20/10/2019

Para profesionalizar la gastronomía, nació una carrera en Concepción

Dicen que cualquiera puede cocinar, pero estar al frente de un emprendimiento o de la cocina de un restaurante es otra cosa. Por ello, en esa localidad comenzó este año una tecnicatura que busca satisfacer una demanda concreta. 


De lunes a viernes, minutos después de que los alumnos del turno tarde de la Escuela “Tambor de Tacuarí” abandonan las instalaciones, van llegando otros alumnos cuyas edades oscilan entre los 20 y los 50 y tantos años. Muchos de ellos llegan varios minutos antes de las 18.45 para empezar una carrera terciaria nueva en Concepción del Yaguareté Corá, una que les va llenando el alma de sueños, ganas de aprender, degustar y mezclar sabores. Se trata de la Tecnicatura Superior en Gastronomía.
“Es una carrera terciaria que comenzó a desarrollarse desde este año en la subsede Concepción, cuenta con un plan de estudios adecuado para impartir conocimientos teórico-prácticos y tiene una duración de tres años”, dijo en una entrevista con La República, el rector del Instituto Superior Docente (IFD) de Mburucuyá, Eduardo Sosa. “El ciclo lectivo comenzó con una población de más de 80 estudiantes, pero con el paso del tiempo se fue produciendo el desgranamiento, un proceso que es normal en la primera parte del año de cursado y algunos inscriptos fueron dejando por diversas razones”, puntualizó.
La tecnicatura  surgió en esa localidad en respuesta a una demanda concreta de la comunidad de contar con profesionales de la cocina que posean amplios conocimientos sobre el tema, “y eso se evidencia con la cantidad de alumnos que están llegando al  término del primer semestre”, fundamentó la máxima autoridad del IFD de Mburucuyá. 
“El plan de estudios contempla a partir del segundo año, el cursado de materias referidas a las comidas regionales para así revalorizarlas, por un lado, pero además también la posibilidad de adquirir conocimientos relacionados con la cocina internacional, porque lo que buscamos es darle herramientas necesarias para, llegado el caso, desarrollar emprendimientos, como también estar capacitados para trabajar en otros lugares del país y del mundo”, señaló Sosa. 


El cursado de esta carrera brinda conocimientos específicos de comidas y de bebidas, además de otras materias que hacen al desarrollo de las tareas gastronómicas, “por eso en segundo año se va a dictar Ceremonial y Protocolo, además de francés e inglés técnico, y de aspectos básicos de informática referidos a la gastronomía”, agregó el rector. 
“Fue un desafío conseguir docentes que puedan llevar adelante el dictado de clases porque, si bien hay muchas personas capacitadas en la elaboración de comidas, en ocasiones no están capacitadas para transmitir los conocimientos”, referenció Sosa. 
Según agregó, debía además considerarse el rango etario de los alumnos, que en su mayoría son adultos, como también el hecho de que muchos de ellos ya tienen experiencia en el sector de la gastronomía. 

Respondiendo demandas

“Con el profesor Gastón Ramírez, que es el coordinador de la subsede Concepción, comenzamos a pensar en qué otras propuestas podíamos presentar en esta comunidad. En una primera etapa se trabajó con Turismo, seguimos con Enfermería, como para ir presentando distintas ofertas adecuadas al lugar. Después pensamos en presentar la oferta académica relacionada con Hotelería, pero es un sector en el que ya se trabajó bastante, y así, surgió esta posibilidad de trabajar en Gastronomía”, rememoró Sosa.

 
Así, las aulas de la Escuela “Tambor de Tacuarí” se convierten en un gran laboratorio de sabores y aromas, pero todo hace prever que su paso por ese lugar será breve. “Tenemos el compromiso de que se nos permita hacer el uso del SUM que se está construyendo en el predio del Peón Rural, el cual contará con las comodidades indispensables para que se puedan desarrollas las clases teórico-prácticas”, anticipó el rector del IFD. 
Todas las noches, casi al filo de la medianoche, los estudiantes abandonan las instalaciones escolares con las fosas nasales y las manos impregnadas de aromas que también están presentes en sus casas y que vienen de aquí y de allá, y de todas partes.

Enseñar, aprender y compartir en la cocina

Gisela Medina es una cocinera con amplia experiencia en distintos emprendimientos y siempre tuvo el desafío personal de buscar recetas típicas y replicarlas. En la actualidad se desempeña como coordinadora de la Red de Cocineros del Iberá, pero además es docente de las materias técnicas de Cocina Básica y Panadería en en la Tecnicatura en Gastronomía que se dicta en Concepción. Según cuenta, aceptar este desafío primero implicó un reto para consigo, “además de la oportunidad de compartir lo mucho o poquito que sé”, dijo a La República
“La matrícula en la actualidad es superior a 60 y me parece que eso marca que realmente era necesario brindar el curso porque puede ser una salida laboral”, comentó Gisela. 
Remarcó como trascendente que los alumnos puedan aprender y capacitarse en temas como buenas prácticas, nutrición, comidas regionales y demás. 
“Además es interesante encontrar alumnos que también cuentan con experiencia y que no solo la comparten sino que analizamos sobre su correcto uso y beneficios”, concluyó.