27/06/2019

Idiomas y conocimiento, el otro puente que no se ve

Más de 20 docentes de inglés y otras lenguas extranjeras trabajan como soporte –algunos con una disponibilidad de dedicación de 24 horas– para colaborar en el proceso de comunicación e integración entre diplomáticos de varios países y actores locales. Un rol estratégico a la hora de vincularse en una sociedad globalizada.


Quizás el manejo y el protagonismo de las redes sociales hayan ganado mucha visibilidad en los últimos años como herramienta y método de acercamiento entre comunidades, personas y hasta Gobiernos.
Pero la tarea que desarrolla  desde ayer un grupo de profesores de idiomas en el marco del IV Encuentro de Embajadores en Corrientes alienta a volver la mirada atrás. Hasta hace pocos años, aunque sea en ámbitos reducidos a lo académico, no quedaban dudas de que el conocimiento y el manejo de idiomas son la mejor “red social” para proyectar el vínculo de los Estados.
Posiblemente no corresponde hacer una comparación de la utilidad de ambos recursos, pero sí conviene rescatar la trascendencia del rol docente y de la importancia del aprendizaje de idiomas para “estar a la altura” de las relaciones internacionales.
La reunión en Corrientes de más de 20 embajadores, que durante este fin de semana desarrollan una nutrida agenda que combina negocios y turismo, requirió de un intenso proceso de organización.
Y parte del soporte para su puesta en marcha quedó en manos del equipo de la Dirección de la Modalidad Intercultural Bilingüe, del Ministerio de Educación de la Provincia, dedicado a “apuntalar la política lingüística de la provincia”, explicó a La República Clarisa Godoy, directora del área.
Aunque desde la Dirección se trabaja con “todas las lenguas que están presentes en el sistema educativo”, para la organización del encuentro con embajadores la herramienta principal fue el inglés. “La convocatoria fue a docentes de inglés y a traductores de la carrera de Traductorado del Instituto Josefina Contte”, precisó Godoy. Así, se organizó un equipo de soporte de unos 20 profesionales. 
Un gran porcentaje de los integrantes de la comitiva diplomática tiene un manejo del castellano, dado que viven y realizan su trabajo en embajadas de nuestro país. No obstante, “existe un número de embajadores que solo habla en inglés. Para ellos tenemos asignado un equipo de docentes que los acompaña, con 24 horas de disponibilidad, tanto para lo social como para los negocios”, explicó Godoy.
Y el desafío requirió un estudio previo para “preparar vocabularios técnicos relacionados con la producción, la industria y el turismo, y así asistir a los funcionarios a lograr las mejores metas: establecer condiciones de comunicación para los negocios que tengan una fructífera consecuencia para cada país y en especial para Corrientes”, subrayó.
Términos como “mandioca”; “parque industrial”, “ecoturismo”, “tableros de madera” y hasta palabras cotidianas para los correntinos como chipá y chamamé salieron a relucir de la mano de sus explicaciones. 
En Salón Iberá del Hotel de Turismo, los ministros de Producción, Jorge Vara; de Industria, Raúl Schiavi, y de Turismo, Cristian Piris, detallaron el perfil productivo ante los diplomáticos con presentaciones que compendiaron una enorme cantidad de información.
Sentados al lado de cada diplomático, los docentes correntinos prestaron un servicio invalorable. Los ayudaron a tomar notas, escribieron para ellos los términos y conceptos claves, ayudaron a comprender mejor el mensaje descriptivo de los funcionarios.
Algunos embajadores concentraron su atención en escuchar las presentaciones. De los 26 invitados, en la conferencia general se presentaron casi 20. El interés parecía genuino por conocer las oportunidades que tiene la provincia para ofrecerle al mundo. Pero, sin la dedicación para “hacer fluida la comunicación”, hubiera sido más difícil lograr el impacto deseado.
Roxana, una de las traductoras,  tuvo que acompañar al embajador de Egipto. “Hubo que repasar y estudiar términos técnicos y específicos. El embajador sabía castellano, pero necesitaba ayuda cuando se hablaba muy rápido. Se mostró sorprendido y entusiasmado ante cada presentación y para él fue útil que colaborara en tomar notas cuando no sabía cómo hacerlo”, detalló.