17/11/2019

El escándalo de los cuadernos también salpicaría a correntinos

El arrepentimiento del exsecretario de Obras Públicas de la Nación José López puso nerviosos a dirigentes K y empresarios locales ligados a los escándalos de corrupción. Algunos comprovincianos podrían pasar por Comodoro Py.


El escándalo de los cuadernos de la corrupción podría salpicar a Corrientes muy pronto. Es que una cosa trae la otra. Tras las escandalosas revelaciones del exchofer del Ministerio de Planificación Federal Oscar Centeno, los arrepentidos florecen en la Argentina y todos desfilan por Comodoro Py, lugar donde la última gran estrella es el exsecretario de Obras Públicas de la Nación José López, el mismo que fue sorprendido arrojando bolsos con 9 millones de dólares por sobre el muro de un convento trucho en General Rodríguez, Buenos Aires, el gran arrepentido que, después de dos años en prisión, se decidió a decir lo que sabe.
Esa declaración de López puede arrastrar figuras correntinas del culto kirchnerista, aunque algunos ahora ya se muestren arrepentidos y entregando a su exjefa. Si bien las miradas de los medios nacionales apuntan a lo que diga López de su figura hacia arriba, el acuerdo con el fiscal federal Carlos Stornelli incluye un pormenorizado relato de cómo se repartieron los fondos de la obra pública, que pasó por su oficina en sus años de poder y adónde fueron a parar.
Y por esa oficina pasaron varios correntinos, aunque “el” gestor de los fondos, que fueron direccionados a Municipios correntinos de extracción kirchnerista, en los que, como una generalidad, las obras no se hacían o se hacían a medias, es el hoy senador nacional, ex intendente de la Capital y dos veces frustrado candidato a gobernador, Carlos Mauricio Espínola.
Los casos de Angelina Lesieux y Jorge Corona son tal vez los dos casos emblemáticos. Ambos recibieron millones como intendentes de Perugorría, gestionados por Espínola para obras que no se hicieron o solo se hicieron parcialmente, aunque fueron escandalosamente rendidos como obras terminadas. Lesieux, en una ocasión, admitió que parte de esos fondos fueron para “pagar la campaña de Camau”.
López recordó varias cosas que hasta ahora se había negado a contar. Lopecito, como le decían aquellos que lo frecuentaron para disfrutar de su billetera durante 13 años, plantó hasta el fiscal federal Stornelli una declaración que podría ser letal para la política kirchnerista, no solo nacional sino de varias provincias, y entre ellas Corrientes.
Gran parte de la política argentina peregrinó por la oficina de López, y el kirchnerismo correntino con Camau a la cabeza no fue la excepción. De ahí que los dichos de la noche del viernes en Comodoro Py ponga nervioso a gran parte del kirchnerismo provincial.
Asfalto, obras de agua y saneamiento, mejoras barriales y construcción de viviendas pasaron por sus manos. Todo se manejaba con criterios políticos que no requerían más que apoyo electoral y buena predisposición para repartir. Así, los municipios K de Corrientes, como Perugorría, Goya o la Capital, por nombrar solo tres, aunque fueron muchos más, recibían lo que a la provincia se le negó durante 12 años.
Claro que esas obras tampoco escapaban a la matriz de corrupción que envolvía a las grandes empresas y cuyo hilo conductor bajaba desde lo más alto del poder nacional del momento: matrimonio Kirchner, Julio De Vido, José López, Roberto Baratta y seguía en línea descendente.
El entramado de corrupción detrás de las grandes obras nacionales, las pequeñas obras en los municipios y en el transporte tanto de pasajeros como de cargas, comienzan a quedar al desnudo. Muchos correntinos, desde empresarios a exfuncionarios K, están quedando a expensas de los arrepentidos que pasan por los tribunales de Comodoro Py, por donde una calificada fuente reveló a La República la pasada semana, que pasarán comprovincianos en cualquier momento. De ellos dependerá en calidad de qué.