22/03/2019

​Mónica, familiar de uno de los correntinos identificados en Darwin: “Mamá murió con la esperanza de que estuviera vivo”

Es la hermana de Ramón Cirilo Blanco. Junto con su esposo, viajará a Malvinas este miércoles. 


Avruj, el 24 de enero de 2019 en Corrientes, cuando notificó a familiares la identificación de tres soldados correntinos.


Oriunda de Corrientes, Mónica es la hermana de Ramón Cirilo Blanco, un soldado correntino clase 63 que fue a Malvinas con muy escasa instrucción militar y que apenas sabía leer. Fue destinado a Darwin y murió cerca de Puerto Argentino el 23 de mayo de 1982.
“Anoche ya no pude dormir. Tengo muchos nervios. No puedo hablar, me emociono mucho”, cuenta Mónica. Junto a su esposo, emprendió viaje a Buenos Aires para encontrarse con el resto de los familiares que partirán mañana de madrugada hacia las Islas.
El pasado 24 de enero, el secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj, viajó a Corrientes para darle la noticia en persona de que su hermano ya no era un soldado “solo conocido por Dios” sino que, a partir de ahora, su tumba llevaría su nombre y apellido.
“Lo que más lamento es que mi mamá haya muerto sin conocer esta noticia. Cuando ella viajó a Malvinas, en uno de los primeros vuelos en 1991, no encontró la tumba de Ramón y murió con la esperanza de que estuviera vivo en algún lado, de que hubiera caído prisionero o estuviera perdido. Cuando pasaba un colectivo corría hacia afuera y decía: ‘De ahí va a bajar mi hijo Ramón’”, recuerda la mujer.
“Quisiera que mi mamá esté aquí”, dice, entre lágrimas, Mónica, quien aportó su muestra genética el 1 de noviembre del año pasado.
Como informó La República, Avruj notificó en enero último a los familiares de Ramón Cirilo Blanco, Mario Gómez y Daniel Omar Luque la identificación de sus restos. “En Corrientes hicimos 3 notificaciones positivas más, con lo cual cerramos un día de muchas emociones, lágrimas de alegría que ayudan a cicatrizar una herida y a cerrar círculos abiertos durante 36 años”, dijo entonces.
Una mezcla de emoción, ansiedad y mucha expectativa atraviesan por estas horas los familiares de caídos en la guerra de Malvinas que viajarán mañana a las Islas por primera vez, para visitar el cementerio de Darwin y honrar a los soldados que fueron recientemente identificados.
“Estoy ansiosa, nerviosa, con sentimientos encontrados. Me toca ir sola como familiar directo, ya que mis papás y otro hermano fallecieron y soy la única que vive. Estoy muy contenta de poder viajar”, contó  Nora Rodríguez, hermana de Víctor, oriundo de Lomas de Zamora, quien murió en el combate de Monte Longdon el 10 de junio de 1982.
Pero Nora, que fue quien aportó la muestra de ADN para que la identificación de los restos de su hermano fuera posible, no viajará sola. Lo hará con Mabel Godoy, quien era la novia de Víctor en 1982.
“Será un viaje sanador, sobre todo para Nora, que tenía solo 4 años cuando su hermano partió a la guerra. Yo voy a acompañarla y juntas le daremos a Víctor el homenaje que se merece”, cuenta Mabel, que fue la impulsora de que la familia del soldado aportara su muestra genética para lograr la identificación.
Gracias a un acuerdo humanitario entre la Argentina y el Reino Unido, y la participación del Comité Internacional de la Cruz Roja, hasta el momento, un total de 110 familias de caídos en la guerra recibió la confirmación positiva del examen de ADN que posibilitó la identificación de los restos de los caídos, enterrados durante casi 37 años en tumbas que llevaban la placa “Soldado argentino solo conocido por Dios”.
Mabel y Víctor se conocieron un día de la primavera y se pusieron de novio durante una peregrinación a la basílica de Luján. En el trayecto, entre mates y besos, ella le regaló una Medalla Milagrosa, con la imagen de la Virgen bajo esa advocación mariana.
El 16 de noviembre del año pasado, cuando Mabel y Nora recibieron en dependencias del Archivo Nacional de la Memoria la confirmación de que los restos de Víctor habían sido identificados, les fueron entregados dos objetos: uno de ellos era un documento de identidad que no pertenecía a Víctor sino a un soldado que regresó al continente, y que ya fue devuelto a esa familia.
El otro objeto era la medalla que Mabel le regaló a Víctor cuando sellaron su amor adolescente camino a Luján y que permaneció enterrada con el cuerpo durante casi 37 años.
“En el viaje de mañana, le llevo otra medallita de la Milagrosa para que quede por siempre en Malvinas”, contó, emocionada, Mabel.

Con información de Télam