24/04/2018

Miño fue elegido vicepresidente 2º del Senado y fortalece a intendentes del PJ

Recibió el apoyo del oficialismo y es el representante justicialista en la mesa directiva de la Cámara alta. El legislador puso de relieve que trabajará junto a la liga de jefes comunales peronistas para abrir el diálogo con Valdés.


23.3.18 | El alejamiento del senador peronista Roberto Miño de la bancada del Partido Justicialista (PJ), por sentirse cuestionado ante sus posicionamientos, finalizó con su postulación como vicepresidente 2º del Senado, integrando así la mesa directiva de ese cuerpo colegiado que conduce el vicegobernador Gustavo Canteros y es flanqueado por el radical David Toti Dos Santos.
Miño sorprendió en la jornada del miércoles, al confirmar su alejamiento para votar con la bancada justicialista, ya que consideró que existiría una actitud obstruccionista por parte de sus pares que representan al PJ en la Cámara alta provincial. No obstante, aclaró que no formaría un monobloque, como tampoco dejaría de trabajar en el seno de la escuadra de Perón y Evita.
Es más: redobló la apuesta ayer, cuando señaló que los intendentes que conforman la liga de jefes comunales del PJ le pidieron que sea el interlocutor entre el Gobierno provincial y sus administraciones. Miño ya había acompañado a su coterráneo José Tata Sanánez, intendente de Santa Lucía, el día que el gobernador Gustavo Valdés lo recibió en la Casa de Gobierno.
Más tarde Sanánez, junto al intendente de Paso de los Libres, Martín Ascúa, y el de San Roque, Raúl Haadad, se perfilaron como la alternativa que busca consolidarse para reemplazar a la golpeada dirigencia, que durante 2017 perdió todas las elecciones importantes, sumiendo al partido en una profunda crisis de representatividad. Ahora Miño pasa a jugar en este esquema, donde los intendentes, jefes territoriales por excelencia, asoman como un esquema que dará pelea a las viejas estructuras consolidadas que definieron las estrategias de la derrota para el peronismo local.
Este armado no busca confrontar con Valdés, muy por el contrario, pretende lograr una articulación con el gobierno provincial, entendiendo el concepto vertido por el mandatario provincial, respecto de trabajar abiertamente con todos los jefes comunales sin que importe el color político al que pertenezcan.
“Entiendo que el justicialismo tiene que entablar un diálogo directo y maduro con el Gobierno de Corrientes, porque ese es el reclamo que realizan nuestros intendentes. Debemos abrirles los canales de diálogo a ellos con el gobernador Valdés”, dijo Miño para sentar posicionamiento de que se encuentra en coalición con la liga de jefes comunales del PJ.
Sin dudas, el hecho de que haya sido elegido vicepresidente 2º del Senado provincial le da a Miño una proyección distinta en lo que es el rearmado partidario, donde Carlos Mauricio Camau Espínola y Fabián Ríos representan un esquema acabado. Camau, por haber perdido en dos oportunidades la Gobernación a manos del radicalismo y aliados, y Ríos, por haber fracasado en la retención de la “joya de la abuela” (el distrito Capital), tras cuatro años de gestión.
Camau se encuentra lejos de la vida partidaria, en una suerte de desaparición forzada, hasta que los afiliados se olviden del papelón de haber sido derrotado por el entonces diputado nacional Gustavo Valdés, a quien lanzaron 5 meses antes de la elección, cuando él durante dos años visitó a la dirigencia, municipio por municipio, haciendo promesas que finalmente no llegó a cumplir.
En tanto, Ríos, tras ser derrotado, se tomó de junio a enero para curarse las heridas de la batalla en la que fue derrotado por Encuentro por Corrientes (ECO) + Cambiemos, y luego se reunió con su alter ego Jorge Antonio Romero, rescataron al malherido Gerardo Bassi y sumaron al kirchnerista José Pitín Ruiz Aragón, para ver cómo replanteaban los argumentos de la película en la que actuaban para no perder el protagonismo entre las filas justicialistas.
Picaron en punta, pero ayer la estocada astada por Miño los puso nuevamente en estado crítico. Es que el primer corte profundo que sufrieron en la compulsa fue la pobre convocatoria que tuvieron en la reunión organizada por ellos, en la que Agustín Rossi y Jorge Capitanich presidieron el encuentro en Corrientes, en pos del rearmado del justicialismo kirchnerista.
Otra herida de muerte fue la que le dieron los intendentes, cuando reunieron a los 20 jefes comunales, mandando un claro mensaje de que los estrategas deben hacer una autocrítica y abrirle la participación a los jefes territoriales que hoy contienen a la dirigencia.