27/05/2022

“Una sociedad es el reflejo de lo que soy; el cambio debe empezar por mí”

El padre de la bioneuroemoción dio una conferencia gratuita ayer en el Club de Regatas. Se refirió al cambio social y el rol que le cabe aportar a cada ciudadano. Suscribió un acuerdo con una escuela de San Luis del Palmar. 



“Sin dudas, la queja, la demanda y el reclamo son deporte nacional; lo veo en España y lo veo mucho aquí, en Argentina. Esto genera un círculo vicioso. Entonces, si yo quiero generar cambios, debo empezar por mí. Mi entorno entonces puede cambiar, o tal vez no, pero seguro que al percibir mi universo y mi realidad de modo diferente, todo va a cambiar”, dijo  el ingeniero químico y padre de la bioneuroemoción, el español Enric Corbera que ayer, ante un auditorio de más de 2.000 personas, disertó sobre La mente para el cambio social. 
La actividad, que fue organizada por la Facultad de Medicina de la UNNE, comenzó minutos después de las 15 y a lo largo de casi dos horas el hombre que ya recorrió varias veces el mundo, en especial Argentina, presentó ante el auditorio algunos de los principios de la bioneuroemoción pero en especial, el rol determinante que ocupa la mente y cómo se debe trabajar o “ajustar” la percepción de la realidad. 
En ese sentido, remarcó la importancia de estar atento e ir dándose cuenta de los juegos de dominios que ejerce la mente, como también comprender que los seres humanos tenemos la capacidad de trascender y posicionarnos en el lugar del observador que no juzga ni califica como bueno o malo un hecho o una situación. “Para lograr los cambios, hay que generar un movimiento determinado para que esto sea visible”. 
Al término de la conferencia, el investigador y la directora ejecutiva de Enric Corbera Institute, Sara Pallarés, se reunieron con un grupo de periodistas correntinos a quienes comentaron cómo llegaron hasta esta capital. “Entre nuestros estudiantes de bioneuroemoción contamos con una alumna correntina, a través de la cual se fueron gestando oportunidades y abriéndose puertas y por ello, estamos acá”, dijo Pallarés. Por otra parte, comentó “que seguramente no es casualidad de que se haya dado esta oportunidad”, puntualizó. 
En esa línea comentó que suscribieron un acuerdo con una escuela de San Luis del Palmar, en la que van a brindar herramientas relacionadas con la inteligencia emocional. “Y en contrapartida, nosotros tendremos la posibilidad de llevar adelante una investigación, porque consideramos que los mejores cambios comienzan trabajando con el semillero, es decir los niños, a los que queremos aportar herramientas para que podamos construir una sociedad más madura desde el punto de vista emocional”, aportó Corbera. 
Pallarés revalorizó la apertura de la Facultad de Medicina para “comenzar a abordar otras miradas, para construir una medicina integrativa”. 

Mente, emoción y cuerpo

Tal y como sostiene Enric Corberá: “La bioneuroemoción estudia el significado biológico de los síntomas que se manifiestan en nuestro cuerpo, comprendiendo que en la naturaleza todo es información y, de algún modo, esta información se establece mediante aprendizajes en nuestro inconciente”.
La bioneuroemoción investiga la forma más óptima de poder entrar en el inconciente para modificar aprendizajes, gestionando las emociones. Es lo que Enric Corbera llama el “arte de desaprender”.
Detrás de toda emoción suele haber una creencia de algo, que nos obliga a actuar de una determinada forma y hay que trascender esa creencia para sanar nuestra vida.
Una de las bases de la neurobioemoción es la búsqueda de pensamientos irracionales para sanar las emociones que estos pensamientos nos producen. En esto consiste la “terapia racional emotiva”.