22/03/2019

Lo que hay que saber para cultivar hortalizas en casa

La producción de vegetales y hortalizas a baja escala es una tendencia que recupera fuerza en la región y que se impulsa desde ámbitos públicos y privados. A veces por necesidad y otras por convicción, son muchos quienes buscan aprender los secretos del autocultivo.


Hace no tantos años, era habitual que en los patios de cada casa existiera una huerta. Fue una práctica que llegó de la mano de la inmigración, principalmente italiana y española. Y que perduró por varias décadas.
Con la aceleración de vida moderna, dejó de haber tiempo y espacio para mantener el cultivo familiar. Proliferaron las verdulerías, y se generó una cadena comercial destinada a abastecer el consumo de lo que –antes– se hacía con las propias manos. Desde hace algunos años, sin embargo, a veces por necesidad aunque cada vez más por convicción, son muchos quienes se animan a aprender lo básico para poder cultivar algunas hortalizas y vegetales. Y el paisaje urbano, con terrazas y balcones, tan distinto de las casas antiguas con patios de tierra, ve ahora florecer maceteros con variedades aromáticas, tomates cherry y algunas lechugas y rabanitos.
Así se fortalecen propuestas para apuntalar a quienes quieren encarar la experiencia de “armar su propia huerta”. Uno de esos espacios de formación se ubica en el Jardín Botánico de Corrientes, donde cada año se abren talleres y cursos. Para abrir su ciclo 2019, el botánico propone dictar durante dos sábados un taller sobre huertas urbanas. “Hay una importante demanda de interesados que venían pidiendo este contenido. Y ya se registra un gran número de preinscriptos”, aseguró Horacio Torossi, ingeniero agrónomo a cargo de la capacitación, en diálogo con La República. El especialista en “huertas tecnificadas” había participado en 2018 de varios de los espacios de formación del Botánico, y ahora desde la institución lo convocaron para que fuera el capacitador sobre este tema.
“Se propone que la gente, en dos módulos, pueda llevarse el conocimiento básico para poder iniciar su propia huerta en sus casas”, apuntó. “No hay muchos secretos, hay que conocer las pautas fundamentales y algunas técnicas. Tenemos clima y suelo muy propicios. Siempre digo que en esta región, si se planta una tuerca sale una planta de bulones. La cuestión es aprender cómo hacerlo y luego animarse”, aseguró.
El programa de contenidos inicia con conceptos sobre los cultivos de huertas y algo de historia. “El desarrollo de la agricultura en Argentina es apasionante. Las especies y variedades que conocemos y consumimos vienen en su mayoría de la inmigración española e italiana, y también de la portuguesa a Brasil, donde se hizo la implantación de los primeros cultivos”, recordó.
Así, llegó el maíz desde México, la papa desde Perú, la albahaca desde Italia, los tomates y pimientos desde España y Holanda. “Son países que llevan siglos produciendo esas variedades, una historia de 400 o 500 años detrás de las semillas de pimientos y tomates. Es importante conocer todo eso”, reflexionó Torossi.
Desde la Conquista y luego por las distintas oleadas inmigratorias, llegaron con el tiempo las huertas familiares. “Las cultivaban las abuelas, había una huerta en cada patio. Hasta que dejó de haber tiempo para eso, y hubo quien instaló una chacra para abastecer verdulerías”, apuntó.
No obstante, para quienes desean volver a tener sus propios cultivos domésticos a una baja escala, “no debe ser un impedimento ni la técnica ni el espacio”, aseguró el especialista.
El curso, que se dictará los sábados 30 de marzo y 6 de abril de 9 a 12, abordará los siguientes puntos: espacio y diseño, herramientas básicas, pautas para planificar una huerta urbana, huertas en espacios reducidos o ampliados, semillas, calendario de siembra por estaciones, asociaciones de cultivos y cuidados y mantenimiento.
“Luego, van a ser aplicados en el trabajo práctico. La idea es que quienes participan adquieran los conceptos y los puedan aplicar con buenos resultados”, explicó.

Lo que hay que saber

Torossi se propone explicar, primero, cada variedad de cultivo. “Desde la A, de acelga, hasta la Z de zapallito”, graficó. En tanto consignó la importancia de conocer la estacionalidad de los cultivos. “Como premisa general, hay que saber que las plantas con flores (como pimientos o tomates) son de verano. Pero en algunas se pueden forzar su cultivo en invierno”, apuntó. Por eso, con conocimiento apropiado, “se puede hacer horticultura todo el año”, explicó. 


