21/11/2019

La localidad de Loreto presentó su Club de Observadores de Aves

Es el COA Chogüí, recientemente conformado e integrado por jóvenes entusiastas.


Ariel, Gladys, Sebastián, Vanesa, Diego y Natalia son los fundadores del Primer Club de Observadores de Aves (COA) creado en la localidad de Loreto, Corrientes, y son grandes apasionados de la naturaleza. El grupo se fue formando lentamente en 2018 y, luego de una serie de capacitaciones, junto a otros guías de sitio y prestadores de servicios turísticos, se pudo conformar el club con el objetivo de seguir aprendiendo y, sobre todo, conociendo la gran diversidad de aves que existe en este territorio. 
Loreto es un pueblo que se encuentra dentro del Gran Parque Iberá; por lo tanto, es un lugar donde se conjugan paisajes y ambientes perfectamente aptos para realizar avistaje de aves en cualquier época del año.


En este pueblito silencioso, el canto de las aves es el protagonista al amanecer y al atardecer, como así también en las largas siestas de este paraíso que invita a vivir experiencias únicas. “Invitamos a todos aquellos que deseen sumarse a este maravilloso grupo entusiasta  a acercarse y comenzar a conocer la riqueza que Loreto tiene para ofrecer. Las salidas serán mensuales. Un domingo al mes estaremos saliendo a pajarear. Los esperamos amigos”, expresó Gladis González, coordinadora del flamante COA.

COA Chogüí

Por nuestra historia como pueblo guaraní fundado en un naranjal en 1817, hemos decidido que nuestro COA lleve el nombre de un ave que se puede visualizar y oír frecuentemente en los naranjos de las plazas. Chogüí es el nombre en guaraní del celestino común (Thraupis sayaca) y es un pájaro muy característico de esta zona. Además, culturalmente y por la relación con nuestras raíces, tiene un significado muy profundo para la localidad de Loreto. 

Pájaro Chogüí

Letra: Guillermo Indio Pitaguá Breer.

Cuenta la leyenda que en un árbol
se encontraba encaramado un indiecito guaraní,
que sobresaltado por un grito de su madre
perdió apoyo, y cayéndose murió.
Y que entre los brazos maternales
por extraño sortilegio en chogüí se convirtió.
Chogüí, chogüí, chogüí, chogüí,
cantando está, mirando allá,
mirando acá, volando se alejó.
Chogüí, chogüí, chogüí, chogüí,
que lindo va, que lindo es
perdiéndose en cielo guaraní.
Y desde aquel día se recuerda al indiecito
cuando se oye como un eco a los chogüí,
ese canto alegre y bullanguero
del gracioso naranjero que repica en su cantar.
Salta y picotea las naranjas,
que es su fruta preferida, repitiendo sin cesar.
Chogüí, chogüí, chogüí, chogüí...