14/12/2019

El lobo gargantilla, el predador máximo del Iberá, de regreso a los Esteros

Alondra, un ejemplar de nutria gigante que llegó hace 3 meses desde Hungría, fue trasladada a la Isla de San Alonso. La especie está extinta en el país desde mediados del siglo XX y su reintroducción es parte de un plan conjunto de CLT Argentina, el gobierno de Corrientes y Parques Nacionales.


Luego de varios meses de cuarentena, la semana pasada el equipo de profesionales que integra la ONG Conservation Land Trust en Corrientes puso en marcha el traslado de Alondra, un ejemplar de nutria gigante (o Lobo Gargantilla) que había llegado desde Hungría, para sumarse al programa de reintroducción de especies en el corazón de los esteros.
“La  nutria gigante Alondra  cumplió con el período  de cuarentena y fue trasladada al corral de presuelta en la Isla de San Alonso, en el parque nacional Iberá. Allí atravesará un  período  de  adaptación previo a ser  liberada”, comunicaron ayer desde la organización.
El  corral, a  orillas de la laguna Paraná, fue construido por el equipo de CLT Argentina, que lidera el proyecto de reintroducción de la especie en este  ecosistema, en conjunto con el Gobierno de Corrientes y la Administración  de  Parques Nacionales. 
“El  objetivo es alcanzar un Iberá cada vez más completo y funcional, desde el punto de vista ecológico. Esta enorme área protegida, que incluye al Parque Nacional y al Parque Provincial Iberá, ofrece muy buenas condiciones para reintroducir la especie, pues gracias a su categoría de  conservación ya no resenta ninguna de las amenazas que la llevaron a la extinción en primer lugar”, precisó Sebastián  Di Martino, director  de Conservación  de  CLT Argentina.


Alondra es una hembra de lobo gargantilla (Ptenoura brasiliensis) de siete años y fue donada por el Budapest Zoo de la capital húngara para integrar el  proyecto que busca recuperar al predador tope acuático del ecosistema  del Iberá. Tras cumplir con el período de cuarentena en la localidad de San Cayetano, en Corrientes, donde fue evaluada para su reintroducción, Alondra fue trasladada a un corral de presuelta de 800 metros cuadrados que se encuentra a orillas de la laguna Paraná. Cerca de la mitad del corral ocupa  una parte acuática, y tiene muestras de ambientes que Alondra habitará en el futuro. 
“Ella siente gran curiosidad por el entorno, pasa muchas horas nadando y jugando; ya ha cazado a sus primeros peces e incluso ha construido una madriguera en el interior del monte”, detallaron desde el proyecto.
“Se requieren años de trabajo en gran medida debido al carácter social de  la  especie. Debemos conseguir más ejemplares para constituir  grupos  familiares  que puedan ser liberados en diferentes áreas”, explicó Di Martino.
La nutria gigante se extinguió en Corrientes a mediados del siglo XX principalmente por alteraciones en su hábitat y por la caza furtiva para el uso de su piel. Este mamífero acuático, que representa un importante recurso de ecoturismo basado en la observación de fauna en muchos sectores de su actual distribución, está considerado extinto en Argentina, y amenazado en la mayoría de los países donde se encuentra.