llevar el programa Asistiré a 200 escuelas el año próximo.
Por otra parte, en los pocos meses en que se lleva implementando la iniciativa en suelo correntino, los resultados “ya están a la vista”, apuntó el referente nacional de Gestión Educativa, Oscar Ghillione, en diálogo con este medio. Tras las intervenciones de los promotores de Asistiré, en los primeros meses del año, se han logrado recuperar y reintegrar al sistema educativo a un 85% de los casos que se detectaron. Eso representa a cerca de 600 estudiantes, que estaban a punto de abandonar sus estudios y pudieron “recuperar” su trayectoria.


 “El sistema genera alertas en casos de ausencias reiteradas o acumuladas y permite a las autoridades de los diferentes niveles, contar con información en tiempo real para tomar decisiones administrativas o pedagógicas para regularizar las trayectorias educativas”, explicó Ghillione y añadió: “Los resultados nos muestran que, luego del monitoreo y una intervención efectiva, el 85 por ciento de los jóvenes retoma el ámbito de sus estudios secundarios”.

—¿Cómo comenzó esta experiencia de Asistiré?
—Fue en la provincia de Buenos Aires el año pasado, con 220 escuelas secundarias de gestión estatal. Luego, hicimos la presentación de la experiencia en el Consejo Federal de Educación, que es la reunión de todos los ministros de educación del país, e invitamos a otras provincias a sumarse. La primera en apuntarse fue Corrientes, que ya estaba trabajando por su cuenta en esta problemática y puso mucho interés en implementar esta herramienta en la provincia, con mucho compromiso. Ahora, aspiramos a un financiamiento del Banco Mundial, para extender el programa a más provincias y escuelas. 

—¿Cómo se ubica Corrientes en el contexto nacional?
—Es la segunda provincia con mayor impacto del programa. En 2019 se sumaron 150 escuelas a las 220 en que se trabajaba en Buenos Aires. También se incorporaron 50 en San Juan, Chubut, Chaco y Jujuy respectivamente. Pero en Corrientes, cuando se firmó el convenio por 50 establecimientos, la Provincia anunció que financiaba otras 50. Y ahora apunta a incorporar otras 100 para el año próximo. Ese compromiso se corresponde con los buenos resultados que ya está teniendo el programa en pocos meses, y augura impactar con mucha más fuerza.

—¿Cuáles fueron los indicadores de deserción escolar de la partida?
—Las estadísticas generales son similares en todo el país. Rondan el 10,83%. Luego, cuando se enfoca de manera particular en los establecimientos se incorporan y la problemática es más profunda, pueden alcanzar entre el 13 y 14%. Parece poco en números, pero detrás de la cifra hay una historia y personas. Eso es lo que se busca atender. 

—¿Cuál es el rol de estos nuevos actores educativos, los promotores?
—Ellos son claves, responden a las razones de existir del programa. Se trata de una dupla que recorre 5 establecimientos que le son asignados, durante todo el año. Uno de los profesionales tiene un perfil social y territorial (como un asistente social) y el otro, experiencia en educación. Actúan como puentes entre el alumno, el establecimiento y otras instituciones del Estado. Son quienes van al encuentro de cada estudiante, cuando salta la alarma de faltas reiteradas. Toma contacto con él, para atender su situación en particular y busca acercarle herramientas y soluciones. Lo contiene y acompaña en su trayectoria. También interactúan con las autoridades escolares y con la familia. 

—¿Qué le ofrecen al alumno para reinsertarlo?
—Lo primero y más importante: escucharlo. Se podría caer en la tentación equivocada de tener las respuestas preparadas. Y llegar con un abanico de estrategias y el portafolio del Estado. Pero detectamos que hace falta escuchar al alumno, entender cuál es su problema particular, ir más allá de lo que se ve y atender a la raíz de lo que le sucede. Para eso hay que estar, mirar a los ojos, estar presentes. Podría parecer de autoayuda, pero es esencial. Cada uno es un individuo, para atender eso estamos formados y preparados. Entonces sí, se aplican los protocolos de actuación para cada caso. No hay una respuesta única, las causas de abandono son múltiples.

—¿Podría mencionar algunas?
—El gobernador Valdés enumeró las principales: embarazos adolescentes no deseados, trabajo infantil, consumo problemático de drogas o alcohol, violencia escolar y familiar, enfermedades. A veces los jóvenes tienen que atender a hermanos menores, o cuidar a alguien de la familia con enfermedades, o salir a trabajar. O hay desajustes en la propuesta educativa. Muchas veces con un cambio de turno o de escuela se resuelven muchas dificultades, pero para el estudiante es tan complejo, que ante los requisitos de trámites, opta por abandonar. Hay que estar ahí, para acompañar, atender, derivar, y sobre todo actuar ante las primeras alertas de faltas.

—¿Qué particularidades tiene la implementación de Asistiré en nuestra provincia?
—Hay dos muy importantes. Una es más técnica: ya tenían un desarrollo de sistema muy bueno, con la nómina de todos los estudiantes. Entonces el sistema informático de asistencia digital logró ensamblarse muy bien y muy rápido. Eso ayuda muchísimo. Y la otra fortaleza es el equipo de promotoras que se conformó. Tienen una vocación increíble, trabajamos mucho y están muy presentes, de manera pertinente. Son efectivas para derivar y aplicar los protocolos. Asistiré tiene una metodología muy rigurosa y de formación continua. Esa dedicación sostiene gran parte del programa.

—¿Cuál es el principal consejo que puede aportar para docentes, preceptores y directivos de escuelas que podrían incorporarse en próximas etapas?
—Intervenir a tiempo, estar atentos a los alumnos como individuos y mirarlos a los ojos. Cada uno es una historia. Prevenir es la clave y comenzar a trabajar en esa sintonía ayudará luego a la implementación del programa.