17/08/2018

Condenan a perpetua a los acusados de asesinar a Alejandro Zárate en Paso de la Patria

Aníbal y Sergio Benítez, y Damián Romero fueron sentenciados a la máxima pena. El cuarto implicado, Edgar Borda, recibió 10 años de cárcel.


El Tribunal Oral Penal Nº 1 de Corrientes condenó a prisión perpetua a tres acusados de un asesinato en Paso de la Patria, en tanto que un cuarto recibió 10 años de cárcel al considerar los jueces que tuvo una participación secundaria.
Sergio Sebastián Benítez (24), Aníbal Fabián Benítez (34) y Damián Romero (22) fueron sentenciados a perpetua, mientras que Edgar Borda recibió 10 años de prisión. La causa fue caratulada como “homicidio  calificado  por  el  concurso premeditado de dos o más personas”.
El tribunal estuvo presidido por Cynthia Teresita Godoy Prats, secundada por Raúl Juan Carlos Guerín y Ana del Carmen Figueredo. En la Fiscalía se desempeñó Carlos José Lértora y en la Secretaría, María Mercedes Leconte de Torrent. Como querellante intervino Julia María Leiva y la abogada Diana Marina González.
En las dos primeras audiencias actuaron en la defensa de Sergio Sebastián Benítez (24) y Aníbal Fabián Benítez (34)  los abogados Gabriela Vicentín y Carlos Aranda. Luego, en las siguientes lo hizo Juan Rafael Martínez. 
En la defensa de Damián Romero (22) intervino César Alberto Pruyas, mientras que Luis Alberto Gálvez y Rodolfo Gauna asistieron a Edgar David Borda (23).

Ataque y muerte

El 13 de mayo de 2017, entre las 17.30 y las 18, Alejandro Ariel Zárate se hallaba conversando con unas personas a la vista de unos vecinos, en la esquina de la avenida Prefectura y Mendoza, de la localidad de Paso de la Patria. 
En un momento determinado, cruzó en moto Aníbal Fabián Benítez haciendo una seña mientras miraba a Zárate. Pasó su dedo índice por el cuello. 
Instantes después, regresó Aníbal Benítez empuñando un caño y Sergio Benítez, también en moto, con un cuchillo. En un caballo llegaron Damián Romero, armado con un cuchillo, y David Borda,  que tenía un rebenque.
 Entre los cuatro acorralaron a Zárate ante el asombro de vecinos.
Aníbal Benítez lo atacó con el caño golpeándolo en la cabeza y Sergio lo apuñaló con un cuchillo grande de cabo blanco. La víctima amagó una defensa y quiso  escapar, pero Romero lo sujetó del buzo mientras Borda, montado a caballo, impedía cualquier posibilidad de fuga.
Zárate quedó contra un tejido, donde lo siguieron atacando hasta matarlo.  Aníbal y Sergio Benítez no dejaron de agredirlo hasta que recibió una profunda puñalada en el pecho, que terminó con su vida. Luego, los Benítez subieron a sus motos y se alejaron, en tanto que Borda subió al caballo de Romero y también huyeron en la  misma dirección. Los hermanos Benítez fueron detenidos esa misma noche.  
Aníbal Benítez quedó preso cuando concurrió a la comisaría para denunciar a Zárate, cuando ya estaba muerto. Era una falsa denuncia. Sergio Benítez fue capturado en el acceso al paraje El Boquerón. Damián Romero quedó preso el domingo 14 de mayo, en horas de la noche. Días después detuvieron a Edgar Borda. 
  
Intento de desligarse

Sergio Benítez, al principio, se abstuvo de declarar. Pero el 22 de mayo de 2017, frente a sus abogados, dijo que “no tenía nada que ver”, que “nunca tuvo problemas con la víctima” y que “Zárate siempre los provocaba”. 
Recordó que “maltrataba mucho a su hermana” y que “no estaba en condiciones de pelear porque sufre del corazón y que por ese motivo no puede trabajar ni hacer fuerza”.
Dijo que “todos los que estaban allí le pegaban a Zárate” y que “solamente arrojó unos cascotes”. Remarcó que su hermano lo sacó de allí y que “no tenía arma”.
Por su parte, Aníbal Benítez dijo que caminaba con su mujer y sus hijos hacia un comercio y en el trayecto se cruzó con Zárate, quien comenzó a insultarlo, a la vez que lo amenazaba con un cuchillo diciéndole que “lo atravesaría de lado a lado”. 
Agregó que “ese tipo siempre molestaba a vecinos y maltrataba a su hermana”. Señaló que “Zárate le arrojó unos cascotes, que le lesionaron una mano y el codo al proteger a su hija”. 
Recordó que dejó a su señora y a los chicos en la casa y volvió para conversar con Zárate, que lo recibió atacándolo con un cuchillo, por lo que se defendió “con lo que tenía a su alcance” y que “no vio a Borda  ni a Romero ni el  caballo”.