Fabián Ríos está poniendo al Municipio al límite de su capacidad de pago

Con algo más de 177 millones de pesos de ingresos mensuales, se puede decir que la Capital es una Comuna con buenos ingresos, pero no suficientes para tolerar un plan de obras de un candidato a intendente en campaña.

0
248
Gentileza

La gestión de Fabián Ríos, tal vez motivado por las ansias de seguir gobernando el Municipio más importante de la provincia, como es el de la Capital, con algo más de 177 millones de pesos de ingresos  mensuales, repartidos entre la coparticipación directa, el uno por ciento con afectación a Obras Públicas, Fondo Federal Solidario, ingresos propios por tasas, servicios y otros ítems. Se puede decir que es una Comuna con buenos ingresos, pero no suficientes para tolerar un plan de obras, de un candidato a intendente en campaña y que quiere mostrar como principal faceta la de hacedor de pavimentación de calles, aspecto también más “vendible” mediáticamente, aunque se desarrolle sin planificación y colapsen en tiempo de grandes lluvias como el actual. De igual manera se devoraron el presupuesto y hasta impactará con fuerza más allá de este período.
Fabián Ríos y Any Pereyra quieren seguir al frente de la Comuna capitalina, tienen que ratificarlo en las elecciones del próximo de 4 de junio. En ese afán, están gastando todo, incluso más allá del período de gestión que concluirá el próximo de 10 de diciembre, con lo que, de no triunfar, dejarán al próximo intendente una pesada herencia y comprometido gran parte de su presupuesto.
Ríos, sin resolver los grandes problemas de la ciudad, como son la basura, el transporte, el caos vehicular en que está sumida, poco y nada de la iluminación y sin darle una orientación sobre su aspecto distintivo, es decir si es turística, de eventos, etc. , se abocó a generar acciones con gran impacto mediático y se autopromocionó como el hacedor de obras públicas, básicamente de la pavimentación de calles en distintos puntos de la ciudad, y se puede decir que logró uno de los objetivos: tener impacto en los medios.
Sin embargo, las obras, el pavimento en realidad, mostraron su lado flaco. Indisimulablemente,  se llevaron a cabo sin planificación, no teniendo en cuenta los desagües domiciliarios ni pluviales, el escurrimientos de las aguas en tiempos de lluvias como el actual, las cloacas. No obedece a una estrategia para mejorar la circulación de los vehículos o el acceso a los barrios, y tampoco se puso énfasis en el control de calidad. Innumerables calles se tuvieron que hacer una, dos y tres veces por haber colapsado y ni qué hablar ahora con las lluvias.
Es decir, existe todo el derecho de los  que vivimos en la ciudad, en pensar que el armado del plan de pavimentación obedeció más que nada a una trama publicitaria, que tiene como objetivo final el mantenerse en el poder.  Lo peor es que una Comuna con importantes ingresos, alrededor de 90 millones por coparticipación federal, el gobernador Ricardo Colombi elevó este rubro al 19 por ciento en su gestión, con el uno por ciento de este total con afectación específica a obras públicas, el Fondo Solidario Federal –fondo sojero– también con destino específico, ingresos propios por tasas y contribuciones, impuesto automotor,  licencias de conducir, habilitación comercial, etc., que generan unos 70 millones mensuales, hacen alrededor de los 177 millones que mencionamos anteriormente y que constituyen un buen ingreso. Pero no para absorber un plan de pavimentación con fines electorales, en el que no se miden las consecuencias, sino solo se busca el rédito.
Sobre todo cuando se cuenta con una limitante presupuestaria como la que existe hoy en la Municipalidad de la Capital, generada por el sobrecargo de personal que compromete el 60 por ciento de los recursos, a pesar de los magros salarios que se pagan, el plan de obras y su afectación presupuestaria ya han impactado en este aspecto, generando un atraso primero en la cancelación de las obligaciones y segundo en la actualización de los mismos.
La responsabilidad de la utilización de los recursos es total del Ejecutivo encabezado por Ríos, que no mide consecuencias y avanza con su plan, a pesar  de la compleja situación que vive la Comuna, incluso es de conocimiento público que muchas obras están a medio ejecutar y no cuentan con un mecanismo de financiamiento para concluirlas. Además están pidiendo autorización para tomar recursos en el mercado financiero, a través de Letras de Tesorería que se tienen que cancelar en este mismo período y/o crédito cuya cancelación traspasa los límites de esta gestión.
Los otros mecanismos de financiamiento que había armado el intendente a través de la Caja Municipal de Préstamos involucran sendos Fondos Fiduciarios, uno para Obras Públicas (Fogop)  que se nutre de aportes de las contribuciones por mejoras, y otro Fondo Fiduciario Santa Catalina, que se nutre o nutría especialmente por la venta de los terrenos de este predio, y que involucra también aportes privados y pagos de intereses,  en un mecanismo que si bien no sería ilegal nunca se explicitó claramente.
Los recursos provenientes de estos mecanismos son hoy muy escasos y hasta se comenta que no alcanzan para hacer frente a la devolución de los mencionados capitales privados.
Todo lo expuesto deja entrever que la Comuna está al borde de su capacidad de gastos y pago, tiene compromisos con los empleados que les cuesta cumplir y un plan de obras al borde del colapso, y se sigue gastando lo que no se tiene.
Habrá que ser muy claros, porque estamos en un período electoral, que implica responsabilidad,  dado que no sería nada bueno para la ciudad que el próximo intendente comience su gestión con el presupuesto comprometido.