Respecto del espacio, a Torossi tampoco le parece un obstáculo. “Se puede cultivar una huerta en un metro cuadrado. Allí entran hasta 9 especies, incluyendo un tomate”, aseguró.
¿Puede una huerta tan pequeña abastecer a una cocina familiar? En cierta medida, sí. “Cada planta de tomate rinde, en distintas floraciones, hasta 8 kilos de fruta. Pero hay que saber cuidarla” recordó.
Según Torossi, hay tres requisitos que son claves: la protección, el cuidado y las expectativas de inversión.
“Se debe disponer de un espacio protegido, donde no entre nadie a robar, ni siquiera los animales domésticos. Eso se puede lograr con un tejido”, sugirió. Otra medida importante es la cobertura del sol y de la lluvia. “Se prepara un túnel de cobertura de 40 centímetros por un metro, con una tela metálica para evitar que los pájaros puedan comer semillas o brotes, y un plástico que resguarde de la lluvia y del sol”, apuntó.
En cuanto a los cuidados, el especialista estimó que requiere de una dedicación diaria de una a dos horas, para desmalezar, trasplantar y regar. “No puede pasar un día sin riego”, subrayó.
Respecto de la inversión, apuntó que “en una chacra de cementera baja, se contempla al menos un 13 por ciento de pérdidas”.

Cada cosa a su tiempo

La huerta, que entusiasma a muchos, no será sin embargo una actividad para ansiosos. Dependiendo del tiempo de cada variedad que se cultive, no se obtendrán cosechas antes de los 30 días. Y llevará unos tres meses de cuidados conseguir una huerta que ofrezca una producción completa.
“Lo que más rápido crece es el rabanito y algunas plantas de hoja como la rúcula”, indicó Torossi. Entre las que más tiempo llevan, se cuentan el tomate, el pimiento y el perejil, que demoran hasta 80 días en dar sus primeros frutos.
“Se trata de una actividad muy sencilla, que requiere de algunas herramientas básicas y de algo de dedicación de tiempo, pero que al final ofrece grandes gratificaciones”, señaló al final.

Jardín Botánico de Corrientes

El Jardín Botánico “Nuestra Señora del Huerto”, de la ciudad de Corrientes, se ubica en Avenida Frondizi 3400. Es una entidad mixta de más de 30 años, lanzada desde las esferas oficiales del Ministerio de Producción de la provincia de Corrientes y de la Municipalidad de Corrientes. Hoy el predio es de la Fundación Dr. Hugo Gauna, quien administra el funcionamiento y obras, apoyado por el Ministerio de Producción, Educación y de Desarrollo Humano de la provincia, además del aporte de otras ONG.
“Somos una ONG de carácter ambiental y social. Autogestionamos el funcionamiento a través de las ventas de plantas del vivero escolar, servicios de jardinería, asesoramiento integral en paisajismo y realización de cursos de formación profesional y otros de interés para la comunidad, siempre relacionados al medioambiente y al mundo de la plantas. Agradecemos por sobre todo a Dios, Nuestro Señor, que nos acerca a personas e instituciones que colaboran con el Botánico”, explican desde la institución en su página de Facebook. Desde allí abrieron además una tienda on line para comercializar productos y plantas.

Huertas institucionales

El director de Fortalecimiento Institucional del Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia, Álvaro Rodríguez, presentó el  Programa Huertas Institucionales ante el Consejo de Educación Municipal de Riachuelo, del cual participaron el intendente Martin Jetter, directivos de  instituciones educativas de todos los niveles y también  representantes de otras instituciones, como bomberos y  policías entre otros.
En este encuentro se invitó a las instituciones presentes a sumarse al Programa de Huertas, donde se compartieron experiencias desarrolladas en Instituciones como en la Escuela José María Aguilar, la Escuela Bartolomé Mitre y en la Unidad Penal Nº 6.
El programa logró durante el año pasado la adhesión de establecimientos escolares, comedores y Centros de Promoción del Menor en toda la provincia, y este año se dará continuidad haciendo extensivo la invitación a más instituciones. “Las actividades de huerta no solo incrementan la economía familiar o institucional sino que fomentan valores en los que la practican, como la solidaridad y el compañerismo”, destacaron.