Proponen que la Ruta de la Yerba Mate sea patrimonio mundial de la Unesco

Es el itinerario cultural, productivo y gastronómico promocionado por Corrientes y Misiones.

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Noticias de la RYM

La Ruta de la Yerba Mate, que recrea en la actualidad para el turismo el camino de comercialización de la hoja verde entre las misiones jesuíticas a partir del año 1645, podría integrarse en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco, de prosperar una iniciativa que impulsan Misiones y Corrientes.
La propuesta se fundamenta en el hecho de que la ruta es un itinerario cultural, productivo y gastronómico único en el mundo, que atraviesa campos de tierra roja y vegetación abundante, maravillas naturales y patrimonios de la humanidad (las Misiones Jesuítico-Guaraníes y las cataratas del Iguazú, Unesco, 1984), mitos y tradiciones de un pueblo que echa raíces sobre la base de culturas prehispánicas, legados jesuíticos, gauchos criollos y colonos inmigrantes europeos.
Actualmente es la principal ruta alimentaria del Mercosur. Atraviesa el norte de la provincia de Corrientes y la totalidad del territorio de Misiones y está organizada en circuitos. Además se conecta con Cataratas, los saltos del Moconá, en la reserva de biósfera Yabotí de la Unesco y las Misiones Jesuítico-Guaraníes, declaradas patrimonio de la humanidad (en Misiones), y los esteros del Iberá, un humedal de 1,3 millones de hectáreas, declarado sitio Ramsar (en Corrientes).
Por esos atributos de valor universal excepcional, se iniciaron gestiones para la inclusión de la Ruta de la Yerba Mate en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco.
La infusión a base de yerba mate (Ilex paraguariensis, su nombre científico ), un árbol nativo de la selva subtropical de América del Sur, es en la actualidad un hábito que se remonta a los pueblos originarios guaraníes (antes de la llegada del hombre blanco).
Los guaraníes transmitieron a los padres de la Compañía de Jesús la forma de consumir yerba mate a través de infusiones (la que en lengua guaraní se llamaba caá-mati) con propiedades energizantes y revitalizadoras.
Los jesuitas, junto a los guaraníes, desarrollaron los primeros yerbales de cultivo, ubicados en el área de influencia de las propias Misiones Jesuítico-Guaraníes, ya que antes se la cosechaba en los montes. La Ruta de la Yerba Mate nació en 1645, en pleno desarrollo de la epopeya de las misiones jesuíticas cuando se aprobó la Ruta de Comercialización de la Yerba Mate, lo que permitió la libre circulación y el intercambio del oro verde entre los 30 pueblos jesuíticos y su sistema de estancias.
Esta ruta de comercialización se extendió al Alto Perú, Asunción, Buenos Aires, los estados del Sur de Brasil, Montevideo, el Sur de lo que hoy es Argentina, Chile. Desde el puerto de Buenos Aires y otros puertos de la región se exportaba a Europa para el consumo cómo “té de los Jesuitas” e infusión.
Tal fue la importancia y significación de la yerba mate en las reducciones, que incluso los primeros libros impresos en la Misión de Loreto, que contaba con la primer imprenta elaborada por los jesuitas, antes de que esta nación sea la República Argentina y antes por supuesto de ser el Virreinato del Río de La Plata, fueron confeccionados con tinta de yerba mate (coloración verde oscura).
Los jesuitas desentrañaron numerosos secretos y generaron una versátil aplicación de la yerba mate, como la aplicación de la yerba para tintas, tinturas, cómo producto para la salud y cuidado del organismo (jabones, crema, etc., en base a este producto creado por Tupá (Dios), según la tradición guaraní.
En la actualidad la Ruta de la Yerba Mate lleva a los turistas a recorrer establecimientos tradicionales artesanales, ecológicos y también industriales, en los que se puede conocer el proceso completo de producción, desde las extensas plantaciones pasando por la cosecha, el secado, la molienda y el envasado del producto final, inmerso en un paisaje único: el campo correntino y la selva misionera.

Los números de la yerba mate

La infusión nacional supera por lejos a otras bebidas en la Argentina: se consumen unos 100 litros anuales per cápita de yerba mate, contra 50 de gaseosa, 34 de cerveza, 30 de vino y 18 de agua mineral.
En otra comparación, sobresale un consumo de 6,25 kg de yerba mate por persona por año contra 0,9 kg de café y 0,16 kg de té. También hay estadísticas de género: el 73% de los habitantes argentinos toma mate y de ese universo casi el 60% son mujeres.
La yerba mate fue declarada “Marca Argentina” por el Ministerio de Turismo de la Nación y “Marca País, Marca Destino Símbolo de la Cultura Productiva Argentina” por el Ministerio de Cultura de la Nación y la Presidencia.