15/11/2018

Chaco: la muerte de la niña wichí tras una cesárea de emergencia desnuda el drama de una población invisibilizada

Tenía 13 años y vivía en una de las zonas más pobres del país, el Impenetrable. Estaba embarazada de 30 semanas cuando llegó al hospital, en Resistencia, con un cuadro de infección respiratoria. El bebé tampoco pudo sobrevivir.


Reclamo de justicia por la muerte de la niña wichí./Mumala Chaco


La muerte de una nena wichí de 13 años del Impenetrable chaqueño, desnutrida, anémica y embarazada de 30 semanas, dejó al descubierto la situación de vulnerabilidad en la que estaba inmersa la adolescente. 
La nena, cuyo nombre no difundió para preservar su identidad, vivía en el paraje El Sauzal, a 600 kilómetros de Resistencia, en el departamento de Güemes.
La organización Mumala Chaco convocó para las 17 de este jueves a una marcha a la plaza 25 de Mayo, de la capital chaqueña, en reclamo de justicia por la muerte de la niña wichí de 13 años. 
“Violaron todos sus derechos a vivir una vida digna. La Justicia sigue invisibilizando los abusos y por eso una niña llega al Hospital con un embarazo, además estaba desnutrida, con neumonía. Tuvo una cesárea y el bebé también murió. El dolor ya no se aguanta”, expresó Mumala.
El diario porteño La Nación reconstruyó los últimos cinco días de la nena hasta este miércoles a las 15.30, cuando murió en el hospital Perrando, de Resistencia.
Huérfana de madre, quien murió hace varios años por una infección respiratoria, a los 11 años comenzó a convivir con un adolescente de 17 años. Dos años después quedó embarazada.
El primer contacto con el sistema de salud, cuando ya llevaba más de seis meses de embarazo, fue porque tenía tos y catarro. La nena y futura madre llegó el viernes pasado hasta El Sauzalito, la ciudad cabecera, que tiene un dispensario y está situada a 24 kilómetros de donde ella vivía.
Allí un enfermero la atendió y la derivó al hospital del Bicentenario, que está en la ciudad capital del departamento de Güemes, Juan José Castelli. Recién ahí se dieron cuenta de que tenía un embarazo que transitaba la semana 30 (más de seis meses). Además, constataron que tenía desnutrición crónica, anemia y una infección respiratoria grave.
El panorama era complejo y decidieron derivarla de manera urgente al hospital Pediátrico de Resistencia. Esa sería una nueva parada transitoria. La última en la que hablaría y contaría, entre otras cosas, que convivía con el joven hace dos años y lo llamaría su “marido”. Recién en ese momento el Estado hizo la denuncia por abuso de menores.
“Es una situación de abuso porque al momento de iniciar la relación la nena no tiene la facultad para decidir llevar una vida en pareja considerando que la vulneración de derechos también está presente porque no estaba escolarizada y esto significaba que tenía menos oportunidades de saber cuáles eran sus derechos”, explicó Liliana Ensisa, médica pediatra y coordinadora Provincial de Salud integral en la Adolescencia de Chaco.
Llegar hasta la capital chaqueña –a 600 kilómetros– demandó un viaje de más de 8 horas. En el hospital infantil la volvieron a evaluar. El resultado: era una paciente grave y se le dio intervención al servicio de tocoginecología del hospital Perrando por el embarazo de la nena. La historia se repitió, una nueva derivación, esta vez dentro de la misma ciudad. Fue la última.
Ya en el hospital Perrando se decidió ingresarla a terapia intensiva y se le colocó asistencia respiratoria mecánica por el cuadro de infección respiratoria que derivó en la consulta inicial. Se sumó la sospecha de tuberculosis, pero recién se tendrá el resultado de los análisis la semana que viene, aunque la nena ya murió.
Recién allí comenzó con el tratamiento médico. El resultado, una falla multiorgánica progresiva. Todo el tiempo necesitó asistencia respiratoria mecánica, pero nunca pudo salir del complejo cuadro.
El martes 6 se decidió interrumpir la gestación por riesgo de la vida del feto y al gran compromiso de la nena madre. El bebé nació esa misma mañana. Tenía 30 semanas de gestación y un peso de 1.300 gramos. Además del nacimiento prematuro, la criatura presentaba una infección connatal grave y a las pocas horas de llegar al mundo murió en la sala de terapia intensiva de neonatología del hospital Perrando. El abuelo del bebé y una tía de 15 años recibieron la noticia. La madre no llegó a saberlo.
Las horas posteriores a la cesárea y la muerte del bebé, la nena continuó con la falla multiorgánica de muy difícil reversión. Un día y pocas horas después, a las 15.30 del 7 de noviembre, el calvario llegó a su fin. La nena murió por la falla multiorgánica con diagnóstico inicial de anemia grave, desnutrición crónica y neumonía grave, enfermedad respiratoria que también le había costado hace años la vida a su madre.