Revelan que Terán recibía órdenes del capo narco Cachito Bareiro

Un testigo con identidad reservada contó que el líder de una de las bandas que operaban en Itatí mandaba directivas a través de su esposa no solo al intendente sino también a su vice, el comisario del pueblo y al delegado de la Policía Federal.

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Gendarmería Nacional

Carlos Cachito Bareiro, detenido en la cárcel federal de Resistencia y sindicado como uno de los principales narcotraficantes del Nordeste, impartía órdenes al intendente de Itatí, Natividad Roger Terán; a su vice, Fabio Aquino, y al comisario del pueblo, Diego Osvaldo Alvarenga, todos apresados en el operativo Sapucay.
Ellos formarían parte de una gran estructura criminal que se ocupaba de manejar la ruta de ingreso y distribución de marihuana a través de Itatí. Los que manejan la droga –líderes de cada grupo: Los Gordos, Los Mecánicos, La Morenita, con Luis Saucedo y Federico Marín a la cabeza, ambos prófugos– lo hacen para todos. Casi todos son familiares entre sí. La mayor prueba de esta unidad es que no existen enfrentamientos entre ellos, reveló el diario Perfil.
Para los narcos asentados en cercanías del río Paraná, los pescadores podrían resultar los mejores aliados para el camuflaje y como “chajás” ante los movimientos de la Prefectura o de bandas rivales e incluso para vigilar a sus propios laderos.
Según cuenta Perfil, Bareiro lo habría entendido rápidamente. Uno de los testigos con identidad reservada de la causa, que develó el funcionamiento de una megaestructura narco en Itatí, relató que Cachito “compró quince embarcaciones y se las dio a varia gente [sic] de la zona para pescar, así se sabe quién está en el río, así los pescadores le avisan quién está”. En la ciudad, a Cachito le dicen “San Cayetano”, porque “le da trabajo a todo el mundo”, contó el testigo.
Así se habría asegurado el control del agua; pero también necesitaba complicidades en tierra firme. De aquí que la red narco en Itatí funcionó con la colaboración de policías, gendarmes, prefectos y funcionarios que participaron activamente del tráfico, permitieron su funcionamiento sin oponerse o, por el contrario, lo facilitaron. La investigación del juzgado federal de Sergio Torres, el fiscal Carlos Stornelli y el equipo de la Procunar junto al fiscal correntino Carlos Schaefer logró establecer la existencia de tres bandas que actuaban de forma coordinada: creen que Bareiro sería quien impartía las órdenes a todos ellos, incluso al intendente Natividad Terán; a su vice, Fabio Aquino; al jefe de la delegación Corrientes de la Policía Federal, Rubén Ferreyra; y al comisario Diego Osvaldo Alvarenga.
De esta manera, Bareiro habría conseguido el total dominio territorial y estatal de Itatí, una ciudad con poco menos de 8.000 habitantes. Le adjudican propiedades y vehículos. Y, en las escuchas, se puede percibir un respeto singular que le guardan los otros jefes a Cachito.
El capo narco fue detenido hace un año por orden del juez federal Nº 2 de Corrientes, Juan Carlos Vallejos. En su casa del barrio Ibirá, los agentes de la Prefectura hallaron 500.000 pesos en efectivo y una cifra no precisada de dólares. La prisión no le habría impedido continuar con el negocio: uno de los testigos encubiertos mencionó que transmitía sus directivas a través de su mujer, Emilce González, a los segundos mandos, libres, sin investigaciones que los vincularan entre sí y con mulas y transportistas que entraban y salían pronto de la cárcel a su disposición.
Los múltiples expedientes atomizados en la Justicia Federal correntina también habrían conformado un contexto beneficioso para la organización criminal.
Por esa razón, la Procunar, a cargo de Diego Iglesias, pidió de forma urgente se declarara la conexidad de las causas, incluso de aquellas que terminaron con la detención de la hija del intendente, Mariela Terán, y del hermano de su vice, Hernán Aquino.
Schaefer es otro de los interesados en impulsar los sumarios que se amontonaban en el despacho del juez federal Nº 1 de Corrientes, Carlos Soto Dávila, quien fue apartado de la causa en la que está implicado Hernán Aquino por su actuación en otro proceso anterior.
Pese a que en una entrevista con Perfil Fabio Aquino negó que el tráfico de marihuana se hubiera convertido en moneda corriente en Itatí, fuentes de la pesquisa lo contradicen. De hecho, los investigadores detectaron que los narcos habrían reclutado menores de edad, denominados “escueleros”, para el transporte de la droga.
El propio Cachito arrastró a uno de sus hijos adolescentes al negocio ilícito. C.I.B. fue detenido durante el operativo Sapucay y entregado a su familia más tarde. Su participación quedó plasmada en las escuchas. Y uno de los relatos de los testigos da cuenta de cierta familiaridad de los itateños con el narcotráfico: “Hernán Aquino –que fue detenido y liberado por Soto Dávila– había volcado con droga en la ruta, le robaron todo, la gente, vecinos que vieron el accidente y se llevaron lo que pudieron. Tenía como 800 kilos de marihuana”.
El viernes pasado, Bareiro fue trasladado de la Unidad Penitenciaria donde estaba alojado a Buenos Aires para ser indagado. No aportó ningún dato de interés. En tanto, se analizan la documentación y celulares secuestrados en su celda, en Chaco.