18/08/2019

“Debemos informarnos sobre la calidad de los alimentos que consumimos”


La promoción de mejores hábitos de vida junto con la actividad física y la incorporación de alimentos saludables es una moda que se viene haciendo sentir en el mundo en el último tiempo y que, al parecer, también va ocupando un lugar entre los correntinos. 
“Hace un par de años atrás pensar que se podía comercializar panificados hechos con otro tipo de harinas que no sea la blanca de trigo, era impensado”, comentó a La República el panadero artesanal David Giménez, quien está al frente de una de las pocas –si no la única– panadería artesanal que elabora panificados saludables en Corrientes. 
Él proviene de una familia de panaderos tradicionales, pero desde hace un par de años comenzó a investigar sobre la incidencia de los panificados en la dieta y las secuelas que puede provocar. “A raíz de algunas dolencias de familiares cercanos, me fui metiendo en un mundo fascinante, sobre todo por la amplia variedad de panificados que se pueden elaborar a partir de harinas que aportan nutrientes al organismo”, dijo Giménez. 
“Pero además, nos interesa elaborar los productos, respetando los procesos y los tiempos de antaño, lo cual es parte del valor agregado de la elaboración artesanal, que es la característica fundamental del proceso que estamos realizando, además de que nuestros productos no tiene aditivos ni conservantes”, comentó el panadero.
“La caserita”, como se llama su negocio, apuesta a ser parte de la economía social. Por ello, forma parte de la feria de Productores Urbanos de la capital, que comercializa sus productos los sábados por la mañana en el parque Mitre. “Nos integramos a esta organización porque va en línea con nuestro emprendimiento, que es netamente familiar, y porque nos parece interesante tener un contacto directo con el consumidor y ese, es precisamente el sentido de las ferias francas, comercializar productos de calidad y saludable sin ningún tipo de intermediación”, puntualizó el panadero. 
Si bien, en muchos sentidos, Giménez se considera un autodidacta, comentó que siempre está buscando información sobre los beneficios de los productos y la mejor combinación para la elaboración de panificados. Tanto es así que, a fines de 2018, participó en una capacitación para panaderos artesanales, “porque consideramos que es fundamental ir capacitándonos todo el tiempo, sobre todo porque se trata de algo tan importante como la alimentación”, señaló. 
El maestro panadero de “La caserita” es un buscador de información seria y responsable sobre los ingredientes, cuáles son buenos y cuáles no para la salud. Uno de esos ejemplos, según mencionó, está relacionado con la manteca y la margarina. La primera utiliza la grasa de la leche animal, la segunda de grasas vegetales.
A priori, la margarina debería de ser más saludable, ya que utiliza grasa vegetal, que es más beneficiosa para el organismo al contener menos ácidos grasos saturados y menos colesterol. Sin embargo, el proceso tecnológico de conversión de las grasas vegetales para hacer margarina origina ácidos grasos trans, que hacen dudar de lo saludable de este producto.
“Buscar información sobre los alimentos que consumimos, y hacernos cargo de su calidad, es nuestra responsabilidad y no necesariamente quiere decir que deben ser costosos y poco accesibles. Además, a la larga, debemos pensar que estamos invirtiendo en una mejor calidad de vida, tal como lo decía Hipócrates: ‘Que tu alimento sea tu mejor medicina’”, concluyó Giménez.